El más grave problema dominicano, es el político, que no deja que la ciudadanía avance a la par que la economía y que facilita, que ricos y corporaciones ejerzan un proceso explotador esclavista

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Cada principio de año los humanos siempre nos inclinamos por efectuar una retrospectiva de cómo nos fue en el año que pasó y que podríamos esperar del nuevo en el que hemos entrado y si bien la proyección puede verse y entenderse como normal, en la práctica, es y en líneas generales, un ejercicio de fuego fatuo y al saber que nada de los que se proyecte o se quisiera hacer, carece en esencia de la menor posibilidad de ejecutarse y si al mismo tiempo no se es parte del grupo de poder político y económico y de “prestigio social” con los que los privilegiados de la fortuna manipulan a su antojo a un pueblo digno de mejor suerte.

Véase si el criterio es correcto, que con solo recordar que los niveles de criminalidad, drogas, prostitución, enriquecimiento ilícito desde el poder y corrupción a gran escala y como nunca antes, presentaron el año pasado indicadores realmente demenciales, en tanto los organismos de seguridad policiales e igual dentro del aparato militar, se han mostrado absolutamente incapaces e incompetentes para controlarlos, mientras a nivel de pueblo y sobre todo desde la población joven, la pérdida de valores morales, parecería que empuja al futuro del país a situaciones realmente de gran catástrofe institucional y moral que parecería, que no deja en condiciones de expectativas sanas el futuro nacional a mediano plazo.

Lo grave de esta grave situación, es que la gente y manipulada en extremo por los infames medios de comunicación y de información de masas propiedad de los barones mediáticos, todavía no aciertan a entender, que al sometérseles a una terrible esclavitud de los sentidos, hunden a peor a toda la República y lo que se refuerza con ese mercado político tan amoral y por el que supuestos dirigentes políticos  y no solo desde el Estado sino desde la oligarquía y clase media alta y en su lucha a favor del enriquecimiento ilícito desde el gobierno y más en el actual, que está conformado por plutócratas. No ofrecen una sana expectativa de vida y a un país, que por donde quiera que se mire, se encuentra tan acorralado en su carencia de libre albedrío, que hasta las instituciones religiosas católicas y protestantes y las otras libres dizques evangélicas, son parte importante del entramado de grave y licencioso descontrol social que ahoga a la ciudadanía.

A todo esto, decir que unos pocos nos libramos de la peste moral que agobia, es hasta vergonzoso y si se tiene en cuenta, de que por más que se quiera hacer, idear o accionar en procura de políticas morales de apuntalamiento cívico, no se han podido conseguir y debido a la avalancha de amoralidad a gran escala que ya vive en el espíritu de la República.

Con todo y como quijotes, quienes nos negamos a dejarnos esclavizar por las inconductas que generan las bajas pasiones y la corrupción existente, todavía entendemos que República Dominicana podría ser redimida y si la abusadora clase gobernante se la obliga a ajustarse a derecho y a practicar las normas más esclarecedoras en materia de civilismo, civilidad y educación bien dirigidas.

Porque el problema no está en que haya que enfrentar los naturales como grandes desafíos del diario vivir, sino que los ciudadanos tengan la disposición de hacerlo y no conducirse como los esclavos domésticos que en gran mayoría se comportan. ¿habría que hablar de que los dominicanos fracasamos de pleno?, no necesariamente, pero es más que duro el camino a recorrer y cuando se observa, como los políticos y las factorías mediáticas que nos gastamos, solo piensan en ellos y en sus intereses y en cómo proteger los intereses de quienes les financian desde la oligarquía, la burguesía  y ahora de la contraparte de estos, desde ese espectro de gente desordenada proveniente de las legiones de inmigrantes que retornan con las peores maldades y malas prácticas de comercio y familiares y con fortunas que no resisten el menor juicio moral.

De ahí, que esta nación, que se encuentra huérfana de quienes de sus hijos y en verdad quieran su bien y se proyecten con acciones presentes con garantías de futuro y para protegerla de los avatares que las circunstancias planetarias brinden. Por ejemplo, el resto del mundo y debido a la guerra que EEUU ha motorizado contra Rusia y en la que le ayudan Reino Unido y la Unión Europea, a propósito de que Ucrania se ha convertido en un protectorado suyo y como campo de operaciones de prueba de armas bélicas y químicas sofisticadas y presentando el paso preliminar, no para socavar a la Federación de Rusia, sino pretender destruirla, cada día se hace evidente, que si a sus dirigentes se les deja, llevarán al mundo hacia un exterminio gradual.

 Todavía más, al ser esta nación, una huérfana que carece de voluntades y gente de valer que solo cuide de ella y sin nadie en el aparato político y económico y tampoco en el gobierno, que realmente se preocupa por empezar a efectuar alternativas valederas que nos pudiera proteger de un clima de guerra tan ominoso  y por el que, ahora mismo, medicinas y vacunas de todo tipo  han disminuido su producción en el exterior, al tiempo que los alimentos esenciales van en el mismo camino y como es el caso de las ya evidentes carencias de sal, azúcar, trigo, maíz y los productos propios de cada país y que en nuestro caso, parecería que las autoridades se resisten a implementar un aumento general de cultivos y crianza aminal de emergencia con los que los dominicanos  pudiéramos evitar una gran hambruna en este y en el año que viene y en particular, sabiendo que al momento que haya un escenario de extinción masiva, el vecino Haití y hambreado en extremo, nos invadiría y en una lucha salvaje de vencer o morir.

Frente a escenario tan dantesco, ¿en qué están nuestros políticos, grupos económicos y hasta áreas del mismo gobierno? En saquear al Estado y en demostración palpable de que no tienen en cuenta a la República y menos a su pueblo, mientras la alienante propaganda solo habla de reelección presidencial, de elecciones truncadas, de impedir la libertad de escogencia ciudadana o de expresidentes conspirando para sacar a Abinader del poder y con él, a su nada sensato PRM y de para nada querer corregir lo que está mal, mientras esa insania de afán de lucro extremo caracteriza a los grupos económicos y financieros, a sus medios de comunicación y de información de masas y llegando hasta las últimas capas del populacho en el que el pandillerismo juvenil se aposenta.

Aun con semejante escenario a lo inmediato, creemos que por lo menos una vez y comenzando el año, hay que desnudar el alma de nuestra penosa realidad de tanta deserción cívica ciudadana frente a su misma nación y lo que nos hace decir, que el más grave problema dominicano, es el político, que no deja que la ciudadanía avance a la par que la economía y que facilita, que ricos y corporaciones ejerzan un proceso explotador esclavista y al tiempo que sus medios de comunicación alientan la inversión de valores reinante. ¡Qué Dios nos ampare y sí todavía sea posible! (DAG)