Si hay un hecho que dentro del país político, las embajadas extranjeras practican con regularidad y en especial la delegación estadounidense, es el de elaborar retratos robot sobre el estado de salud de quien sea presidente de la República y la que incluso lleva un registro clínico de los principales dirigentes políticos y sobre todo de los expresidentes y a quienes se le monitorean sus respectivos estado de salud y lo que está motivado, porque en este país, los mismos candidatos presidenciales exigen un silencio total sobre sus chequeos médicos, cuando lo correcto debe de ser que la población los conozca al detalle.
La mala práctica y de hondo desprecio hacia la ciudadanía y la que es apoyada por los medios de comunicación tradicionales principalmente, se remonta a los años setenta, con la protección de silencios a favor del entonces presidente Joaquín Balaguer y la que luego se extendió al presidente Antonio Guzmán y continuando con el presidente Jorge Blanco y hasta seguir como algo ”natural” y ya de secreto de Estado con los presidentes Fernández y Medina y hasta llegar ahora al presidente Abinader.
Por eso, la Republica nunca ha conocido un boletín médico veraz y correcto sobre estos ciudadanos y por eso a lo largo de estos últimos 65 años, se ha ocultado la realidad de que todos estos mandatarios y ni hablar de los presidentes de las cámaras legislativas como los del Poder Judicial, el gran público desconoce sobre su verdadero estado de salud y que ha sido la razón, de que la nación nunca ha sabido a qué atenerse con todos estos pasados presidentes, todo el tiempo con enfermedades de cuidado y hasta una que otra terminal…y de soslayo ingesta de drogas por frivolidad en uno que otro.
Ahora mismo, los tres expresidentes son pacientes médicos a tiempo completo, unos por asuntos de enfermedades terminales propias de hombres y los otros lideres políticos, porque asumen que sus problemas de salud los entienden nada graves.
Sin embargo, si a todos se les obligara a exámenes médicos periódicos y por asuntos de orden público, los dominicanos nos habríamos ahorrado muchos sobresaltos. Y no a esperar, que cuando estas personas se encuentren al borde de la muerte, entonces enterarnos y siempre esquemáticamente, de qué habrían muerto.
Anoche por ejemplo, las alarmas saltaron desde el momento que se vio en el palco de honor y presidiendo la inauguración de los juegos panamericanos SD 2026, a un presidente Abinader que lucía totalmente ido, casi como si estuviera bajo los efectos de un fuerte sedante y al grado, de que se le veía con los ojos perdidos, gestos maquinales y hasta actuando como si fuera un sonámbulo.
Ese comportamiento tan extraño, a esta mañana debió de haber motivado que desde las fuerzas vivas y la sociedad civil, se demandara y vía los mass media, que al presidente se le examinara y a la ciudadanía se le dijera el porqué de ese comportamiento o cuál la clase de enfermedad que le haya sobrevenido y como la mejor manera de que la República supiera a qué atenerse y esto así para evitar sorpresas desagradables.
Y es que lo de anoche, al menos para nosotros, no fue una sorpresa, pues si se observan los videos y fotografías de los actos en los que Abinader se ha presentado desde siete días atrás y como la foto que motiva este análisis político de Estado, se comprobará que el gobernante se ha visto pálido, demacrado y peor, dando muestras de estar ido, es decir, no con conocimiento pleno de lo que hacía.
Que se sepa, el presidente no tiene apetitos extraños de ingesta de sedantes o de drogas de alguna especie, pues siempre se le ha entendido que ha estado en salud y en sus cabales, pero anoche, no fue esa la imagen que proyectó y para decirlo suavemente, como su estuviera alucinado.
La percepción pues, no es simplemente incómoda y porque abre fuertes interrogantes sobre la salud de un personaje que se supone dirige y controla su gobierno, que toma decisiones de Estado y quien por razones de la alta economía, debe tener sus sentidos bien abiertos para el manejo de esta.
Entonces y cuando de este modo se piensa, las especulaciones llegan. ¿porqué de ese gasto tan desproporcionado en materia del manejo de los ingresos públicos?, ¿acaso las constantes solicitudes de préstamos en el exterior y su sorprendente resultado de tomar esos dineros y depositarlos en cuentas congeladas en los bancos del Estado, pudiera ser un reflejo de algún tipo de padecimiento extraño?
Agreguemos a las preguntas, la situación critica de una economía cercada por comportamientos propios del capitalismo salvaje que tienen los grupos económicos y financieros o esa manera dispendiosa del gasto que muchos entendemos de despilfarros en materia de ayudas sociales y subsidios increíbles y como nunca se había visto, ¿será todo esto producto de que Abinader no tiene control de sus emociones y tampoco de su libre albedrío y que por eso la gente entiende que todo anda manga por hombro y facilitando que la alta burguesía se aprovecha del mandatario?
Las interrogantes tan videntes son más que suficientes y como para entender que Abinader pudiera no estar en sus cabales y peor, que otros estén tomando las decisiones por él y si esto es así, por un asunto de seguridad nacional, habría que dilucidarlo y ya mismo. En consecuencia y con el debido respeto, preguntamos: Presidente que usted tiene?, ¿de qué mal sorpresivo padece?, ¿no se siente usted apto para continuar en el poder o por lo contrario, es que simplemente usted debería darse unas vacaciones?
Nosotros y lo decimos sin histeria alguna, no escondemos nuestra alarma y por eso preguntamos: ¿Qué problema en su salud tiene el presidente Abinader, quien anoche en la inauguración de juegos SD 2026 se le vio ido y como autómata? Con Dios. (DAG) 25.07.2026
imagen: Abinader dos días antes de la inauguración los juegos SD 2026
última actualización: 12:30 pm





