InicioPor el Ojo de la CerraduraEn política de Estado. Valoración es una cosa, favorabilidad es otra y...

En política de Estado. Valoración es una cosa, favorabilidad es otra y si se trata de encuestas, para nada representan el peso especifico en popularidad de un presidente en ejercicio, y sí un indicador más o menos aceptable y nunca definitivo y en una nación, cuyas estadísticas no están completas

Desde hace unos cuarenta y cinco días, los amigos de las encuestas al vapor y como mecanismo de ingreso financiero rápido para el manejo de un accionar comunicacional y no necesariamente para convencer a nadie dentro de la multitud y sí para retener un poco de los favores que quien está en el poder dispensa, han salido prácticamente al unísono y con el propósito de afianzar la cuota ($) de favoritismo que se les facilita.

Por esta razón, hay notorias coincidencias de desempeño entre individuos conocidos como periodistas-productores de programas de opinión y al mismo tiempo dueños de plataformas de comunicación y tanto dentro del periodismo tradicional como ahora dentro de las redes sociales y quienes tergiversando el concepto de lo que debe ser un análisis político propiamente, caen en el error de creerse, que todo cuanto dicen e hijo de sus porfiados intereses, se correspondería  a la visión real de lo que ocurre en la ciudadanía como dentro de la sociedad y de cara a los vastos intereses y desafíos que coinciden dentro del país político.

Al ocurrir esta distorsión de situaciones y de hechos y lo que nunca debe ocurrir en el análisis político, se da la situación, de que ese tipo de muestra aleatoria de interés básicamente mercurial y en un país de gente de mayoría fundamentalmente analfabeta funcional, el debate político confunde situaciones, metas y logros, que si se colocan en una balanza en la que el interés de ambición personal es el preponderante, que entonces nunca  y nadie, podría llegar ni siquiera un punto mínimo de coincidencias y por eso de tantos dando palos de ciego.

Ahora lo que se debate y no tan abiertamente como debería de ser, trata, de si es factible que el actual presidente de la República está en condiciones objetivas para disputar un próximo periodo de gobierno y de cara a las elecciones del 2028.

Sobre este particular, el análisis político objetivo dice crudamente, que en la mayoría de los casos, el presidente de que se trate y en este caso, Abinader, no debe ser un político descartable para otra probable reelección y mucho menos, cuando dentro del país político existe ese ostensible vacío de conducción y del que pudiera decirse, que realmente no tiene raigambre popular y lo que nada tiene que ver con la otra entre atrevida y azarosa, denominada populista.

Ya mismo hay tres expresidentes con rango de jefes partidarios y dentro de un esquema de conducción atrofiado denominado partidocrático. Los tres y no solo por edad sino particularmente, porque ya no tienen mensaje propio para seducir a las masas y ni que decir a la parte pensante de la ciudadanía, toda esa que se debate entre el pasado que no debe ser, el presente de riesgo que se vive y el futuro nada cierto y que como tal no es garantía de nada.

Y esto sucede, porque la República se encuentra en la fase de la transición generacional más cruda y dura. Por un lado, tres millones 64 mil 810 votantes entre 18 y 35 años y para un total del 37.72 % del electorado y por el otro, cinco millones 80 mil 738 votantes, representando el 62.28 % del electorado entre 36 a 86 años y más y totalizando el 100 por ciento de todo el electorado.

Esto quiere decir, que cuando se recuerda que la población actual dominicana en el territorio nacional y que no ha cambiado de nacionalidad es de 11 millones 600 mil dominicanos y a esos se les restan los 8 millones 145 mil 548 potenciales electores, queda un segmento de tres millones 454 mil 452 personas, matemáticamente no clasificadas como ciudadanos electores.

¿Qué ocurre?, Que de ese segmento de los que por lo que sea no votan, se encuentra el sector de los que hacen bulla y aquí, entonces se descubre la distorsión existente y por eso, cuando se habla de una abstención del 45 % y como se atribuye que ocurrió en las elecciones del 2024, quien escribe lo duda y mucho más, cuando se parte de los registrados que supuestamente no votaron.

Agréguese a la “confusión de números”, el supuesto golpe de efecto de los seguidores en las redes sociales y sus programas en los lupanares mediáticos dirigidos por una mayoría de opinadores de tres por cuatro y de puros analfabetos funcionales y quienes atrevidamente se atribuyen el dominio del llamado 100 % del público de analfabetos amigos de los teteos y el chisme a gran escala y que es el fundamento falso que tiene un atrevido youtuber de comportamiento gansteril y que se cree con “los pantalones” de hasta pretender venderse como probable precandidato presidencial de una etiqueta política, que otrora fuera una gran organización política y que ahora funge como actor principal del submundo del mercadeo político más rastrero.

¿Qué es lo que estamos plantando?, el cómo es posible, que entre la población electoral y la población nacional, haya una diferencia de tres millones 454 mil 452 personas y que ni la Junta Central Electoral y tampoco nadie dentro de la partidocracia y mucho menos en los sectores mediáticos -tradicional y alternativo-se le haya ocurrido desentrañar esta madeja y que de suceder, despejaría la situación y hasta dar con la realidad objetiva, de en qué punto nos encontramos los electores, ciudadanos y los tres millones y pico de personas no clasificadas y que de hacerlo, estamos más que seguros que se definiría cuantos electores somos, cuantos ciudadanos existimos y cual el nicho cierto de posibles abstencionistas  y el otro  de público entre 10 y 17 años que sirven de bocinas a las redes sociales.

Consecuentemente, creemos que quienes como lectores nos dispensan el honor y favor de leer estos análisis políticos de Estado, más los adversarios y envidiosos cordiales que recelan de nuestro liderazgo de opinión, que harían bien en atender la “numerología” que presentamos, pues desentrañándola, saldrá la botija que definitivamente definirá nuestro mapa político y ciudadano real.

Lo que nos obliga a retomar el tema de las encuestas al vapor que ahora sectores interesados están presentando y cuya mayoría, no solo que no es confiable, sino que sus márgenes de error no son aceptables y al estos encontrarse entre el 2 y el 3 % y con un nivel de confianza que apenas llega al 65 % y desde que se descubre, que el techo de entrevistados no pasa de dos mil a dos mil quinientos entrevistados.

Por eso, la reciente encuesta de la firma internacional CB Global Data del 3 al 8 de este mes y con muestras de entre 4.625 y 6.271 casos por país y con un nivel de confianza del 95 % y un margen de error de entre ±1,2 % y ±1,4 %, nos merece aceptable  confiabilidad y por entender, que está muy cercana a la realidad que tiene que ver con el 48,7 % de favorabilidad y un 48,1 % de imagen negativa que le atribuye al presidente Luis Abinader y que son datos suficientes y para entender como mínimo, que Abinader es el principal activo del PRM y a este día, el mayor y mejor precandidato presidencial y dentro del universo partidocrático y dicho sea de  paso, afectándose esa potencialidad y por parte de esa encuesta oficial, que dice atrevidamente, que Abinader y supuestamente “mantiene el 68 % del respaldo ciudadano”. Y peor, generando un rechazo tan vivo y por lo falso, que provoca que la gente y sin más, se vaya contra el presidente.

Haciéndonos decir, que en política de Estado. Valoración es una cosa, favorabilidad es otra y si se trata de encuestas, para nada representan el peso específico en popularidad de un presidente en ejercicio y sí un indicador más o menos aceptable y nunca definitivo y mucho más, en una nación cuyas estadísticas no están completas. Con Dios. (19.07.2026)

 

 

 

RELATED ARTICLES
spot_imgspot_imgspot_img

LAS ÚLTIMAS NOTICIAS DE HOY

¿Qué debe contener obligatoriamente el Escudo Nacional?

El artículo 32 de la Constitución establece que el Escudo Nacional debe tener los mismos colores de la Bandera Nacional y contener: Una Biblia abierta en el Evangelio de San...

Mas Populares