viernes, enero 27, 2023
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Alianza para el Desarrollo en Democracia: una apuesta por el multilateralismo efectivo

Nuestro país, como la mayoría de la región, ha vivido momentos de convulsión y décadas de autoritarismo. Batalló el legado extractivista de la colonia, y, en base a grandes esfuerzos colectivos, ha logrado construir una democracia, aun embrionaria pero estable, junto a una economía con más de medio siglo de crecimiento casi continuo e instituciones cada vez más inclusivas, sólidas y transparentes. República Dominicana es hoy un caso emblemático de progreso social en las Américas

No faltó a la verdad si señalo que la nación dominicana se ha convertido en una estrella desde una región convulsa, a pesar de nuestros déficits socioeconómicos aún por resolver. Según el reciente informe del Instituto IDEA sobre la democracia en el mundo 2022, nuestro país desafía la tendencia de descalabro democrático en la región y mantiene su curso a la consolidación del Estado de derecho y sus instituciones.

Esta consolidación democrática, es precisamente una idea central que inspira y orienta al gobierno del presidente Luis Abinader. En este sentido, el programa de política exterior planteado por el Partido Revolucionario Moderno definió la promoción de los valores democráticos y el respeto de los derechos humanos como un eje fundamental.

Tomando en cuenta el contexto internacional convulso que, en particular, se fraguaba desde 2018 con el conflicto comercial entre las grandes potencias y la crisis climática, agravada posteriormente por la pandemia y la guerra en Europa, es lógico que los países busquen alineamientos estratégicos junto a otros de valores e intereses afines.

Fundamentados en el programa de política exterior, aprovechando el escenario internacional y gracias a la renovada imagen democrática que el actual gobierno le impregnó a nuestro país, surgió del diálogo con Costa Rica y Panamá, la Alianza para el Desarrollo en Democracia (ADD) que se materializó en la reunión de los presidentes de los tres países en el marco de la 76 Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre del año pasado. Más recientemente, y aprovechando el marco de la novena Cumbre de las Américas en Los Ángeles el pasado junio, Ecuador se unió a la Alianza, formalizando su ingreso en Nueva York el mes de septiembre de este año, durante la 77 Asamblea General de las Naciones Unidas.

Sustentados en los valores democráticos y los derechos humanos como eje transversal esencial, la Alianza tiene el propósito de proporcionar mayor visibilidad ante la comunidad internacional a los países que la conforman, concertar posiciones comunes en política exterior, y trabajar en conjunto para promover las exportaciones y atraer inversión extranjera. Este espacio ha cautivado la atención internacional, en particular de nuestros aliados estratégicos. Así lo reconoció el presidente Joseph Biden en diciembre pasado cuando en sus palabras de cierre de la Cumbre por la Democracia, manifestó que esta alianza “es el tipo de asociaciones y compromisos inspiradores que espera ver más a menudo”.

Es válida la pregunta de algunas personas sobre el rol de una alianza como la ADD en el marco de un continente con múltiples organismos internacionales y de integración regional. Al respecto, cabe destacar que la ADD no pretende convertirse en un organismo internacional y mucho menos sustituir a ninguno de los existentes; sí permite potenciar y hacer más efectivo el diálogo en espacios como la OEA, el SICA o la CELAC porque los integrantes de la ADD pueden alinear sus posturas y actuar de conjunto, cuando las circunstancias lo permitan.

Como muestra de la importancia de la Alianza, los cuatro países de la ADD, si fueran uno solo, serían el tercer socio comercial de EE.UU. y la U.E. en América Latina y el Caribe, y el quinto de Canadá (tomando como referencia años 2020-2021). Evidentemente, el hecho de que se coordinen políticas para actuar en espacios internacionales es una forma efectiva de enviar un potente mensaje a nuestros socios regionales y extrarregionales.

Además, la ADD ofrece un espacio flexible, dinámico y creativo en un momento de rápida evolución de la diplomacia. Es menester recordar que hoy día, otros actores no estatales inciden en las relaciones internacionales. Por eso, una de las innovaciones de la ADD ha sido la creación del Consejo Empresarial de la Alianza para el Desarrollo en Democracia y Estados Unidos, el cual agrupa al sector privado de los cuatro países y de Estados Unidos, facilitando el diálogo entre gobiernos y sector privado de esos socios estratégicos.

En este momento la Alianza trabaja junto al gobierno y miembros del Congreso de Estados Unidos para materializar las diferentes iniciativas legislativas sobre nearshoring que cursan en el congreso de ese país y para aprovechar las nuevas oportunidades comerciales que abren, por ejemplo, la ley de semiconductores y la ley de reducción de la inflación, recientemente aprobadas.

En síntesis, la ADD es un espacio distinto a organizaciones y esquemas internacionales. Su naturaleza de alianza informal la hace propicia para fortalecer y hacer efectivo esos otros espacios más formales y que sí generan compromisos jurídicamente vinculantes. Por igual, debemos tener en cuenta que su integración no es un proceso excluyente ni opera en detrimento de los demás esquemas a los que se pueda pertenecer, como bien nos muestran varios de los mecanismos que actualmente coexisten en la región.

La ADD es un hito de la política exterior de República Dominicana que apuntala nuestra madurez política, nuestra disposición de asumir un rol de mayor responsabilidad en la escena internacional y nuestro compromiso de que ese papel sea provechoso para la consolidación democrática y el respeto a los derechos humanos como paradigma de desarrollo. Por: Roberto Álvarez Gil [Diario Libre]

 

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