Entre las generaciones Y, Z y Alfa. La humanidad está conociendo una revolución social tan extraordinaria, que, en materia de memoria histórica viva, nada quedará en pie. ¿La primera muestra? la reelección populista de Bukele

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Independientemente de que se pueda tomar nota de las causas que originaron el ascenso meteórico del exalcalde salvadoreño Nayib Bukele a presidente reelecto de la nación centroamericana de más futuro en materia de emprendimiento y control absoluto de la delincuencia que había estado institucionalizada como un Estado a la sombra.

Hay una realidad que marca ese ascenso: La gran diferencia conceptual entre ese político innovador de los demás políticos tradicionales y corruptos y quien signado por la providencia, de otra manera nunca pudo haber triunfado sobre sus empecinados y nada prácticos oponentes, quienes llevaron a aquella nación a la hondura de una guerra civil, al robo de sus infraestructuras a cargo de su desacreditada clase política y terminando por auspiciar un gobierno en la sombra y de pandilleros, quienes como un ejército de ocupación de 60 mil miembros y originado en la expulsión sumaria de los delincuentes salvadoreños en California.

Frente a tal circunstancia, se terminó por erigirse en la resultante terrible de más de 100 mil asesinados y pérdidas materiales para aquella economía y a un nivel no menor de 500 millones de dólares en los últimos diez años y antes de la llegada de la primera presidencia de Bukele.

La primera vez que quien escribe visitó tan singular país para la década de los años ochenta del siglo pasado, quedó anonadado viendo como la mayoría de sus militares y policías, prácticamente eran parte de un entorno casi amistoso o fraterno a favor de los pandilleros, mientras desde su clase gobernante e incluido la empresarial, era más que evidente el ciclo de complicidades nefastas para que unos y otros se beneficiaran de esa insólita  situación, de todo un país de rodillas ante el crimen organizado.

Para aquel entonces, nada parecía que pudiera cambiar y mucho menos que los salvadoreños dejaran de ser rehenes del pandillerismo asociado a la partidocracia. Sin embargo, ocurrió el milagro y en función de este, un solo hombre asumió las responsabilidades de Estado, que todo el conjunto de la partidocracia se negaba a asumir.

Debido a semejante despliegue de voluntad cierta, desde el 01 de junio de 2019 y contra todo pronóstico, los votantes que favorecieron con ese 53.10 por ciento de los votos emitidos en las elecciones del 03 de febrero de aquel año, a aquel joven emprendedor y publicista de verbo fácil y determinación acerada, ahora y para la misma fecha en este 2024, le renovaron su confianza con un total de 2.7 millones de electores que representaron el 84.07 de los votos emitidos. Elecciones en las que hubo una abstención de 47.4 por ciento y en las que solo dos partidos opositores, no llegaron ni a 210 mil votos cada uno.

Este triunfo tan extraordinario, que sella un nuevo periodo 2024-2029, sin duda y si nada cambia y Bukele mantiene su humildad y entereza sin aspavientos críticamente totalitarios, seguro que garantizará un nuevo país y para una ciudadanía que hasta la primera mitad del 2019 había experimentado tantas vicisitudes.

Es decir, el triunfo del presidente Bukele ha sido mayúsculo y lo más decisivo, ha dado razón a todo ese país de jóvenes, que desde las generaciones Y o 'milennials', y Z o 'centennials'. Y la nueva, Alfa, le han apoyado electoralmente unos y emotivamente otros y quienes, alfabetizados en las nuevas tecnologías y la nueva comunicación impulsada por el internet, han terminado por darle un golpe devastador a la vieja política.

Exactamente, el mismo fenómeno que ha empezado a presentarse en toda República Dominicana, en donde generaciones juveniles no aceptadas socialmente y proyectadas desde los barrios de la periferia de nuestras ciudades, es evidente que empiezan a dar muestras de peso político propio.

Lamentablemente, este nuevo cambio generacional, aun no tiene de lideres ciertos y por la traumática razón, de que de que quienes se creen sus lideres, todavía no han entendido que la mente delincuencial y el pensamiento prostituido no tienen cabida y si es que ese conglomerado social quisiera imponerse a partir de las elecciones de 2028.

¿Porqué ocurre este fenómeno?, porque muchos adolescentes de 13 a 18 años y jóvenes de 20 a 25, no han podido desprenderse de su atrasada mentalidad isleña y aun cuando una gran mayoría ha viajado al exterior y por lo menos a EEUU o España, ninguno a logrado proyectarse con una mentalidad de país industrializado, que les haga entender, que si quieren proyectarse a favor de su país deberán apartarse de los atrasados teteos y cualquier forma nada objetiva de goce  en materia de bajas pasiones y adecuarse a una mentalidad cosmopolita que los desarraigue de sus taras y atrasos mentales, mayormente, hijos de ese populismo barrial oclocrático, es decir, de pura plebe.

Y que es la razón, de que políticamente no haya evolución mental y sí arraigo extremo de pandillerismo barrial y el que ahora presenta como aparente portavoz, a un expresidiario con decisiva plataforma en internet que, si supiera desprenderse de su mentalidad pandilleril de gran resentimiento social, debería y en los próximos cuatro años, constituirse en un eventual líder político emergente.

Entonces, viendo esta realidad en una perspectiva amplia, consideramos, que, si la sociedad y la clase media como la pequeña burguesía quisiera generar el liderato político y social de relevo, a esa juventud y dado que la de los popis en la clase media, su único interés es medrar a la sombra del presupuesto y los contratos públicos, consideramos que hay que darle un fuerte respaldo que le permita salir de la marginalidad y dándole la oportunidad, de hasta crear espacios de tolerancia en los que sus emociones sean canalizadas sin sentirse rechazados por los mayores.

Posiblemente y, de entrada, algunos de nuestros lectores no capten la intención de lo que en este análisis expresemos y porque muchos mayores rechazan de pleno las nuevas costumbres que generacionalmente se imponen y por olvidar aquello de que cada generación trae su propio afán, pero la realidad es, que los mayores debemos y tenemos que darles paso a los nuevos valores de juventudes y si es que se quiere que la nación se revitalice y resurja a más.

Sencillamente, debe entenderse que entre las generaciones Y, Z y Alfa.  La humanidad está conociendo una revolución social tan extraordinaria, que, en materia de memoria histórica viva, nada quedará en pie. ¿La primera muestra? la reelección populista de Bukele. Con Dios. (DAG) 12.02.2024