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A la República le esperan días difíciles y ante lo cual, los presidentes Abinader, Medina Sánchez y Fernández deben reencontrarse y trazar la misma estrategia

No es que en POR EL OJO DE LA CERRADURA seamos brujos ni cosa que se le parezca, sino que sabiéndonos como el mejor analista político de su generación y tal como fue el empeño del presidente Joaquín Balaguer de que quien escribe lo fuera. Ahora y casi llegando a los ochenta años y con una experiencia política, periodística y de vida de 59 años de ejercicio profesional y de lo que pocos pudieran presentar, que se quiera advertir, que lo mejor que a esta nación y en estos tiempos debería ocurrirle, es que su liderato político a nivel presidencial se unifique dentro de propósitos y metas comunes de salvar y como nunca, a la República y sin que los tres presidentes pudieran perder sus hegemonías y calidades.

Se tiene, que ya metidos en una precampaña electoral que se inició a destiempo, violentando la partidocracia todo el ordenamiento legal electoral, la pugna -no el debate- por llegar al poder a como de lugar o hacer lo imposible por retenerlo sin importar nada ni nadie, de buenas a primeras se está presentando dentro de la clase política y a un nivel, en el que los enconos personales entre los presidentes, es de suyo más que preocupante y lo que hay que detener ya y si ninguno quiere perderlo todo en un santiamén.

Ahora mismo la República tiene los siguientes peligros: Los efectos de la traumática guerra en Europa, que ha propósito de Ucrania libran a manos peladas, EEUU-Reino Unido y la UE contra Rusia y la sarta de sanciones económicas contra esta última que han trastornado la economía mundial y de refilón a la dominicana e increíblemente menos a la rusa, que ha resultado inmune a ellas.

Luego, la probabilidad de que EEUU emprenda la ocupación militar de Haití y dizque “humanitaria” con la caratula de la ONU y que, de suceder, abre la ominosa expectativa de que por lo que en el país transfronterizo ocurra, semejante ocupación pudiera afectarnos institucional y físicamente.

Agréguese, que este país se encuentra semi paralizado por la precampaña electoral y bajo los efectos de una economía cautiva y restringida en materia de afectación del desenvolvimiento diario de la población y lo que abre campo para que la demagogia y el populismo se pudieran imponer y generando un peligroso clima de ingobernabilidad, que pudiera generar en una abrupta suspensión de las elecciones, cuya secuela peor sería la interrupción del orden constitucional.

Si se llegara a ese último escenario, entonces las puertas del infierno quedarían abiertas, para que EEUU imponga una mezcla de gobierno civil y militar o solo castrense y que avalamos por los datos que nos llegan desde el Dominican Desk en el Departamento de Estado, donde sus burócratas manejan todas las posibilidades y de cara a presentarlas y de acuerdo con el desarrollo de los acontecimientos, a la Casa Blanca.

Al revisar los anteriores escenarios, lo único que nos queda presente, debería ser, que para evitar lo peor, el liderato político nacional representado en el presidente Luis Abinader, y los expresidentes Leonel Fernández y Danilo Medina Sánchez y un tanto atrás el anárquico del expresidente Hipólito Mejía, quien lleno de odio como nunca le habíamos conocido, de hecho, es la piedra en el zapato, que mientras viva, afectará todo cuanto personal o grupalmente decidan los anteriores presidentes.

Y hay que hacer el énfasis sobre la peligrosidad de la situación política e institucional actual, porque asumimos, que todos estos presidentes y si son los lideres cívicamente responsables que la nación requiere, ante el panorama geopolítico, deberán unificar criterios y sin que ello signifique que ninguno tenga que ceder en sus posiciones respectivas como aspirantes electoralistas. Simplemente, que deben ser pragmáticos y dominicanos como nunca les pudo haber ocurrido.

Aquietar las fieras de irracionales de seguidores y dirigentes que dan lo que no tienen por ver cristalizadas sus propis ambiciones y aunque para materializarlas, signifique afectar a sus lideres y a sus partidos.

Al mismo tiempo, creemos que ese liderazgo compartido y con propósitos y metas comunes, debe reunirse con la cúpula empresarial y particularmente con los barones mediáticos, todos esos dueños de la peligrosa e ilegal concentración de medios en pocas manos y exigirles, que ya ellos unificados en un plan común pro patria y que se les hiciera participes, entender que todos deben ir en la misma ruta y vehículo común y desde luego, con la dirección de la primera autoridad nacional, el presidente -no candidato- y solo presidente de Luis Rodolfo Abinader Corona y entre todos, llamar a juicio a los integrantes del Poder Legislativo, al tiempo de buscar el animo de reflexión del Poder Judicial y en sus estamentos principales del Tribunal Constitucional y la Suprema Corte de Justicia.

Solo hay que ver cuanto está ocurriendo en la escena internacional y sus efectos directos sobre la vida de este país, para que su clase gobernante se despoje de esos ciegos e inútiles egoísmos, que cuando se presentan, no dejan que la racionalidad y el sentido común imperen y es, que a nuestro juicio, la República e institucionalmente, corre un fuerte peligro de afectación institucional, que si desde ahora no se analiza y se buscan las vías para resolverlo, quienes serían afectados a lo absoluto serían las nuevas generaciones de 15 a 55 años que son mayoría nacional y que tienen derecho a que nadie dentro de las generaciones anteriores les malogren su país.

Discúlpesenos, nadie nos ha pedido consejo, pero como dominicano que está en la parte final de su vida, por sus hijos y su nación, que es la de todos, tenemos la obligación moral y como analista político de Estado, de ofrecer nuestro aporte de ideas, para que quienes deciden por todos, tal vez tengan un adecuado punto de referencia del que partir.

De ahí, que, de buena fe, advirtamos, que a la República le esperan días difíciles y ante lo cual, los presidentes Abinader, Medina Sánchez y Fernández deben reencontrarse y trazar la misma estrategia, de lo contrario, se hundirán en el cieno del populismo, la demagogia y lo peor de la partidocracia y llevándose a la nación de paro. Con Dios. (DAG) 31.08.2023

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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