¿Cuántas explosiones nucleares ha habido en el espacio?

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Aunque las bombas nucleares solo se han utilizado de forma ofensiva en 2 ocasiones en la historia, explosiones nucleares ha habido muchas, muchísimas. Más de 2.000 pruebas nucleares han sido realizadas desde la primera de ellas el 16 de julio de 1945, por 8 de los 9 países que actualmente tienen capacidad nuclear. Pero no todas ellas han sido en la superficie, subterráneas o en el mar. Estados Unidos y la Unión Soviética, que suman 1.769 pruebas entre ambos países, también realizaron algunas de ellas en el espacio.

Estas se llevaron a cabo entre 1958 y 1962, años en los que la tensión de la Guerra Fría estaba en lo más alto y se produjo la crisis de los misiles de Cuba. Esta fue en 1962, el año en el que más test nucleares se han realizado, con 178 detonaciones.

Las explosiones nucleares que han tenido lugar a una altitud superior a 100 kilómetros han sido 9. Cinco por parte de Estados Unidos y cuatro por la extinta U.R.S.S., que llegaron a su fin tras la firma del Tratado de prohibición parcial de ensayos nucleares en la atmósfera, en el espacio exterior y bajo el agua de 1963. A partir de entonces, los ensayos nucleares fueron subterráneos.

El Proyecto-K de la Unión Soviética

El Proyecto-K fue un grupo de 5 pruebas nucleares a gran altitud que se llevaron a cabo entre 1961 y 1962, aunque solo las cuatro primeras pueden calificarse como en el espacio dado que la última explotó cuando se encontraba a 59 kilómetros de altura.

Las dos primeras, en 1961, fueron detonaciones de relativa poca potencia, 1,2 kilotones, y a una altitud de 150 y 300 kilómetros, respectivamente. En las dos siguientes, K-3 y K-4 en 1962, dispararon misiles R-12 con ojivas nucleares de 300 kilotones que detonaron a 290 y 150 km, siendo K-3 la que tuvo un mayor efecto en tierra.

K-3 tuvo lugar el 22 de octubre de 1962, durante la crisis de los misiles de Cuba, al oeste de la localidad de Jezkangan en Kazajistán. Para medir el efecto del pulso electromagnético (EMP), los científicos rusos instalaron instrumentación a lo largo de una línea telefónica de 570 km de largo en el área que esperaban fuera afectada por la detonación.

La línea telefónica monitoreada se dividió en tramos de 40 a 80 kilómetros de longitud, separados por repetidores. Cada sublínea estaba protegida por fusibles y por protectores de sobretensión. El EMP del K-3 hizo que todos los fusibles se fundieran y que todos los protectores de sobretensión se activaran en todos los tramos de la línea telefónica de 570 km. El pulso electromagnético también causó la destrucción de la planta de energía de Karagandáy paralizó 1.000 km de cables de alimentación subterráneos entre Astaná (entonces llamada Aqmola) y Almaty.

También hubo problemas con los aisladores cerámicos de las líneas eléctricas aéreas. En 2010, un informe técnico escrito para un laboratorio gubernamental de Estados Unidos, el Laboratorio Nacional de Oak Ridge, afirmó: "Los aisladores de líneas eléctricas resultaron dañados, lo que provocó un cortocircuito en la línea y algunas líneas se desprendieron de los postes y cayeron al suelo".

El daño causado por el EMP fue mayor con K-3 que en cualquiera de las detonaciones en el espacio que llevó a cabo Estados Unidos porque la prueba se realizó sobre un área poblada y en un lugar donde el campo magnético de la Tierra era mayor.

Las operaciones Argus y Fishbowl de Estados Unidos

Estados Unidos realizó pruebas nucleares a una altura superior a los 100 kilómetros en 1958 y en 1962. En 1958, el programa Argus detonó tres siendo una de ellas, Argus-III, la explosión nuclear realizada a mayor altura, a 540 kilómetros sobre el océano Atlántico Sur y con una potencia de 1,2 kilotones. Sus predecesoras, Argus I y II, también fueron de 1,2 kt y detonados sobre el Atlántico Sur. Las tres cabezas nucleares de Argus fueron lanzadas con misiles X-17A.

La operación Fishbowl, en 1962, fue una parte del programa Dominic centrada en las explosiones nucleares a gran altitud, aunque por encima de los 100 km solo llegaron Checkmate, 147 km, y Starfish Prime, 400 km.

Fue lanzada con un misil Thor y “la gran cantidad de energía liberada a tan gran altitud por la detonación provocó auroras generalizadas en todo el Pacífico", visibles desde miles de kilómetros de distancia, según un informe del Departamento de Defensa de 1982.

La explosión inutilizó por completo al menos 6 satélites, incluido uno británico llamado Ariel y otro soviético, al ser alcanzados por las partículas radiactivas. Los sistemas de radio y la red eléctrica de Hawái quedaron temporalmente fuera de servicio y los escombros dejaron a los satélites a su paso funcionando mal "en la línea del viejo rollo matinal de los sábados", según el informe de 1982.

Starfish Prime, al igual que K-3, provocó un EMP mucho mayor de lo esperado, tanto que se escapó a la escala de medición de los instrumentos, lo que dificultó la obtención de datos precisos. También fue notado por los habitantes de Hawái donde detuvo el funcionamiento de más de 300 farolas, activó numerosas alarmas antirrobo y dañó la infraestructura de una compañía telefónica cortando las comunicaciones entre Kauai y el resto de las islas hawaianas. La explosión también creó un cinturón artificial de radiación sobre la superficie que tardó meses en desaparecer. Por: Alfredo Biurrum [La Razón]