InicioPor el Ojo de la CerraduraUna gran oportunidad para un reencuentro amistoso entre dos pueblos y naciones...

Una gran oportunidad para un reencuentro amistoso entre dos pueblos y naciones y no para ir a la guerra, es el encuentro amistoso de hoy entre los dos mejores equipos de futbol de la isla y ojalá que sea para unir y para lo mejor

Corría el año 1962 y se estaba en la festividad de la Semana Santa católica y esta, la primera diferente a la que se hacía en la Era de Trujillo, en la que toda la semana se desenvolvía entre canticos religiosos, misas continuas y todas las estaciones de radio y televisión solo transmitiendo música sacra “para contribuir a la religiosidad del pueblo dominicano”.

Sin embargo, el primer acto de rebeldía juvenil lo dimos los jóvenes de aquel tiempo entre 15-22 años “revelándonos” y al crear una semana mayor, alegre, juvenil y de alegría total y marcada por “el desenfreno” de también escuchar música dominicana propia de merengue, salve, son y bolero y todo el arcoíris de melodías mexicanas y desde centros de recreo en playas de mar y de ríos y con ingesta de bebidas alcohólicas y prácticamente nada de drogas, pues para ese entonces estas no existían.

Por eso y de golpe, las llamadas horas santa o santo rosario y estos últimos, que todos los días lo transmitían a diversos horarios las estaciones radiales y las dos únicas plantas televisivas, quedaron para los templos católicos y lo que originó, que toda la prensa conservadora y con el diario El Caribe a la cabeza, satanizara aquellos eventos y de los que hubo locutores y estaciones radiales que llegaron a decir que era propio de “comportamientos satánicos”.

Esa fue la gran muestra de “rebeldía social” que los adolescentes y jóvenes hicimos y de esa forma y poco a poco y hasta con timidez, porque en algunos casos la policía perseguía y no acorralando y matando como ahora, sino simplemente con el gesto que se originaba solo en la autoridad que daba el uniforme.

Para las semana santa del 1962 la situación fue memorable, había música y jolgorio, fiesta y cumbancheo por doquier y por primera vez la juventud conoció un esparcimiento libre del enclaustramiento católico y de ese modo, hubo también el primer contacto entre músicos y música haitiana en el salón de baile del hotel Hamaca en Boca Chica con la presentación de la afamada orquesta haitiana de Nemours Jean Baptiste, quien con sus presentaciones y música tropical, arropó a toda la sociedad, en tanto igual hacían orquestas dominicanas como la de Papa Molina y Antonio Morel en otros centros sociales de esparcimiento como el Club de la Juventud.

Ese fue el primer testimonio de “rebeldía social” de la nación joven post trujillista y recibiendo de respuesta de parte de las generaciones anteriores de los años 1920 y siguientes, la aceptación cautelar de un país que salía a relacionarse con el mundo.

Desde luego ya estaban el twist y el rock and roll estadounidenses y los boleros, sones y danzones cubanos, que junto a las rancheras mexicanas, era todo el universo musical conocido por los 2.5 millones de dominicanos que éramos la población en el 1961.

La orquesta de Nemours Jean Baptiste y su compás (kompa dirék) muestra sensual y cadenciosa de una versión de merengue propia, que de tan arrebatadora, simplemente se ganó a los dominicanos.

Fue de ese modo que la primera generación después de Trujillo conocimos directamente a Haití y con ese cruce cultural, ni Haití perdió su idiosincrasia y mucho menos los dominicanos, contacto que se acentuó con la llegada continua de los braceros haitianos para los campos de caña de azúcar y ya de una forma organizada para el 1967 con el acuerdo de Estado para trabajadores haitianos, escrito y vigente aún hoy, entre los presidentes Joaquín Balaguer y Francois Duvalier y que fuera mutilado por el afán de lucro de agro empresarios  e ingenieros y constructores, imponiendo la mano de obra esclava haitiana en sus actividades.

Éramos dos naciones amigas y dos pueblos cercanos uno del otro y sin resentimientos, menos racismo y sí mucho de igualdad social y sin que a nivel de la población se insistiera en el pasaje innoble del 1937, hijo del afán de lucro del comercio cibaeño que no quería competidores haitianos. Los dominicanos éramos un componente racial mestizo y blanco mayoritariamente y Haití de amplia negritud y fue concretamente a partir del 1967 que hubo la fusión racial entre los dos pueblos, llegando a lo de ahora, que los dominicanos dejamos de ser blanquitos para convertirnos en mulatos y mestizos, más lo nuevo, de ciudadanos de ambos países creando familias, cuyos hijos nacidos en el 1967 tienen ahora un promedio de 59 años los más viejos  y entre  18 años para el 1965….lo que quiere decir, que hace 61 años que existen lazos permanentes entre familias dominicanas y haitianas y con sus descendientes dominicanos de origen haitiano y haitianos de origen dominicano y sin dejar de mencionar, que el primer censo nacional de población y familia del año 1920, arrojó 30 mil residentes haitianos y dominicanos de origen haitiano y lo que significa, que hace 106 años y más, de cuatro generaciones que son dominicanos.

Si esta realidad se entiende, se debe asumir y recibir con gran muestra de amistad, el desafío deportivo que tendrá de escenario esta noche en el estadio olímpico Félix Sánchez, donde 20 mil fanáticos de ambos equipos se darán cita para avivarlos y alentarlos a triunfar y que desde el 1962, con la presencia musical haitiana, es la primera vez que dominicanos y haitianos nos veremos como lo que somos o debemos ser, dos pueblos vecinos y hermanos con familias binacionales.

De ahí que nuestra esperanza esté en que la competencia deportiva entre los equipos de futbol de los dos países, compitiendo por escalar en la liga A de la Liga de Naciones de Concacaf. De un lado, la selección de fútbol de Haití (Les Grenadiers) y su contraparte dominicana de Sedofútbol, emulen con un reencuentro amistoso, el gran acercamiento de amistad que hubo en 1962 “a puro cambio de pies” entre dominicanos y haitianos con la orquesta de Nemours Jean Baptiste y hoy con este encuentro deportivo de alto nivel y como la mejor forma de dejar atrás la política de odio, de radicales de los dos países y desde las redes sociales.

Y obligándonos a decir, que se está ante una gran oportunidad para un reencuentro amistoso entre dos pueblos y naciones y no para ir a la guerra, el encuentro amistoso de hoy entre los dos mejores equipos de futbol de la isla y ojalá que sea para unir y para lo mejor. Con Dios. (DAG) 01.10.2026

imagen: internet y anteriormente utilizada y por lo menos en tres ocasiones anteriores

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