Y es que la realidad de la política del poder de Estado es tan fuerte, que no solo se trata de que nada es lo que parece, sino que todo el tiempo hay que estar ojo avizor para no caer en el error de presumir, que lo primero que se ve o se dice corresponda exactamente a los que de entrada se presume que es.
Por ejemplo, ya el presidente de EEUU y por propia confesión, ha estado recibiendo constantes mensajes indicadores de que algo no lo está haciendo del todo bien su embajadora en Republica Dominicana, que de buenas a primeras, en el Departamento de Estado y desde el escritorio dominicano, se amontonan los mensajes de rechazo a la actual embajadora estadounidense, Leah Francis Campos, inexperta en lides diplomáticas, pero de presumible capacidad en materia de subcontratista de la CIA.
Pues si muchos estuvieran enterados de cual es la naturaleza del meta mensaje que dejó la pregunta hecha por Trump al presidente en cuanto a que si entiende que debería remover a la diplomática, fue una, en la que y de hecho se trató de una advertencia sutil a la diplomática, en cuanto a que ciertas cosas no las está haciendo bien, como al mismo tiempo es un sibilino llamado de atención a Abinader respecto a que algo debería de hacer para que quienes protestan contra Trump por culpa de Campos, no lleguen a afectar los planes trumpianos con relación a este país, ahora aliado circunstancial importante en la guerra contra gobiernos de la vecindad, díscolos a su mandato y con el pretexto de la lucha contra los carteles del narcotráfico.
Incluso, fue evidente que el mismo Abinader quedó tan asombrado por la pregunta directa, que se le formulara, que su respuesta habló de cuando alguien es agarrado fuera de base.
Este fue el escenario: «Le pregunté al líder de República Dominicana si le gustaría hacer un cambio. Algunas personas no están contentas con su embajadora. Él dijo: ´Por favor, ni siquiera lo piense, señor´. Así que eso significa que usted lo está haciendo bien», relató Trump, dirigiéndose a Campos.
Es decir, con esa muestra de sutileza tan de «te estoy mirando» y con el énfasis de que «parecería que lo está haciendo bien», si la embajadora Campos fuera una mujer perspicaz y lo que no dudamos, debería de darse cuenta, de mostrarse con suma cautela, y obligándonos a recordar, lo que para un caso de este tipo, el padre de quien escribe, un maestro masón, comerciante y dirigente comercial, decía, que para este tipo de situación, se debería de tener cuidado, “porque le están pisando los mágicos semblantes”, es decir, que le tienen bajo observación decidida.
Y es que en política y hablando en criollo, cuando a alguien no se le pierde ni pie y tampoco pisada, significa, que al próximo error, su remoción del cargo que ocupa se haría evidente.
Tanto es esto, que la diplomática, en vez de estar centrada en el aspecto geopolítico por el que Trump tiene a Abinader como su válido más cercano y al extremo, de que descargó en el presidente dominicano todo lo relativo a la logística y estrategia en la guerra regional inter fronteras que ya se iniciara, de inmediato la diplomática estadounidense debió de entender que ella no está en el puesto para asistir a misas y rosarios y mucho menos promocionar a un delincuente social en las redes sociales como su prospecto de precandidato presidencial, sino para crear las bases, para cuando la geopolítica obligue a que EEUU. pase al nivel de «hermano mayor» que tutela a un gobierno incómodo (demasiada relación con narcotraficantes y en lo que también van los otros dos poderes del Estado) y difícil de manejar.
Campos y esto fue claro, que cuando le presentaron la foto en la que el youtuber de referencia y estando Trump en campaña electoral para su actual mandato y este fue a la Florida y cooperó económicamente y logrando una foto con el entonces candidato, creyó que el individuo podía ser una herramienta para introducir una variable de penetración en el mundo mediático y con miras de dividir fuerzas y hasta lograr que el supuesto voto del estadounidense de origen dominicano pudiera convertirse en un pie de amigo de cara a los intereses de Trump y lo que ahora, con la observación que el presidente le hiciera, ya debió de entender que debería frenarse un tanto.
Por lo pronto, Campos debería de estar averiguando si las cartas o notas de protesta, -pasquines realmente en contra suya- continúan llegando a conocimiento de Trump, ya que de suceder, siempre ella tendría su cargo en la cuerda floja.
Y esto así, porque para la Casa Blanca no es nada bueno, que en este país, tanto su sociedad civil como parte de sus fuerzas vivas y un amplio segmento de la clase económica, testimonien que las actitudes y pasos de la embajadora metiéndose de lleno en la política criolla y al parecer, sin importarle que la población la entienda en plan intervencionista en nuestros asuntos internos, pues cuando esto sucede, a la clase política en Washington el asunto le quedaría y nos referimos a su alta burocracia, como altamente desagradable y porque sería un reflejo del crecimiento de una actitud anti EEUU, que hacía tiempo no ocurría, es decir, desde el 1965.
En este punto y para @porojocerradura reprobamos y rechazamos totalmente, la actitud tan poco diplomática de Campos y al meterse abiertamente en asuntos de política criolla, que no le competen y menos, con ella y actuando como agente promotor de una nada segura y aleatoria precandidatura presidencial antisistema, se está granjeando y por todos lados del espectro social, un fuerte rechazo directo hacia su persona y verbigracia, también hacia quien la nombró.
Respecto a Abinader, su actitud tan complaciente, algo impropio en un jefe de Estado y jefe de Gobierno experimentado y carente de algún asesor de mentalidad geoestratégica eficiente y probado de años, sin duda que la situación le hizo ver a Trump que estaba ante una persona no del carácter recio que creía, pues un gobernante a conciencia, nunca hubiese dicho la zalamera respuesta de Abinader, sino que de plano y con cortesía la debía de haber respondido de manera neutral y sin tomar partido, pues ahora, ya Trump sabe que Abinader es débil frente a Campos y lo que no es bueno para la política futura, cuando la Casa Blanca exija compromisos y pasos, que Abinader debería de cumplir y ahora más, cuando Trump está enviando un gorila como embajador ante Puerto Príncipe.
De ahí que digamos, que la sorpresiva y chocante imagen de Abinader como presumible servil de Trump, le impidió entender la pregunta capciosa del estadounidense y lo que no debería volver a repetirse. Con Dios. (DAG) 03.10.2026
imagen: Cumbre Escudo de las Americas
ultima actualización: 11:10 am.






