En la recta final hacia las elecciones presidenciales y legislativas del 19 de mayo Campanas al vuelo y el nerviosismo y la incertidumbre cunden

0
237

Todo indica, que las formaciones políticas con probabilidades electoralistas que concurrirán a la cita del 19 de mayo ya han entrado en la fase del desespero y el nerviosismo y por aquello de que nuestros políticos -inmaduros emocionalmente la mayoría- no creen que sea de cumplimiento que los comicios se ganan limpiamente, sino que, si alguien no hace trampa, habría que hablar de que no ha entendido las reglas del “difuso” juego electoral dominicano.

La muestra más reciente, la tenemos en las pasadas elecciones municipales de febrero, en donde el oficialismo hizo y deshizo en materia de violentar el derecho a la libre escogencia por parte los electores y apoyado en la compra masiva de conciencias y votos y a un grado tan demencial, que el gobierno y el PRM, ahora exhiben un aparente triunfo comicial, que de tan aplastante en materia de descaro y sinvergüencería y arrasando con más del 90 por ciento de las demarcaciones electorales, que se han mostrado incapaces de exhibir un “triunfo” del que absolutamente, no haya ese dominicano que le niegue que haya sido un triunfo real.

Para colmos el juez electoral de primera instancia, la Junta Central Electoral (JCE) desertó de sus obligaciones institucionales y permitió que aquel robo electoral tan descarado, pasara como si hubiese sido legal, cuando lo correcto debió de ser, que las elecciones hubiesen sido declaradas fraudulentas y exigiendo su repetición a corto plazo.

Nada de ello se hizo y ahora, el pleno de la JCE se le ve con la misma o peor, desconfianza que los miembros del pleno anterior, quienes para el 2020 suspendieron los comicios con un pretexto baladí e insustentable en derecho. En consecuencia, la nación irá en mayo a las urnas, pero sabiendo que el juez electoral no es confiable y lo más desconcertante, que no hay ese sector social o de ciudadanos que no tenga los dedos cruzados con el propósito de impedir que la JCE vuelva a burlarse de la voluntad popular.

Entretanto, el PRM, desesperados sus capitostes con miras de que la reelección presidencial sea impuesta a como dé lugar, no descansa ni día ni noche y en base a ese pandillerismo mediático que paga para lograr sus nefastos propósitos y que de mantenerse, no augura que la paz social pudiese ser mantenida y debido a que las fuerzas opositoras han dado muestras de que presentarán batalla para que la reelección presidencial no sea impuesta a la brava y a la mala.

Desde luego, habrá que esperar el debate presidencial del 24 próximo, cuando los tres candidatos principales, Abinader, Leonel y Abel concurrirán a un esquema copiado de la política estadounidense y que aquí tiene el objetivo de afinar el interés y simpatía de la alta burguesía y sus empresas y bancos y hacia uno que otro candidato y no tanto porque se entienda, que por lo que los candidatos digan aumentarán o disminuirán sus simpatías y dado el hecho, de que el 90 por ciento de los medios de comunicación y todos, englobados dentro de la concentración de medios en pocas manos, compiten junto a la propaganda oficial, por manipular en extremo el sentimiento de los potenciales votantes.

Para mayor desconfianza, hay que ver como la aparente anarquía reina entre los propagandistas oficiales y preferentemente dentro de las infames redes sociales y en las que el gobierno y el presidente Luis Abinader cuentan con las mayores voces de apoyo y lamentablemente, para difamar e injuriar a quienes les critiquen y por manipular a los potenciales votantes.

Ya mismo no se puede decir que alguien pueda encontrarse en condiciones de decir que es el mejor y más popular candidato presidencial o legislativo y lo que obliga a esperar los resultados del debate presidencial en perspectiva y para tener una idea más viva de por dónde va el interés político de los votantes o el desempeño de todas las candidaturas.

Si se sabe, que, si nos creemos el cuento colectivo de las encuestas pagadas por el oficialismo, Abinader arrasaría supuestamente. Pero que si analiza con cierta frialdad la realidad política y social que se vive y enmarcado dentro del grave cuatro económico de inflación galopante, disminución del valor adquisitivo de la moneda nacional, así como el amplio juicio de valor que se tiene, en cuanto a que el PRM ha derrumbado de raíz el nivel de calidad y nivel de vida de la población, que entonces Abinader no sea visto con la ventaja del contendor que va a arrasar y si de uno que a mucha brega podría llegar a la primera vuelta y para entonces caer de bruces en una segunda.

Sin embargo, al tener el monopolio del “voto dinero” tampoco se puede descartar de plano el posible o probable triunfo reeleccionista.

Todavía más, la reelección solo podría tener continuidad critica, si el factor geopolítico se impusiera, Haití estallara en miles de pedazos y por razones de seguridad nacional, aquí hubiese que posponer los comicios y que, de suceder, llevaría a la República hacia una situación de inestabilidad política y social crónicos.

Aun así y no obstante tan ominosa perspectiva y si nos fijamos que los electores tienen deseos de concurrir a las urnas y viendo el tesón que la oposición se muestra, que bien podría hablarse, de que al final, las elecciones podrán darse dentro de lo planificado, pero no con la holgura en resultados que la mayoría de las banderías políticas pudiesen esperar.

Y es, que, a este día, las tres candidaturas presidenciales no están tan lejos la una de las otras, como sin duda hay mayor dinamismo en las candidaturas legislativas, donde sí habrá una casi verdadera competencia y los que nos hace entender, de que, si nada cambia, habrá que ir a una segunda vuelta en junio y en la que podría suceder, que la reelección pierda humillantemente. Pero, recuérdese, el “voto dinero” es su fuerte.

Por otra parte, el único gran problema institucional que los electores confrontarán, sería, el derivado de que las elecciones no son independientes entre sí, sino que la partidocracia tiene diseñado el sistema de que quien sea candidato presidencial, arrastra a la mayoría de los candidatos legislativos y dando por resultado, que al final, la bandería que gane la presidencia de la República, se garantiza  y esto como regla general, una mayoría casi absoluta a nivel legislativo e imponiéndose lo mismo de ahora, que quien sea presidente del país o partido oficialista, domina y controla y decide en el Poder Legislativo y desde allí se impone en los municipios en base a la manipulación del presupuesto nacional en lo atinente a los gobiernos municipales.

Consecuentemente, se irá a una caricatura electoral ensombrecida por la amenaza de fraude y en base a comprar votos y voluntades y con el apoyo tácito del sector mediático tan corrupto y nada decente.  Pero no nos adelantemos a los acontecimientos y esperemos, mientras tanto y a pocos puntos de distancia, lo que se observa, es que Abinader se encuentra frente a Leonel y los dos un tanto alejados de Abel, pero si este último se alía con cualesquiera de ellos, entonces saldrá el ganador impuesto. Y de ese modo, solo ganará la democracia autoritaria que se tiene.

En definitiva, estamos en la recta final hacia las elecciones presidenciales y legislativas del 19 de mayo. Campanas al vuelo y el nerviosismo y la incertidumbre cunden. Con Dios. (DAG) 01.04.2024