En el planeta siempre ha ocurrido, que cuando un imperio pierde fuerzas y su papel protagónico se ve lacerado por la entrada de otros actores vecinos o globales, que es el último caso de estos tiempos; de inmediato, ese imperio en declive o decadencia según los casos, hace lo imposible por no perder sus hegemonías.
Por eso estamos viendo como las naciones europeas occidentales se aferran a su socio mayor EEUU y con miras de evitar que ya su abierto y deteriorado declive y en todos los esquemas comerciales, industriales y de seguridad, se adhiere y con la ferocidad propia del desesperado, a la potencia ya no unipolar que siempre le ha sostenido desde el final de la Segunda Guerra Mundial.
¿Por qué ha ocurrido este fenómeno? Por que la clase gobernante de cada país europeo se confió demasiado y por comodidad realmente, en las potencialidades del gigante estadounidense y por eso, ahora que en el mundo hay una recomposición de fuerzas e intereses dentro de un nuevo concepto de mundo multipolar, a la desesperada, la vieja Europa trata de tener los menores daños y pérdidas.
Entonces y en paralelo, se presenta el otro fenómeno de como la otrora potencia unipolar puede tratar de sobrevivir en una situación global nueva, en la que y por el propio desarrollo y crecimiento de las demás economías que ya le disputan y ferozmente mercados en todas las latitudes, pudiera evitar que todo se le vaya de las manos.
Sin embargo y a la fecha, la economía estadounidense está volviendo a caer en su grave problema sistémico de la ausencia efectivas de estructuras de control en su sistema financiero, que como se está viendo dentro de poco tiempo la está llevando a lo que será una crisis económica y financiera peor que la ocurrida en el 1929 y ahora porque el riesgo inflacionario y atizado por su presencia en los mercados globales, paradójicamente, hijos de la financiación que hiciera de la mayoría y al creer que haciéndolo de esa manera, los bajos precios en aquellos países le garantizarían a las empresas estadounidenses mercados fuertes de producción global al estilo estadounidense.
Para mayor preocupación agréguese lo relativo a que a este día y según fuentes financieras alemanas difundidas por la agencia DW : «La deuda estadounidense se acerca a los 40 billones de dólares y el coste de financiarla no deja de aumentar. El Tesoro acaba de colocar bonos a 30 años al 5,21 %, el nivel más alto en un cuarto de siglo. Solo los intereses podrían costar un billón de dólares este año. El endeudamiento también pesa sobre los hogares: aunque su deuda se redujo ligeramente, sigue cerca de máximos históricos».
Aún así, la clase gobernante estadounidense o más bien la parta que llamamos “estado profundo”, no previó, que al fortalecer financieramente economías menores y permitirse el lujo de exportarles su propio conocimiento industrial, de hecho se estaría perjudicando a largo plazo y como realmente ha ocurrido.
Ahora y en los últimos 40 años, ese mundo, se ha transformado en uno realmente inmanejable para EEUU y desde el punto de vista de la producción y la expansión económica y descubriendo que de buenas a primeras sus antiguos vasallos o soberanías menores, ya están y por su propia inventiva, no solo de igual a igual a la economía estadounidense, sino y como son los casos de Rusia, China Popular y la India, de igual a igual y estas nuevas economías erigiéndose como un firme y destacado factor geopolítico global que desafía las otrora hegemonías estadounidense.
Esta situación ha provocado la tremenda crisis estructural de una economía estadounidense que perdió el control de la inflación y precisamente por ese afán de que para no perderlo todo, hacer que la Reserva Federal se hubiese convertido en la fábrica de dinero inorgánico que ahora inunda todas las economías, precipitando a la estadounidense a lo más parecido a un callejón sin salida, del que parecería que solo pudiera resolverse mediante el recurso de guerras continuas que faciliten la producción de armamento a gran escala y que como se ha comprobado en situaciones anteriores como la guerra de Viet Nam mantuvo y por sus efectos económicos, aviva y le da cierta agilidad a la economía estadounidense.
Pero en estos tiempos ya ni ese recurso salva de agrietamientos continuos a la economía estadounidense y por eso lo que ya está sucediendo, que en Washington entienden que el mundo se les ha convertido en su peor enemigo y que por la subsistencia y vida de su país deberá pelear y en todos los frentes contra el resto de las naciones y poderes económicos.
Ahí entra entonces la nueva situación bélica en el continente americano, donde con el pretexto de enfrentar la producción de narcóticos, que el mismo EEUU ha auspiciado y promovido para mantener su necesaria economía subterránea de lo ilícito: drogas y venta de armas y hasta trata y tráfico de personas y que es la que alimenta su -digamos- “caja chica” que solo por drogas le provee de cerca de 500 mil millones de dólares, ahora sus estrategas se han dado cuenta de que esa economía subterránea deberá de disminuirla mediante el cierre de las rutas que proveen de drogas al mercado consumidor de su país y de ahí el grave peligro que ahora se cierne sobre el continente con la reestructuración de la vieja doctrina Monroe, disfrazada de un supuesto “Escudo de las Americas”, por medio del cual EEUU quiere mantener a flote su economía, creyendo que podrá cerrar las vías abiertas y de años que ha facilitado a China principalmente y en menor medida a Rusia y la India, penetrar al mercado latinoamericano en expansión.
Desde luego, a Washington la aventura no le será del todo lisonjera y por los compromisos y alianzas diplomáticas y comerciales que la mayoría de esos países han hecho con Pekín y de lo que no creemos que pueda cumplir sus objetivos y como hasta ahora no ha podido hacerlo en toda regla presionando para que China no tengas vías de entrada aprovechando el Canal de Panamá y que si miramos objetivamente su hasta ahora presiones sutiles para que estos países rompan con China y con pocos resultados, que veremos que el moldeamiento que EEUU quiere hacer a su favor resguardado lo que siempre ha entendido su “patio trasero”, para esta ocasión le será fallido.
Si es cierto que por la vía militar pudiera contener, pero al final será inútil y nunca podrá hacer que esas naciones vuelvan a la situación anterior y por mas guerras internas que fomenten con el pretexto de “combatir los carteles del narcotráfico”, que en la práctica son agencias de producción de drogas para el mercado de la economía subterránea estadounidense.
Por eso y lo que hoy está en las primeras páginas de todos los periódicos del mundo y en particular de República Dominicana, que EEUU pretende evitar la probable triangulación de productos chinos entrados de contrabando a EEUU a través de las facilidades tecnológicas y de comercialización que ofrecen sus zonas francas, infraestructura portuaria y logística, capacidad de manufactura especializada y acceso preferencial al mercado estadounidense y no solo dominicanas y sí de otros países y de lo que todavía EEUU no tiene certeza de que esté sucediendo y sí solo sospechas.
Es decir, en Washington, su departamento de Comercio parecería que tiene evidencias no del todo comprobadas que estás economías de intermediación vía canales de comercialización y por su facilidad de acceso preferencial al mercado estadounidense, en la práctica le estuvieran “tobando a la economía estadounidense” y de ahí el reperpero que se ha armado y que ha provocado una pronta y primera respuesta del Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM).
En lo político, esta nueva presión estadounidense sobre el gobierno dominicano y del que para la Casa Blanca, su inquilino entiende intrínsecamente débil y como un vasallo que solo tiene en cuenta para la firma conjunta de comunicados desde su llamado “escudo”, a corto plazo, es un serio peligro a su propia estabilidad y existencia.
Obsérvese que ya Colombia se le abrió al completo a Trump y lo que este aprovechó para meter sus tropas en ese país y con el pretexto de la “lucha contra los narcos”, pero en realidad, que como dueña del único ejército latinoamericano con amplia experiencia de guerra de guerrillas, le pudiera servir de plataforma para invadir y controlar en lo militar al resto de estos países en caso dado.
No vamos a decir más y sí decir, que Abinader debería andarse con cuidado y no confiar demasiado en Trump y aprovechar su alma de mercader libanes-árabe para saber lidiar con las presiones que ya Trump le está haciendo y de manera sibilina con su embajadora-espía ante el gobierno dominicano.
Frente a esta realidad, es que decimos, que en la medida que EEUU está perdiendo principalías en el comercio exterior debido a vulnerabilidades de su propio esquema de producción y comercialización y ahora perdiendo terreno geopolítico, “aprieta la tuerca” a países supuestamente aliados como República Dominicana. Con Dios. (DAG) 14.08.2026





