En política y sobre todo en el análisis político de Estado, nunca las emociones de quien escribe pueden trascender, salvo que emocionalmente se quiera quedar en ridículo. Y como lo sería y este es un ejemplo, que alguien exprese y en abierta demostración de que no entiende la realidad política y social, que el presidente brasileño, que controla un país cien veces más grande que el territorio dominicano “no sirve ni siquiera para pulpero”.
Por eso, al opinante que de ese modo se exprese, hay que tenerle pena, pues es evidente que no tiene la menor idea de la realidad brasileña, nosotros en cambio y quizás por nuestros estudios universitarios en Rio de Janeiro cuando para los noventa obtuvimos una beca de la OEA sobre canales de comercialización y ganada en rigurosa oposición, pudimos darnos cuenta de la idiosincrasia brasileña y entender los vericuetos de su vida política.
De ahí, que entendiendo los resultados de la primera vuelta ocurrida el pasado domingo y por la cual, el presidente Bolsonaro paró en seco al expresidente Lula da Silva y forzándolo a ir a una segunda vuelta en treinta días, cuando chequeamos los resultados de la composición futura del Congreso federal brasileño y comprobamos que casi la mayoría absoluta quedó en manos del actual presidente, comprendimos de inmediato, que el casi improbable caso de que Lula ganara la presidencia, a este le será muy difícil ejercer y ni medianamente una gobernanza aceptable.
Y lo que provoca, que llamemos la atención de nuestros lectores, a que entiendan los hechos y no lo que alguien quisiera y que, dicho sea de paso, es el grave problema de percepción que tienen la mayoría de los mass media, políticos, periodistas y partidos dominicanos, quienes anteponen sus intereses personales o propios, a la realidad viva que golpea a sus ojos.
En estos momentos, por ejemplo, el presidente Abinader es puntero en el favor de la atrapada opinión pública, pero sus adversarios o rivales no quieren aceptar esta realidad y la mayoría se afana en creer que un político y expresidente del pasado y camino a la ancianidad, pudiera ser la opción valedera frente a un presidente joven y de ideas nuevas y ejerciendo una dinámica presidencia que le tiene cada día en la primera página de los periódicos escritos y los medios electrónicos e incluidas las redes sociales.
Desde luego, ese panorama puede cambiar, pero para alcanzar al presidente y salvo que cometa errores, no es posible entender que pudiera ser alcanzado en su camino hacia la reelección constitucional y que lo digamos en POR EL OJO DE LA CERRADURA donde no somos amigos ni enemigos de ningún político, es más que suficiente para que se entienda creíble. De todas maneras, el tiempo dirá. (DAG)





