Una de las experiencias y más graficas que tiene quien escribe, se dio cuando para las elecciones de 1978 y el presidente Joaquín Balaguer hacía su campaña electoral, fue descubrir lo tremendamente mal agradecida que en sentido general, es la población catalogada como clase media pobre o pequeña burguesía, cuyos miembros y por más que los gobiernos les construyan o mejoren su calidad de vida, definitivamente, son personas que no agradecen y que solo entienden, que haciéndose los infelices, pueden lograr de gobiernos y políticos los que se les antoje y por la percepción que tienen de que en campaña los políticos no niegan nada.
Caminaba aquel presidente constructor por la avenida principal del barrio los Mameyes (Villa Duarte) donde el gobierno había construido más de 500 apartamentos en multifamiliares de esos de primera casa para que las familias terminaran de hacerle las remodelaciones de lugar y como la mejor forma para que se sientan que algo les costó el techo en el que viven y los que prácticamente, aquel presidente dispuso que fuera entregados gratuitamente o pagando un inicial de menos de cinco dólares.
Cuando la caravana y a pie recorría el lugar, quienes acompañábamos a Balaguer, vimos asombrados, como aquella gente sacaba desde los balcones, sábanas blancas (alusivas al principal partido opositor en aquellos años) y con gran descaro, hacían señas de que se van o que, pasando la mano por el cuello, proclamaban que el reformismo estaba muerto, mientras que como poseídos, decían todas clases de groserías contra aquel primer mandatario.
Los años pasaron y lo mismo ocurrió en las campañas de 1982 e igual la de 1986, cuando el partido que ganó en el 1978, sus candidatos se vieron expuestos a las mismas muestras de groserías y mal agradecimiento. Balaguer volvió en el 1986 y se mantuvo en el poder hasta el 1996 cuando entregó a otro presidente diferente al de su partido, pero en esta ocasión la población de menores ingresos y la de clase media pobre, no protestó en lo absoluto y porque quien le sucedía había obtenido sus apoyos.
Debido a esto, para las elecciones del 2000 el partido de la plebe, es decir, la oclocracia-PRD, retornó al poder después de años de haber sido sacado a patadas en el 1986 y lo que no impidió, que por el desastre de gobierno que volvió a efectuar (esta vez casi lleva a la quiebra a toda la economía y derrumbó tres bancos y entre ellos el principal de desarrollo de la nación) abandonara el poder a puro desprecio popular y de la alta burguesía.
Desde el 2004 al 2020 no hubo para los cuatro periodos gubernativos ningún atisbo de muestras impopulares desaforadas. Salvo cuando para la campaña del 2020 el partido que perdía las elecciones y que las había perdido en el 2000 y ahora por conspiración desde la Junta Central Electoral, que suspendió los comicios “por irregularidades”, fue víctima del mismo desasosiego que le ocurrió a Balaguer y a Hipólito Mejía y cabalgando por encima de semejante ola de descontento e impopularidad, sube al poder el mismo partido que fuera expulsado en el 2004 y ahora con otro nombre, pero teniendo el mismo espíritu y como ya se ha podido comprobar.
Se supondría, que después de estos últimos veinte años, el electorado y la población habían madurado. Lamentablemente esto no ocurrió y ya mismo y por lo que se ve, parecería que si el presidente Abinader perdiera los comicios del 2024, lo que le espera en materia de insultos y procacidades será lo nunca visto y alimentado esto, por el hecho, de que quienes estuvieron en el poder desde el 2004 y sea por torpezas, errores o incompetencia, perdieron en el 2020, parecería que ya empiezan a darse cuenta, lo que “en venganza expositiva” recibirán los del gobierno actual y de perder a lo absoluto el poder.
Tanto en el periodo 2000-2004 como en este 2020-2024 y en su descargo hay que decir, que han sido gobiernos, que en su parte buena, también se volcaron a favor de la nación, aunque sí hay que puntualizar, que por las apetencias de lucro extrema mostrados por sus principales capitostes, en términos generales y que le sucedió al presidente Mejía y tanto que el descrédito de su gestión todavía le acompaña, en tanto que para el régimen actual, no habría nada sorpresivo, respecto a que si pierde los comicios, un terremoto de descalificaciones se le vendría encima.
En resumidas cuentas, lo que queremos plantear y crudamente, es que la mayoría de los dominicanos no saben agradecer y mucho menos los beneficiarios de los gobiernos, que cuando estos pierden, sus beneficiarios son quienes más les acusan y vituperan. Es como si para el caído, de golpe, no haya conmiseración o pena y reconocimiento de algo positivo, menos.
Como si todas las inconductas populares anteriores no hubiesen sido suficientes, el gobierno actual Abinader-PRM, ha cometido el grave error de asociarse con el hamponismo juvenil e hijo del bajo mundo de los inmigrantes dominicanos en Nueva York y el que bautizado a lo alofoke, su cabeza principal ha sido recibido por el gobernante anterior y a mayor apoyo en el presente y al extremo de ser asesor de imagen del Poder Ejecutivo en los diversos organismos que lo componen, al tiempo que asumiendo que se tienen sobradas expectativas, en los barrios populares se habla y en sus plataformas como lupanares mediáticos en la radio, televisión e internet, se repite aquello de que “vamos al poder“ y poniendo fecha: 2028; en tanto la corrupta partidocracia, sus integrantes no han caído en cuenta, de que esa representación de la oclocracia ya le tiene “el agua puesta” y sus agentes y en lo que les sacan los dientes, se preparan para el asalto al poder que entienden las torpezas de los políticos le han regalado.
Por eso y si esto llegara a suceder, la rebelión social y por parte de gente ingrata y resentida, será algo que no tendrá punto de comparación y lo grave, sin que hasta el momento lo mejor de las fuerzas sociales y políticas actuales no hayan caído en cuenta de la segura anarquía y sangrienta, de la que sin duda no podrán escapar.
De ahí esta alerta y que resumimos diciendo: La corrupción en República Dominicana tuvo un origen popular antes que político y de ahí su tremenda vocación dentro de los ámbitos empresariales y sociales y su acogida en las clases populares. (DAG) 19.12.2023





