Es totalmente inaceptable, que para el debate presidencial que se anuncia el 24, solo cuatro hayan pasado la censura empresarial y mediática y tres, hubiesen sido vetados

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Desde el momento que la Junta Central Electoral aceptó las credenciales de siete candidatos presidenciales de iguales formaciones o alianzas de partidos, automáticamente al país político se le ha enviado el mensaje de que los mismos o ninguno de ellos podría ser discriminado y en cuanto debate, reunión o acto en los que deban concurrir.

Y si ese es el meta mensaje que el tribunal electoral de primera instancia le envía a la nación, menos deberían hacer los grupos económicos, sociales, mediáticos y de presión para pretender marginar a uno que otro y al mostrarse preferencia, para que, por ejemplo, en el debate que se anunció para el día 24, solo cuatro hayan podido ser aceptados y lo que habla de discriminación y prejuicio y mucho más cuando los segregados han tenido que dirigirse dizque a un debate “alternativo” y manejado por otros medios y periodistas aparentemente “independientes” a la clase gobernante.

Pero si la discriminación que mencionamos es repugnante e insostenible, mucho mayor es la repugnancia que se siente, al entenderse que los auspiciadores del debate, empresarios jóvenes, estuvieran dando la pauta de cuales podrían ser las debilidades estructurales de la convocatoria a elecciones presidenciales y legislativas del 19 de mayo y debido a la profunda discriminación planteada por quienes se entienden los dueños de los resultados electorales.

Peor, es la complicidad que cometen los cuatro candidatos presidenciales aceptados, al callar y permitir que los empresarios hayan impuesto su desagradable discriminación contra tres candidatos, que, por lo visto, los empresarios entienden minoritarios y, por lo tanto, no dignos de ser reconocido como tales y no obstante que la JCE les dio la credencial pertinente para participar como candidatos presidenciales en las elecciones anunciadas.

En consecuencia, protestamos por la decisión discriminatoria impuesta por los empresarios jóvenes y avalada por la asociación de industrias en el debate abierto de ayer y al que también solo invitaron a los cuatro candidatos citados para el 24, tres de la oposicion, físicamente y uno en "espíritu", el presidente-candidato.

Por eso y desde ahora advertimos, que los empresarios que se entienden dueños de los resultados electorales a espaldas de los electores y en desprecio absoluto a la libertad de escogencia de todos esos ciudadanos en capacidad de votar, que haya que decir, que parecería, que nadie en este país puede esperar que las elecciones se desenvuelvan limpiamente y en paridad de derechos para los candidatos.

Ante semejante situación, por obligación habría también que declarar, que la nación debe esperar un soberbio fraude electoral y en dimensión como no se hubiese visto, al tiempo que es obvio, que el oficialismo sería el mayor beneficiado y si se le aplica el hecho evidente, de que el PRM y su mismo gobierno han capitalizado las más abusiva y sucia compra de votos, electores y candidaturas y como ocurrió recientemente con las elecciones municipales del pasado 18 de febrero.

Hay algo más, con lo dicho recién por el expresidente Leonel Fernández de que entre él y el expresidente Danilo Medina no ha habido ninguna reconciliación y que cuando hace unos días se reunieron, fue para trazar políticas electorales comunes a la alianza Rescate RD, semejante declaración nos hace ver, que ahora solo falta que Medina y al último momento, pudiera apoyar a Abinader y para descalabrar definitivamente a Fernández.

Obsérvese, que el fraude electoral que se quiere perpetrar va en consonancia con el silencio de aceptación de la mayoría de los medios de comunicación y de información de masas que pertenecen a la concentración de medios en pocas manos y cuyos dueños, comenzando por el empresario y barón mediático, Pepín Corripio, son los primeros que actúan pensando  que los resultados electorales deben estar marcados por sus intereses y por derivación, que el candidato presidencial que ganara los comicios dentro de estas condiciones exigidas por el empresariado, sería poco menos que un lacayo del gran capital y lo que desde luego es absolutamente inaceptable de cara a los intereses permanentes de la República.

Téngase presente, que, a diferencia de elecciones presidenciales anteriores, la nación, todavía no es bombardeada por las seudos encuestas que cada empresa o fabrica realiza y dizque “para tomarle el pulso a la ciudadanía” y sabiéndose que sus resultados son amplificados por sus plataformas mediáticas y en clara pretensión de moldear y condicionar a la atrapada opinión pública respecto hacia donde, empresarios, banqueros, alto comercio e industriales, quieren que vayan los resultados.

Lo que nos recuerda, que la JCE debe prohibirlas y así mismo, establecer y para evitar la compra de votos el día de los comicios, que no haya necesidad de que cada elector presente su cédula de identidad y electoral como requisito para poder votar, toda vez y como muy bien divulgara el abogado Angel Lockward, “los datos de la cédula están contenidos en el padrón electoral y con este es que debe ser identificado cada elector”.

¿Qué es lo que debe preocupar?, que si la JCE no elimina los obstáculos que impidan la libertad de escogencia y la compra de cédulas, no habrá forma alguna de evitar la ocurrencia de un fraude electoral de condiciones apocalípticas y desde el momento que se entienda, que el voto que ganará será el fraudulento e impuesto por el empresariado y su prensa y lastimosamente con el concurso taimado de la mayoría de los candidatos presidenciales “principales”.

De ahí que haya que enfatizar, que hasta tanto la situación que describimos en materia del debate presidencial no sea corregida y la JCE no se empeñe en hacer un proceso electoral limpio, la ciudadanía haya que instarla a que haga conciencia de lo que se pretende y en secuestro de su libertad de escogencia y por lo que toda pretensión abstencionista debe ser dirigida a votar por el candidato presidencial o los legislativos de mayor independencia de criterio y de mayor apego a la voluntad popular más genuina y que aspiren a rescatar al país de la dictadura partidocrática con apoyo empresarial, que la oprime.

Nuestra posición pues, es solo una, que es totalmente inaceptable, que para el debate presidencial que se anuncia el 24, solo cuatro hayan pasado la censura empresarial y mediática y tres, hubiesen sido vetados. Con Dios. (DAG) 10.04.2024