La descomposición del Gobierno

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Lo que estamos viviendo en las últimas semanas es un aperitivo de lo que se nos viene encima si Iglesias, los independentistas y los filoetarras siguen siendo los socios de Sánchez. El intento de blanqueamiento impulsando a Yolanda, la esperanza de La Moncloa, es una quimera, porque es improbable que consiga extinguir a Podemos. A esto hay que añadir que los aliados parlamentarios seguirán siendo unas formaciones radicalmente antiespañolas como ERC y Bildu.

Ninguna de las encuestas al servicio de Sánchez, ni siquiera las que elabora el CIS, ofrece un horizonte distinto. Nadie puede ser tan ingenuo para creer que Junqueras y Aragonés, a pesar de su distanciamiento tras las traiciones del segundo al primero, abandonarán la agenda independentista y no seguirán la senda habitual de extorsionar al inquilino de La Moncloa. La debilidad del PSOE es su fuerza. En el caso del PNV todo se traduce a un «cheque» formado por dinero, competencias y debilitamiento de España. Es bueno recordar a Otegi, que sueña con presidir el País Vasco y avanzar en la misma dirección que el resto de esos incómodos aliados.

Finalmente, este panorama desolador se completa con las nuevas reformas legales que impondrá el fracasado gurú de las ondas o Yolanda Díaz. No importa quién de los dos sea el socio del futuro gobierno de coalición, porque la estrategia de adoctrinamiento social es consustancial al comunismo.

La vicepresidenta es la cara amable que apoya la poderosa izquierda sindical, cultural y mediática con enorme fervor. Es cierto que la continuidad es una ficción generada por la desmesurada «cocina» que se aplica a las encuestas del CIS, a las que encargan para Sánchez y a las de algunos medios afectos, que eran fervorosos antisanchistas antes de la moción de censura, pero quieren seguir haciendo méritos.

La imagen objetiva, a pesar de los denodados esfuerzos de la propaganda oficialista, es la de un gobierno en descomposición. Los medios de comunicación de calidad no nos inventamos las noticias que publicamos en los periódicos, las radios, las televisiones y las redes sociales. La guerra fratricida entre Iglesias y Yolanda es incuestionable, la obsesión del primero contra Sánchez es también real y, finalmente, las cesiones a independentistas y filoetarras se han publicado en el BOE. Por: Francisco Marhuenda [La Razón]