Estados Unidos ha sustituido el arancel recíproco, que expiró el pasado viernes, por un arancel fundamentado en alegaciones de trabajo forzoso que, en el caso de la República Dominicana, ha llegado con una auténtica moña de penalidad. La sanción opera en un doble sentido: primero, porque eleva la tasa de 10 % a 12.5 % (eso nos coloca en desventaja frente a los que pagan el 10%) y segundo, porque el nuevo fundamento de la medida resulta más perjudicial para la imagen del país, al vincularlo con un supuesto incumplimiento de las normas laborales. Sin embargo, hay que reconocer que hay exenciones, sobre todo de productos primarios, que amortiguan el impacto,
Frente a este escenario, resulta evidente que la respuesta del país no puede ser la pasividad. La República Dominicana debe apoyarse en su condición de aliado estratégico de Estados Unidos e integrante del Escudo de las Américas para solicitar la eliminación del arancel o, al menos, su reducción. Y cuenta con argumentos sólidos para hacerlo. El Ministerio de Trabajo ha reiterado que en el país no existe trabajo forzoso, por lo que el fundamento de la medida carece de sustento.
Si esa gestión no prospera, el siguiente paso debe ser procurar que los exportadores de bienes amparados por el DR-CAFTA queden exentos del pago del arancel o, en su defecto, obtengan el reembolso correspondiente.
Existen precedentes alentadores. Argentina, Guatemala, El Salvador y Ecuador lograron suscribir acuerdos con Estados Unidos que les permitieron acceder a condiciones más favorables frente a los primeros aranceles impuestos por la Administración Trump.
La propia hoja de ruta fue esbozada por la embajadora de Estados Unidos, Leah Francis Campos, quien, durante una presentación ante el auditorio de la Cámara Americana de Comercio el pasado diciembre, exhortó al país a involucrarse activamente en la construcción de argumentos que persuadan a la Administración Trump sobre la conveniencia de negociar un acuerdo bilateral de reciprocidad que, entre otros aspectos, revise el tratamiento arancelario.
Mientras tanto, los exportadores deben realizar las gestiones necesarias para obtener el reembolso de los aranceles pagados cuando se trate de bienes beneficiados por el DR-CAFTA o por las exenciones establecidas por la propia Administración Trump. (HOY-mario mendez)





