Irán no se someterá a la presión ni a las exigencias de Estados Unidos mientras mantenga negociaciones con Washington, declaró el general de brigada Abolfazl Shekarchi, portavoz de las Fuerzas Armadas iraníes, en una entrevista con Press TV el lunes.
Shekarchi destacó la coordinación y unidad de los aparatos militar y diplomático e instó al equipo negociador a continuar las conversaciones «con firmeza», ya que cuentan con el respaldo de la nación y de las Fuerzas Armadas. Al mismo tiempo, advirtió: «Nosotros, como Fuerzas Armadas de Irán, estamos preparados para cualquier plan que Estados Unidos pueda tramar contra nuestro país y responderemos de forma adecuada, en el momento oportuno».
En cuanto al nivel de organización militar, el vocero afirmó que la capacidad de la República Islámica para responder a los movimientos de sus enemigos se encuentra en «un nivel muy alto». Desde la ‘guerra de los 12 días’, explicó, las Fuerzas Armadas han aumentado su disposición para enfrentar cualquier «error estratégico» de los adversarios y hoy se hallan en un grado de preparación «aún mayor» que antes.
Shekarchi lanzó una advertencia directa a Estados Unidos e Israel: si cometen «otro error», la respuesta será «mucho más decisiva» y «la geografía de la guerra se ampliará». «Ampliaremos nuestros objetivos más allá de los de la ‘guerra de los 12 días’ y de sus intereses económicos. Crearemos problemas económicos para Estados Unidos», indicó, añadiendo que cualquier país que se sume a una eventual «equivocación estratégica» contra Irán será incluido en la lista de objetivos. Recordó que en el conflicto anterior «recibieron golpes muy duros de la parte iraní» y aseguró que, de repetirse una agresión, «esta vez serán mucho, pero mucho más pesados».
El general sostuvo que los adversarios de la República Islámica libran una guerra psicológica para intimidar a la opinión pública iraní, esfuerzos que, según él, han fracasado. «No buscamos la guerra. Nunca hemos querido iniciar una guerra en la región, y si una guerra comienza, será en perjuicio de toda la región», concluyó.
Conversaciones en medio de fuertes tensiones
Las tensiones entre EE.UU. e Irán escalaron a inicios de enero tras la amenaza del presidente estadounidense, Donald Trump, de una intervención militar, alegando inicialmente las protestas internas en Irán. Aunque las manifestaciones cesaron, Washington mantuvo la presión, dirigiendo su argumento hacia los programas nuclear y de misiles de Teherán.
El viernes se realizó en Mascate, Omán, la primera jornada de contactos indirectos entre EE.UU. e Irán sobre la cuestión nuclear. Las consultas se desarrollaron de forma separada, con el ministro de Relaciones Exteriores de la República Islámica, Seyed Abbas Araghchi, y el enviado especial de la Casa Blanca, Steve Witkoff, reuniéndose por turnos con el canciller omaní, Badr bin Hamad Al Busaidi, que actuó como mediador.
Trump calificó los diálogos de «muy positivos» y aseveró que «Irán parece muy interesado en llegar a un acuerdo». Además, anunció que una nueva ronda de conversaciones está prevista para «principios de la semana que viene».
Por su parte, Araghchi también describió el ambiente como «positivo» y confirmó la voluntad de mantener el canal de diálogo abierto. No obstante, Irán rechazó de plano una de las principales exigencias de Washington: cesar el enriquecimiento de uranio. Además, señaló que Washington tiene dos opciones respecto a su país. «Ayer les dije a los negociadores estadounidenses que tienen dos opciones con respecto a nosotros: la primera es la guerra y la segunda es la diplomacia», indicó Seyed Abbas Araghchi.
«Nuestra opción es la diplomacia, pero estamos preparados para ambas, incluso más que la última vez», subrayó, refiriéndose a los ataques lanzados en junio de 2025 por Israel y EE.UU. contra la infraestructura nuclear de la nación persa. (RT)




