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Gobierno de ineptos e imbéciles. El uno por ciento del PIB, el PRM “lo ha desaparecido” entre sus uñas largas y propias de los bandidos de escritorios que son sus dirigentes

Seis años, es hasta ahora la cuenta larga de desaciertos, mala administración y corrupción a gran escala que a responsabilidad de los altos cargos del Partido Revolucionario Dominicano (PRM)  esta nación está experimentando y como si la ciudadanía fuera la culpable de una cuenta vieja que la ineptitud del Partido Revolucionario Dominicano -PRD- y que es el alter ego del actual partido oficial, se hubiese ensañado en una terrible venganza y contra una nación, que electoralmente le ha rechazado cada vez que ha intentando llegar de nuevo al poder.

Para el 2020, disfrazado de PRM, el delincuente PRD sonsacó a la familia dueña del viejo partido tradicional de la Alianza Social Demócrata (ASD) para que cambiara su nombre y facilitara la organización minoritaria,  de mejor autoridad moral que la que nunca tuvo el también llamado “partido blanco” y dicho sea de paso, siendo una estupenda operación comercial sin límites para la familia de empresarios dueña de la organización y en base a ese disfraz, se postuló Luis Abinader a la presidencia del país y ganándola fraudulentamente.

La misma escenografía ocurrió para las elecciones del 2024 y ya el PRM y con características propias de partido inescrupuloso, que ahora se ha descubierto y por sus alianzas tácticas y financieras con capos del narcotráfico, empresarios lavadores de activos y comerciantes evasores fiscales, no solo que ha podido entronizarse en el poder legal, pero no legítimo, sino que al imponer una política de corrupción generalizada mediante la utilización de un presupuesto público y sin importarle quedar revelado cómo reo por prevaricación, ha convertido el sistema político partidocrático en la peor expresión de bandolerismo desde el poder.

Su primera víctima fue el poder mediático, por lo que la mayoría de los medios tradicionales cayeron de bruces “aturdidos” por los cañonazos de papeletas y disfrazados de órdenes publicitarias y canonjías de todo tipo para sus dueños. Siguiendo en esta segunda etapa, con el dominio efectivo en los medios alternativos y al grado, de que la mayoría de los medios en las redes sociales y sus creadores de imágenes o youtubers y en líneas generales, son simples cajas de resonancia del poder omnímodo del PRM.

También hay que decir, que en materia de corrupción desde el poder, el país conoció otros antecedentes de ejercicios gubernamentales marcados por la corrupción casi absoluta y como lo han sido los gobiernos del PLD 1996-2000; 2004-2020 y el interregno del PRD 2000-2004 y lo que ocurrió, porque una mayoría significativa del pueblo dominicano se acostumbró a todas las maneras habidas y por haber de corrupción desde el poder, enriquecimiento ilícito, el tráfico e ingesta de drogas, el contrabando a gran escala y una amoralidad tan significativa, que ahora se ha llegado al extremo, de que una parte de las nuevas generaciones entre 12 y 25 años (cerca de 3 millones de personas) se han convertido en el enclave  de la corrupción en sentido general y con esa expresión tan inmoral de los teteos, la ingesta de drogas y las prácticas de inmoralidad más “descriptivas” y desde lupanares mediáticos o plataformas en internet, que en líneas generales son el descrédito de la nación.

Obligándonos a decir, que el PRM es solo un caso y consecuencia de todo lo anterior y de ahí que entendamos necesario precisar, que en cierta forma, es inútil  darle responsabilidad directa al  dueño del PRM y presidente en ejercicio, Luis Abinader y por una sola y determinante razón: Que el ejercicio de la función pública, intrínsecamente y por sus intereses contrastantes tan vastos, es de amoralidad casi absoluta y tanto, que ningún funcionario público -civil o militar- y desde el presidente de la República hacia abajo, puede escapar a que no se le entienda como un funcionario deshonesto y lo que sucede, porque los ciudadanos traficantes de influencias desde el poder, son tan amorales, que fácilmente corrompen al más honesto de aquellos otros que sean funcionarios públicos.

Estamos conscientes, de que este análisis político de Estado de hoy se aparta de las unidades más pequeñas llamadas morfemas y hablando gramaticalmente y lo hemos hecho, al entender que solo de este modo y apartándonos del lenguaje diario, podemos llamar la atención suficiente de quienes nos dispensan el honor de su atención y como la mejor manera de plasmar el desastre institucional orgánico que está viviendo la República.

Obsérvese, que el gobierno y su partido reeleccionista y sin importarle violentar la ley electoral, está metido de lleno en una carrera electoral a destiempo, que de acuerdo a nuestras observaciones y solo en lo que va de año, ha dilapidado más de 10 mil millones de pesos “en menesteres electoralistas” y lo que va en aumento y al parecer y sin que a nadie le importe y mucho menos a esa prensa corrupta y corruptora, que es el verdadero instrumento que ha impulsado la corrupción política a gran escala que se vive.

Sin embargo, ambos sectores -gobierno y prensa- se encuentran ante un callejón aparentemente sin salida y desde que sus consejeros de relaciones públicas e imagen” sugirieron una ley mordaza disfrazada dentro de la reforma del código penal y ahora cada uno confrontando sus intereses y verdades.

Pues si Abinader acelera el empuje dictatorial y hace que sus leguleyos senadores y diputados apoyen un código bestialmente autoritario y negador de la libre expresión, la libre crítica y la libertad de conciencia, se obligará a tomar medidas restrictivas absolutas, que no es verdad que la ciudadanía y cuando caiga en cuenta, las toleraría. En tanto que desde el lado mediático, este y por más dinero de sobornos que haya recibido de la administración pública, se verá obligado a enfrentar semejante ataque directo contra la libertad de prensa y con tal de evitar quedar desenmascarado ante la nación y es por eso, que ahora los dos grupos se encuentran de paños y manteles y haciendo que sus leguleyos legisladores den para atrás y modifiquen lo que sea susceptible de hacer y para evitar, que la ciudadanía -que está incómoda con la bárbara represión policial- se lance a las calles y que Dios reparta suerte.

En definitiva, el país político se encuentra en un terreno de mucha ciénaga que pudiera convertirse en turbulento y para su responsabilidad, el único que puede detener este desmadre, es el mismo presidente reeleccionista, quien se lo ha colocado en frío a una mayoría nacional que ya no es tan sumisa.

A todo esto, si grave es todo lo anterior, peor es lo de ahora: Que no hay alternativas generacionales nuevas y ciertas como opciones electorales para el Poder Legislativo y los ayuntamientos, donde la partidocracia tiene control absoluto y que a nivel del Poder Ejecutivo, está sucediendo lo increíble, de tres ancianos expresidentes disputándose el cargo y haciendo cómo Abinader, que quiere su reelección, pero sin que sea él quien la reclame. Terrorífico. ¿No es cierto?

De esta manera, la danza de las horas continuas y nadie sabe dónde parará y por eso este repaso, de un Gobierno de ineptos e imbéciles.  El uno por ciento del PIB, el PRM “lo ha desaparecido” entre sus uñas largas y propias de los bandidos de escritorios que son sus dirigentes. Con Dios. (DAG) 22.07. 2026

última actualización: 12:00 pm.

 

 

 

 

 

 

 

 

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