El reloj del fin del mundo ya explotó y la Tercera Guerra Mundial y sin disfrazarla, ya se inició

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En este mundo tan globalizado de ahora y en donde una información tarda tres minutos en llegar a todo el planeta, se hace evidente que la autoría del bárbaro atentado en el Crocus City Hall de Moscú tiene nombre y domicilio y todo apunta hacia Occidente, es decir, EEUU y Reino Unido básicamente y de refuerzo Israel y de chivo expiatorio a Ucrania, que, en esta ocasión, su gobierno se ha pasado de la raya, es decir, de lo prudente en su enemistad gratuita hacia Rusia.

Igual hay que recordar, que mientras para Washington, es parte de su genética propiciar guerras para mantener a flote su economía, Reino Unido en cambio y como mano diestra en la traición y la alevosía, tiene una especie de doble cuerpo moral y mediante el cual y por su propia naturaleza depredadora de naciones y recursos naturales, siempre está listo para cualquier tipo de accionar clandestino y por más sangriento y cruel que este sea y con tal de sacar amplias ganancias al despropósito al que se le invite.

Solo hay que recordar la historia de los últimos cien años y para ponerlo a tiempo corto y revisar la “metodología” inglesa en la Primera Guerra Mundial y de la que salió con mayores ganancias tácticas y estratégicas a costillas de las naciones europeas que estuvieron en guerra y ni hablar del accionar de su mayor discípulo, EEUU, que desesperado por entrar en la Segunda Guerra Mundial,  se saboteó así mismo y produciendo el desastre de la marina estadounidense en Pearl Harbour  y si se quiere tener una idea completa  de cuál es el factor al que el mundo se está enfrentando.

Ahora y con la ocurrencia trágica en Crocus City Hall, anfiteatro con un cupo para siete mil personas, de golpe se descubre otra faceta de la Ucrania que Zelensky y su banda controlan y que ha quedado al descubierto por la eficiencia de las fuerzas de seguridad rusa, concretamente de su ministerio de interior y servicios secretos y quienes  en menos de cinco horas de realizado el bárbaro atentado contra el pueblo ruso, ya se tenía la especie de retrato robot de los autores en el terreno de lo ocurrido.

De entrada, cuatro asesinos detenidos y cuando en un auto se dirigían hacia la frontera con Ucrania y 11, los primeros apresados, que a lo inmediato fueron interrogados y a ese momento, entendiendo sus instigadores, que Rusia, es decir, el presidente Putin, ya estaba al corriente de todo lo ocurrido.

Justo y desde Washington se alzaron voces atribuyendo el atentado colectivo a la célula terrorista ISIS y como una forma de desviar la atención de los investigadores, en evidente torpe propósito de que Rusia no materialice su dura respuesta al origen material de todo: Ucrania.

De nuestra parte, ya no tenemos dudas de que la Tercera Guerra Mundial inició sus primeros pasos y a un grado, que ya fuerzas de la OTAN se encuentran en alerta máxima, mientras ayer se recuerda, que su principal jefe militar hablaba de que había que prepararse para un enfrentamiento a gran escala y que hoy se cumplen 25 años de su bombardeo genocida sobre Yugoslavia.

A todo esto, ¿cuál debe ser la posición de un país como República Dominicana, cuyo gobierno le ha entendido como un estado vasallo de EEUU? Rápidamente, buscar las maneras de hacer ver, que, frente a lo ocurrido, el gobierno dominicano no aprueba la barbaridad cometida en Moscú y de ahí la inusitada declaración de ayer del presidente Luis Abinader, marcando distancia sobre un hecho de sangre tan desconcertantemente atrevido como sangriento.

Y es que hay que ser muy torpe para no entender, que los enemigos tradicionales y actuales de Rusia se encuentran involucrados hasta más allá de lo prudente y en una situación tan volátil que cambia minuto a minuto y de la que lo menos que puede esperarse, es que Moscú se lance en represalia y directamente, sobre el centro de poder, todo ese que invariablemente habla de OTAN.

Razonablemente, la Tercera Guerra Mundial ya debe ser entendida como una posibilidad real y nada hipotética y sus efectos, desde luego que serán traumáticos para todas las naciones. En lo particular, creemos que nuestro primer socio comercial y con su brazo armado en el Comando Sur realizará determinados “movimientos envolventes” y como poner en alerta sus bases militares en el área y también los ejércitos nativos y de suerte, que, si los efectos de la guerra en Europa llegan al área caribeña, cada ejército vasallo sepa que hacer.

Así mismo, políticamente, no se puede descartar ninguna opción, desde alentar la caída de la dictadura castrista en Cuba o el derrocamiento de la otra en Nicaragua y para no hablar de una desestabilización grupal en varios frentes contra la dictadura venezolana o la imposición de un “alerta de guerra” para Panamá y Colombia y en conjunto como una maniobra de distracción ampliada, que facilitaría el asalto de mano estadounidense a las riquezas naturales de esos países, o sea, de las pocas que aun Washington no tiene a mano o Reino Unido queriéndose robar el Asequibo.

Más al centro caribeño, no se debe rechazar que se incentive la fracturación total de Haití, mediante un accionar violento de las pandillas locales y justificado con un intento de agresión hacia su vecino dominicano y que diera pretexto para imponer una intervención militar estadounidense para toda la isla de la Hispaniola y esta, como último recurso táctico para que las elecciones dominicanas de mayo sean suspendidas y de esa manera, Abinader continue en el poder y con el pretexto de  “evitar un deterioro institucional y desestabilizador total”.

Naturalmente y si se recuerda el dicho aquel, de que una cosa piensa el burro y otra quien lo apareja, bien que se podría hablar, de que, en un escenario tan agrietado, la reacción de rechazo de la mayoría de los dominicanos no se hiciera esperar y esto en lo mejor de las situaciones. Pues si se entiende que la Tercera Guerra Mundial cobra espacio, no se puede excluir y para nada, que sus efectos colaterales lleven a la región central caribeña hacia una situación de crisis de vida, de la que con honestidad no pudiera decirse, que abriría un ápice y como para que la mayoría de la gente pudiera pensar que de la conflagración podrían salir indemnes.

Abinader y su gobierno pues, deben pisar y andar con pies de plomo y aunque sea por una sola vez, pensar cómo actuar y para proteger los intereses permanentes de la nación, pues de que el reloj del fin del mundo ya explotó y la Tercera Guerra Mundial y sin disfrazarla, ya se inició, es una verdad absoluta. Con Dios. (DAG) 24.03.2024