Todo bajo control, pero con paciencia. Para el Papa. Y para quien observa desde fuera. Ese parece ser el mensaje entre líneas que la Santa Sede envía después de superar las primeras 48 horas tras la operación a la que León XIV se sometió el pasado martes por la tarde para extirpar un cáncer de pulmón.
La técnica mínimamente invasiva Uniportal VATS, creada por el médico gallego Diego González Rivas, permite reducir los riesgos del postoperatorio y acelerar la recuperación. Pero eso no significa que el Pontífice mejore de forma repentina de un día para otro. Es tiempo de reaprender a respirar, teniendo en cuenta que se le ha extirpado el lóbulo inferior del pulmón derecho; esto es, debe inhalar y exhalar con un tercio menos de capacidad que hasta este fin de semana.
De ahí que el comunicado vaticano difundido este jueves apenas ofrezca más detalles sobre su día a día. La Oficina de Prensa de la Santa Sede difundió a mediodía un escrito en el que el cirujano Stefano Margaritora y el médico personal del Pontífice, Luigi Carbone, daban cuenta de que Robert Prevost, de 71 años, se había sometido «a los controles de rutina, cuyos resultados han sido normales». «La radiografía de tórax ha mostrado una buena recuperación del pulmón operado», se lee en el documento. Además, se precisa que «ha realizado sus actividades diarias de forma autónoma» y se informa de que «la sesión de fisioterapia ha incluido ejercicios motores completos».
En paralelo, el Papa recibió la visita del sustituto de la Secretaría de Estado vaticana, el arzobispo Paolo Rudelli, lo que podría traducirse en un despacho informal de trabajo con el que se equipararía al ministro del Interior vaticano. No hay que olvidar que León XIV está acompañado estos días en el hospital por sus dos secretarios, según fuentes vaticanas. Por otro lado, volvió a concelebrar la misa, como ya hizo el miércoles, en una sala habilitada en la décima planta del hospital.
Lo habitual en pacientes como León XIV que se han sometido a una lobectomía es que, en estas primeras jornadas, lejos de recuperar toda la capacidad pulmonar, realicen ejercicios que permitan expandir el pulmón restante, movilizar las secreciones y recuperar la movilidad.
Así, además de enseñar al enfermo a realizar respiraciones profundas y lentas para favorecer la ventilación pulmonar, se le enseña incluso a toser. También es habitual utilizar el espirómetro, un dispositivo que suele incorporar una bolita y permite calibrar la capacidad pulmonar.
Además, caminar también es una prueba clave para comprobar cómo responde el paciente al esfuerzo. De ahí que sea especialmente significativo que los médicos, en el informe facilitado, ya no solo comuniquen que el Papa agustino anda, como sucedió el día después de la operación, sino que, además, puede moverse «de forma autónoma».
Lo que no han recogido los comunicados, más allá del estadio del tumor, es si al Pontífice se le ha retirado ya el drenaje torácico, esto es, el tubo que se introduce en el espacio situado entre el pulmón y la pared del tórax. Este tubo permite evacuar el aire y el líquido que se acumulan tras la cirugía, de modo que el pulmón pueda mantenerse expandido y recuperarse correctamente.
Los partes tampoco han dado cuenta de posibles tratamientos posteriores, a la espera de conocer los resultados de los análisis moleculares e histológicos de los tejidos y ganglios linfáticos extraídos durante la cirugía, unas pruebas que podrían demorarse.
En este escenario, este jueves volvió a sobrevolar, dentro y fuera de Roma, la duda sobre si el Papa podrá viajar a Uruguay, Argentina y Perú del 6 al 17 de noviembre. Del mismo modo, tampoco se ha confirmado si León XIV podrá rezar el ángelus del próximo domingo desde el Gemelli, como hicieron algunos de sus predecesores durante sus hospitalizaciones.
La presidenta peruana, Keiko Fujimori, se ha mostrado cautelosa sobre la gira americana: «Entendemos que podría haber algún cambio en el calendario de su visita». «Esta recuperación va a tomar varias semanas más de lo previsto», dejó caer.
El que también se ha manifestado en relación con el Papa es su compatriota, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. El mandatario republicano ha deseado una «rápida recuperación» al pontífice norteamericano. «Espero que se mejore, que se recupere rápido», ha declarado. «Es algo serio, como siempre que se trata de cáncer», añadió Trump. (La Razón-josé beltrán)
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