Ciudadanos haitianos y en viva protesta contra sus autoridades abren a la fuerza su puerta de acceso al mercado binacional de Dajabón y de facto reinician el intercambio comercial y sin oposición dominicana y hoy vuelto a obstaculizar de pleno

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Si, fue muy cierto que cuando el presidente Abinader decretó el cierre de la frontera para personas, vehículos y comercio y sin especificar que excepcionalmente continuarían abiertos los pasos fronterizos para que el comercio rayano fluya de uno a uno otro país y sin interrupción alguna, el primer mandatario perdió la perspectiva respecto a que el enemigo no es ahí que está, sino en el Haití oficial y sus aliados ocultos, civiles y militares dominicanos en la frontera.

También y no es menos cierto, que las autoridades haitianas cometieron parecido error, cuando dispusieron que las compras que haitianos hacen en los comercios dominicanos, fueran, no simplemente decomisadas, sino expropiadas y destruidas a lo inmediato y agregando la otra sin razón, de cerrar a cal y canto el acceso de sus ciudadanos a la puerta que Haití tiene en la vía de acceso a los mercados fronterizos en la parte norte de la zona fronteriza.

Abinader, corrigió su decreto y exceptuó los mercados fronterizos y en particular el de Dajabón y el otro de Elías Piña, en tanto el de Pedernales continuaba a ritmo lento su tráfico más o menos normal. Sin embargo, el Haití oficial se empecinó en continuar su absurda protesta y la que llegaba al extremo, de pretender que el gobierno dominicano eliminara disposiciones de alta seguridad en materia biométrica para el tráfico de personas y lo que como se debía entender, escapaba a decisión haitiana alguna.

Entonces ocurrió lo que ya todos los observadores habíamos indicado, que la misma población rayana y sus comerciantes y sobre todo la haitiana, se rebelaría con firmeza ante semejante abuso de poder de su gobierno y el que pretendía castigarles con una hambruna que llevara a más de un millón de haitianos en la zona rayana a padecer hambre y carencias de todo y de paso, empujar a la quiebra a no menos de 10 mil comerciantes haitianos que dependen del comercio en la misma.

Como había que suponer, las perdidas llegaron a cerca de 800 millones de pesos por la parálisis del mercado binacional y solo de Dajabón. Por eso, el mismo presidente Abinader dispuso que nuestras autoridades fronterizas mantuvieran abierta la frontera para fines del comercio rayano y sin importar que las autoridades haitianas no hicieran igual.

Ocurrió entonces, el paso desesperado de quienes se sentían, no solo altamente perjudicados por sus autoridades, sino que en la práctica se le condenaba a la extinción y en la tarde de ayer explotó la acción de rebeldía civil, cuando los comerciantes haitianos y los habitantes rayanos haitianos, la abrieron por sí mismos y dispuesto a enfrentar lo que fuere.

Afortunadamente, el Haití oficial se paró en seco y nuestras autoridades militares y civiles no impidieron el paso de la marea humana que se les venía encima y ahora se puede decir, que, desde las cinco de la tarde de ayer, el mercado binacional ha vuelto a estar abierto y los comerciantes de ambos lados y sus compradores respectivos han podido volver a su conocida normalidad, salvo que en Puerto Príncipe insistan en su absurda política aislacionista.

¿Por qué se llegó a tan anómala situación? Porque funcionarios y miembros del alto comercio en el Haití oficial, decidieron darle continuidad a un canal de desvío de aguas con el interés de que determinados empresarios agrícolas haitianos se beneficiaran de un ramal que les proveyera aguas para sus plantíos.

En principio, el gobierno dominicano utilizó el argumento de que la construcción de la obra, más se veía como un asunto técnicamente no viable hasta que se hubiesen resuelto determinados interrogantes técnicos y a lo que en respuesta, los grupos interesados haitianos de su pequeña burguesía despertaron el manido recurso del anti-dominicanismo y como renacer de la fiebre “patriótica”, que como cabía esperar, encontraría respuesta en sus pares dominicanos anti haitianos.

Ahora y en vías de resolverse lo de la continuidad del comercio binacional, cabe esperar que ambos gobiernos se sienten ante una mesa técnica de discusión y respecto a la viabilidad de la obra y sea porque los dos gobiernos y por sí lo decidan o porque hubiese que apelar a la comisión mixta dominico-haitiana, que tantos excelentes frutos en materia de relaciones de armonía comercial había dado en el pasado.

Para el gobierno provisional haitiano, la salida que los acontecimientos de la tarde de ayer han provocado, debería ser el mejor pretexto, incluso, para conversaciones directas entre el primer ministro Ariel Henry y el presidente Luis Abinader y en las que esté en agenda lo relativo al costo de los visados y para citar un caso.

Es decir, es evidente que lo mejor de la voluntad popular haitiana en la franja fronteriza, quiere que el tráfico de personas y mercancías entre las poblaciones rayanas de ambas naciones y como ocurre en todas las fronteras de los demás países, ya no experimente nuevos desasosiegos y se vuelva a la normalidad de siempre, esa en la que los políticos de ambas naciones no se entrometan en su diario vivir.

Ya lo que quedan, son detalles de índole burocrático la mayoría y no tanto de seguridad. Al fin y al cabo, ante la avalancha de haitianos que querían entrar en tropel, se evidenció la firmeza y fortaleza de nuestras autoridades militares en el terreno, que se mostraron excelentemente eficientes y sin maltratar a nadie y lo que, a razonamiento a contrario, indica, que las autoridades dominicanas querían que todo volviera a la normalidad.

Aun así, hay algo que como medio de comunicación, POR EL OJO DE LA CERRADURA se permite solicitarle a los medios y periodistas dominicanos y también haitianos: Abandonar la campaña propagandística sediciosa para fomentar animosidades y desencuentros entre los dos países y sus pueblos y ya que, por primera vez, han debido darse cuenta, de que ha sido la misma población haitiana la que ha hablado y muy lejos del vitriólico e insano discurso propagandístico del Haití oficial.

Haciendo esta advertencia y que más bien no es tal, sino rogando porque todos abandonemos las crispaciones y daños propagandísticos  que han motivado actitudes y comportamientos lamentables entre naciones hermanas y fronterizas, planteamos un nuevo tiempo de comercio, paz, convivencia y tranquilidad y es que todos debemos darnos cuenta, de que toda esa población rayana binacional que todos hemos utilizado para recriminaciones mutuas y que vive dentro de sus propias esperanzas y desafíos, solo quiere que los políticos y poderes en las capitales de los dos países les dejen vivir en paz y sin hacerle más daño que el que hasta ahora han experimentado.

Lamentablemente, todo se redujo a un intento y a esta mañana, las autoridades haitianas volvieron a cerrar la puerta de acceso al mercado binacional. Lástima, han perdido y ante su pueblo, una oportunidad para no ser vistos como agresores y sí como un grupo de burócratas que solo atienden instrucciones de los comerciantes que construyen el muro de desvío en el río Masacre.

Por eso y en función de esa aspiración, es que decimos y llamando la atención general, que ciudadanos haitianos y en viva protesta contra sus autoridades, abren a la fuerza su puerta de acceso al mercado binacional de Dajabón y de facto, reinician el intercambio comercial y sin oposición dominicana y ahora vuelto a obstaculizar de pleno. Con Dios. (DAG) 29.11.2023