lunes, junio 8, 2026
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Cuando dos encuestadoras analizan públicamente sus propios resultados y ante la sorpresa y estupor que estos les generaron, indica que la falta de credibilidad social hacia ellas es grave. Entonces, es para prestarle la debida y cuidadosa atención

Desde las elecciones del 2020 y después de la interrupción de estas a resultas del plan maquiavélico perpetrado por la presidencia de la Junta Central Electoral para favorecer al candidato opositor, Luis Abinader, fue evidente que en sus resultados, el punto determinante fue comprobar, que efectivamente, no menos de 25 de cada 100 electores no concurrieron a las urnas y a lo que las empresas encuestadoras no les prestaron la debida atención.

El fenómeno volvió a repetirse y a un nivel mayor para las elecciones del 2024, donde el candidato a la reelección obtuvo un triunfo amañado e hijo de unos resultados fraudulentos en los que diversos factores fuera del proceso electoral participaron abiertamente para manipular la voluntad popular. ¿Resultado?, más del 45 por ciento del electorado se abstuvo y que fue un escenario que las mismas empresas encuestadoras no dieron la debida importancia.

Ahora y a dos años de las elecciones del 2028, en las que el oficialismo y sus aliados de los dos procesos electivos anteriores y por lo que parece, harán lo increíble con tal de que el PRM y aliados no pierdan los nuevos comicios, vienen los resultados de dos empresas encuestadoras, cuyos jefes y entre el asombro y el estupor, no se explican y tampoco aciertan a entender, el por qué los resultados de las mismas, lo único que realmente marcan, es que para las elecciones generales que vienen, fácilmente y sin las condiciones actuales se mantienen, debería de esperarse, que de ellas y si ganara el oficialismo, surja un gobierno legal pero no legitimo y representativo y de un probable escenario, de una abstención superior al 65 por ciento sobre los votos emitidos.

¿Qué significa esto?, que el gobierno que surja y hay que recalcarlo, podría ser legal pero no legitimo y lo que sería catastrófico para las expectativas que se tienen de que el proceso democrático de la corrupta y corruptora partidocracia burocratizada, afiance las fuerzas, políticas, sociales y económicas que le apoyan y por lo que ahora y cuando se lee entre líneas el reporte publicado por las dos firmas encuestadoras: ACD Media y Gallup-DL, lo que queda al descubierto, es el profundo descontento o desapego de una fuerte mayoría de dominicanos y esto, si le vamos a dar credibilidad a unas encuestas en la que participaron en cada una 1,200 individuos y de un universo de 8.5 millones de electores potenciales.

Con razón entonces, que los directores de las dos encuestadoras se estén halando de sus cabellos y al entender fielmente, que el escenario que sus dos encuestas e independientes entre sí presentan, es prácticamente el mismo: El sentimiento abstencionista es tremendamente agudo y el rechazo a la partidocracia ya está llegando a unos niveles, que deberían obligar a los cientistas sociales, a entender el fenómeno y desde luego elaborar las teorías más disímiles para comprender la terrible falta de credibilidad ciudadana contra todo el sistema y liderato político en su conjunto.

En lo particular, llama la atención que los resultados de las dos muestras no tomaron en cuenta, ni analizaron como debió de ser, el impacto de las redes sociales en la conformación de las preferencias ciudadanas y que a razonamiento a contrario, nos indica, que el rechazo ciudadano a la partidocracia y para no hablar de la crítica profunda, que encierra a todo el liderato político y que es más que brutal.

¿Cuál es el peligro?, que la República quede expuesta en estos dos años antes de lo comicios, a la presencia de un demagogo populista que lo ponga todo patas arriba o que desde lo más recóndito del alma nacional y más por frustración que por otro sentir, se ha empezado a crear la alternativa y sin dejar de ser de  riesgo y ominosa, de que los ciudadanos se decidieran por un gobierno militar de inclinación social demagógica y fundamentado en un claque social de pura plebe barrial incentivada desde los peor en materia de lupanares mediáticos en las redes sociales.

Al menos, esta es la lección que extraemos de los resultados tan sorprendentes para los encuestadores, sobre un estado de ánimo social que desde antes del 2020 ya se veía venir.

Sin embargo, sobre las dos alternativas  que creemos pudieran estar surgiendo, lo que más nos preocupa, es que la frustración de la gente, termine por generar un fuerte vacío de conducción y por ausencia de influencia y peso moral, que frene excesos y neutralice radicales desbocados, mientras a mayor preocupación, vemos como los conservadores grupos económicos y financieros se apertrechan en los factores mediáticos tradicionales que tienen y de los que tontamente, creen o consideran, que como en ocasiones anteriores, podrán manipular a la atrapada opinión pública y llevar como borregos a los electores a votar de acuerdo a lo que esos intereses económicos y financieros quisieran y lo que realmente vemos improbable.

Entonces y por lo que estamos viendo, el dilema no es poco y mucho más, cuando desde hace poco y desde la embajada estadounidense, se ha estado creando e impulsando un grupo de medios alternativos en las redes y para que se encarguen de hacerle contrapeso a todos aquellos que en este país no tengan por favorecer esa contradictoria visión maniquea de gobernar a lo Trump, que podría tener peso de influencia dentro de ciertos niveles de la clase media y estos, empujados por la población flotante de ciudadanos estadounidenses de origen dominicano, que viven como  retirados en el territorio nacional, pero quienes tienen una devoción perruna por los dictados de autoritarismo extremo, del presidente de su país y que desde luego la embajadora Campos aviva.

¿Un consejo? Ante semejante escenario, el presidente Abinader, quien por lo visto hasta ahora está dormido por los ciertos apoyos de su “aliado” estadounidense, debería aprender a sacudirse un poco, arriesgarse y hacer un gobierno de esencia nacional y no solo partidaria y como el único recurso para enfrentar el sordo descontento popular.

Respecto al empresariado y los grupos económicos y financieros, quienes creen que tienen a todo el mundo comprado en base  a sobornos continuos, deberían auto examinarse y también autocriticarse, pues su tanto favoritismo hacia lo militar, lo policial y todo lo que sea data de inteligencia, podría terminar siendo un recurso traicionero e hijo de la ambición desatada en elementos de cuartel, que entiendan, que en vez de continuar aceptándoles prebendas, ellos y directamente podrían tenerlas todas y dominar a los dones de horca, cuchillo y saqueo e imponer su ley.

Realmente y si fuéramos los millonarios dueños de las dos empresas encuestadoras a las que nos referimos, entenderíamos, que cuando dos encuestadoras analizan públicamente sus propios resultados y ante la sorpresa y estupor que estos les generaron, indica que la falta de credibilidad social hacia ellas es grave. Entonces, es para prestarle la debida y cuidadosa atención. Con Dios. (DAG) 08.06.2026

última actualización: 09:17 am.

 

 

 

 

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