Carlos III. Es una persona de edad, 74 años; rey por herencia y protagonistas de grandes escándalos maritales, millonario como pocos…

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Hace 70 años no ocurría un acontecimiento tan significativo y trascendente para un Reino Unido, compuesto por Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte y con un poco más de 67.3 millones de habitantes de acuerdo con el último censo de 2021 y como se trata de la coronación de su rey.

Este acontecimiento, que mañana se materializará con la coronación de Carlos III, trae de golpe, que más de 40 millones de personas son menores de cuarenta años y que no menos de 15 millones son envejecientes y ancianos y lo que en sí significa, que como nunca, un nuevo rey inglés se encuentra ante una realidad contradictoria y aplastante de una juventud que realmente no lo siente suyo.

En este sentido, llama la atención que los nuevos valores jóvenes tienen un desapego casi absoluto respecto a la monarquía y hasta no entienden como suyo, al nuevo monarca, aunque por el peso de la tradición, pasivamente aceptan la notable imposición hereditaria.

Sin embargo, hay otra realidad que también le impone sujeción a la juventud. Que como se entiende que este es un monarca de transición generacional, biológicamente se aguarda, que, a más tardar diez años, otro nuevo rey y para todo el resto del siglo y el comienzo del siguiente.

Nos referimos al actual príncipe de Gales, Guillermo, de 41 años y de quien se espera que a los 51 y si la constante biológica se mantiene, sea el nuevo rey y él que, por su edad, se encuentra desde ahora en conexión directa con la juventud, que ahora ve con frialdad el ascenso de su padre.

El dato es interesante y porque por sí mismo, revela y hace recordar, que siempre los jóvenes y por ser herederos del presente y del futuro, son los llamados a darle forma, contenido y fuerza, a los nuevos valores de conducción que de ellos se desprenden y en consecuencia y tal como ha sucedido en otras épocas, terminan imponiendo los parámetros de cómo quieren que su nación sea conducida.

Obsérvese este detalle que a los dominicanos nos debería de interesar: Cuando la coronación de Isabel II, la delegación dominicana estuvo compuesta por altos cargos de la diplomacia de la época y significativamente representada por una joven dama de 14 años e hija del dictador Rafael Leónidas Trujillo y que fuera enviada por su tío, Héctor Bienvenido, él presidente de la República en aquel tiempo. La muchacha, Angelita y nacida en Neuilly-sur-Seine, Grand Paris, por lo tanto, francesa de origen dominicano, significó un cambio de visión y por su juventud, frente al grupo de personas maduras que la acompañaban.

Hoy, quien representa a la República, es un presidente dominicano de origen libanes de 56 años, Luis Abinader y quien, por su parte, es exponente de la nueva generación dominicana nacida después de la Era de Trujillo y ahora a la cabeza de la nación como jefe de Estado y de Gobierno.

El cambio es interesante, en el 1953, la joven que fue en aquella delegación y como “enviada especial”, no significaba nada en la toma de decisiones de este país, solo ser hija de Trujillo. Pero ahora, quien representa a esta nación en la coronación de mañana y esto no es una lisonja y sí una realidad y desde su papel como presidente de la República y lo que marca la gran diferencia, respecto a que quien está allí, es el joven y por el cargo que ocupa, más representativo de la juventud dominicana actual.

Naturalmente, seguro que habrá individuos y como desafectos políticos que no estarían nunca de acuerdo con el paralelo generacional que trazamos y como la mejor manera para que nuestros lectores entiendan, el gran cambio que ha tenido la República en materia generacional y desde el punto de vista del manejo del Estado.

De ahí que la coronación del rey inglés es para POR EL OJO DE LA CERRADURA el mejor motivo para recordar, que somos parte de una nación de jóvenes y la que como tal y sea directa o indirectamente, será el actor principal de la gran época de cambios trascendentes que a este país le espera protagonizar en el presente cercano.

¿Y esto por qué?, porque siendo una nación, en la que de cada cien individuos setenta son menores de sesenta años, República Dominicana tiene por sí misma que prepararse y para que en corto tiempo, nuestros jóvenes y de ambos sexos, se encuentren mejor preparados, intelectual y tecnológicamente y mucho más, en todo lo relativo a esa arrebatadora y nueva educación de alta tecnología que ya se inició desde que el mundo científico creó la primera y segunda generación de la inteligencia artificial.

Tampoco se puede pasar por alto, lo significativo de este viaje-representación de Abinader a Reino Unido y que nos motivó, a que, en nuestro análisis político de Estado del pasado martes tres de los corrientes, expresáramos o más bien, esbozáramos la probabilidad, de que el joven mandatario, entienda que su verdadero papel es el de generar las primeras atapas de la nueva educación dominicana de este tiempo y en la que el Estado debe privilegiar la capacidad sin límites de la parte más dinámica y de mentalidad abierta de nuestra juventud.

Sí, ahora se está en aprestos reeleccionistas, pero sí Abinader no busca desde ahora el apoyo militante de la juventud y los atrae y se los gana, podría ocurrir el desatino, de que un político viejo y tres veces presidente, logre sonsacar a esa juventud de ahora, que con el supuesto interés de hacer política, logró atraer y para demostrar una potencialidad generacional falsa, desfilando sus participantes y como alucinados, por las calles capitaleñas a propósito del Día del Trabajo y de quien lo menos que se puede hacer y siendo un político tan inescrupuloso y corrupto, sería el subestimarle.

La coronación pues del rey inglés y como está visto, da para todo, pero lo más significativo, que presenta la imagen a lo bruto, de los dos mundos que viven y pugnan en cada país: Uno nuevo y de jóvenes desafiando el futuro y el otro de maduros y envejecientes, tratando de que el mundo pudiera ser detenido. Abinader debe ir y dar paso a la juventud y lograr que el otro sector generacional de maduros y envejecientes temprano, acepte que su futuro está condicionado a la preparación y tenacidad de los nuevos valores generacionales.

De esta manera, entendemos que la coronación de Carlos III y como dominicanos, debemos verla como el necesario espejo generacional que no podemos ignorar. Mientras tanto y para los habitantes de Reino Unido, Carlos III. Es una persona de edad, 74 años; rey por herencia y protagonistas de grandes escándalos maritales, millonario como pocos y encima, se entiende “protector del medio ambiente” y para cubrir una etapa de transición generacional. (DAG) 05-O5-2023.