Entre el auge del islamismo en Haití y la penetración musulmana en República Dominicana se tiene una bomba de tiempo ya activada y a la que hay que prestar suma atención

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En términos generales, mientras el islamismo es un movimiento político dirigido a adaptar los principios del islam a todos los ámbitos de la vida pública. El islam es una religión monoteísta cuyo dios es Alá, su profeta es Mahoma y sus enseñanzas vienen recogidas en el libro sagrado del Corán.

Teniéndose en cuenta ambos conceptos, los dominicanos deberíamos ahondar en su presencia respectiva en el vecino Haití, en donde hay cerca de diez mezquitas, cinco madrazas (escuelas coránicas) y más de diez mil adeptos y de ellos, unos mil practican o se inclinan hacia el yihadismo radical, que es el nicho de terrorismo político desestabilizador.

Pero si lo anterior es de cuido y por el factor político, digamos tropical que en él se encierra y con mezcla de sincretismo religioso, más cuidado hay que poner y cuando se conoce, que, a este día, en República Dominicana hay instaladas cuatro mezquitas y/o centros islámicos: Dos en la capital dominicana, una en Santiago y otra en San Pedro de Macorís y con sus respectivas madrazas.

Que se conozca, en el ministerio de Interior y Policía, carecen de una detallada información al día de sus funcionamientos y mucho menos, que allí haya una especie de censo en cuanto a la cantidad de seguidores o practicantes de culto y nada respecto a sus madrazas y ni soñar de cuantos alumnos estas tienen y de estos, que tipo de contactos continuos mantienen con sus iguales haitianas.

Por la investigación a medias que hemos hecho, encontramos una situación que produce escalofríos: La existencia de un correo continuo entre los yihadistas locales, que hasta donde pudimos averiguar funcionan como células dormidas y para el caso de que los intereses de los dos países entren en conflicto y en base a un punto de choque común y que sería utilizado para dar paso a una virtual acción terrorista.

Y hay que preguntarse, ¿acaso “choque común” es ahora lo de la construcción del canal de trasvase de aguas del Masacre que tantos encendidos debates y crispaciones están generando en los dos países?

Entonces y si se tiene este factor bien presente y conociéndose que desde la parte haitiana se habla de bloquear los cuatro ríos haitianos que desembocan en el Masacre “ y para que los dominicanos no tengan agua”, lo que no es cierto y porque el territorio dominicano es donde está la fuente de aguas para toda la isla, que necesariamente habría que ir pensando en preocuparse, pues aunque Haití, en lo militar no se acerca a la potencialidad dominicana, tampoco sea para subestimar la alta capacidad fanática haitiana de vandalismo y guerrillas que se están viendo en Puerto Príncipe.

Es decir, y si “las células dormidas yihadistas” de que hablamos, sus cabezas estuvieran pensando en la probabilidad de hacer uso de estas, ¿no deberíamos los dominicanos. comenzar desde ahora a plantearnos planes alternativos de contingencia y prevención?

Tocamos el tema y mucho más, recordando que cuando hace diez años, hablábamos de que en este país residen unos cinco mil militares haitianos, provenientes de cuando las Fuerzas Armadas haitianas fueron suprimidas y quienes por la capacidad de preparación militar que tienen, en un caso de choque de vida o muerte entre los dos países, perfectamente que habría que entenderles que siempre se irían contra los dominicanos y ahora más, cuando no menos de quinientos y de acuerdo a nuestras indagaciones, mantienen cierta preferencia que se manifiesta en sus visitas continuas a las cuatro mezquitas que hay en este país y principalmente la de San Pedro de Macorís.

Ni que decir, que, a nuestro modo de entender la situación, entendemos que se está frente a una realidad de presente preocupante y por lo que esperamos que nuestros organismos militares de inteligencia y contraespionaje se encuentren alertas.

Al mismo tiempo, asumimos que en las filas militares criollas debe de haber un batallón y mínimo, de soldados que hablen perfectamente el creole y de lo que no menos de la mitad deberían de estar destacados en la frontera.

Fuera de lo anterior e indagando más, nos quedamos de piedra cuando descubrimos que el gobierno del presidente Luis Abinader, se encuentra muy lejos de tener siquiera un esbozo sobre la posibilidad de un choque armado o guerrillero con iguales haitianos y lo más escalofriantes, que pocos allí han contemplado como peligro potencial a enfrentar, de una célula yihadista en plan de terrorismo en nuestro país.

La misma inquietud habría que externar respecto a los expresidentes Leonel Fernández y sus ramales de seguidores militares y policiales en retiro y hablamos de no menos cinco mil posibles efectivos y de quienes  sus respectivas instituciones o asociaciones de retirados, se supone que deberían disponer de un registro minucioso de cada uno de ellos y para el caso, de si en algún momento las circunstancias les obligaran a ser llamados a las filas y por las que visualizamos y en función de que sus lideres políticos tengan que unirse al gobierno y en una situación de una situación anormal  que pudiera afectar la seguridad nacional.

Además, está lo otro, que con urgencia el gobierno debe preparar un mecanismo de repatriación expedito y sin abusos contra los haitianos indocumentados y de manera, que, si la situación de crispación se extrema, todos esos potenciales enemigos deberían de estar en su país y enfatizamos en esto, porque hasta ahora, estamos viendo el grave peligro para nuestra seguridad y que se nos podría venir encima en cualquier momento y en el futuro inmediato.

Entendiendo la dimensión del problema en ciernes, consideramos, que, en este sentido, hay que llamar a capitulo a los directores, jefes de redacción y comentaristas del factor mediático y como el mejor modo, de que, como dominicanos, estén listos para iniciar un proceso informativo de guerra contra Haití y para si llegara el caso, pues por lo que parece, el país vecino ya hay que clasificarlo como enemigo en ánimo de guerra.

Siempre hemos considerado y lo que desde nuestros inicios en el periodismo por los años sesenta y más todavía al iniciar esta columna el 19 de marzo de 1972, que la cabeza se ha hecho para pensar y no solo para peinarse y sobre todo, quienes tenemos la gran responsabilidad de orientar y en cierto modo, educar desde la perspectiva del análisis político en sentido general y de Estado en lo particular y de ahí que llamemos la atención sobre este panorama tan nada fácil y el que entendemos tenemos que presentar y mucho más, sabiendo, que entre el auge del islamismo en Haití y la penetración musulmana en República Dominicana se tiene una bomba de tiempo ya activada y a la que hay que prestar suma atención. Con Dios. (DAG) 30.03.2024