Cuando para los tiempos del Consejo de Estado (1961-1962) estallara aquella crisis entre instituciones armadas, entre el CEFA, ejército de tierra de la Aviación Militar Dominicana (Fuerza Aérea) y la Policía Nacional y la población entrara en pánico cuando dos tanques de la entonces Aviación militar ya se encontraban en el patio frontal del edificio policial y listos a disparar y lo que ocurrió porque la uniformada apresó a dos oficiales superiores de la AMD, hasta ahora y en todos estos años no se ha visto berenjenal semejante y casi parecido.
Sin embargo, la lucha de hegemonías entre dos sectores de la uniformada y en el que uno, digamos el académico, frente al otro de oficiales y clases no titulados, pero quienes efectivamente tienen el control de mando policial, parecería que está llegando a un nivel tan sórdido, que a nuestro modo de ver, poco falta para que la Policía sea el escenario de una gran conflagración interna.
En esto y a decir verdad, parte de la culpa la tiene el Poder Ejecutivo y desde que desarticuló la cadena de mandos, quitándole poder deliberativo al director policial y para pasárselo a un sector del empresariado que desde el CONEP reconvirtió la institución en una especie de fideicomiso donde un grupo de empresarios y con Elena Viyella de Paliza dirige la parte administrativa presupuestal y con asesores extranjeros y lo que abiertamente viola la ley orgánica de la institución.
A partir de esta realidad y ni por asomo la policía ya no es una institución al servicio de la nación y si un esquema de empresa privada que tiene control directo en los 15 mil efectivos que sirven de seguridad en bancos, empresas e industrias y de espalderos de la mayoría de los ejecutivos de empresas e incluyendo los medios de comunicación tradicionales y en estos abarcando a sus directores.
Para que se tenga idea, ese personal que es sacado de las labores propias policiales y que originalmente es garantía de seguridad para la población frente a la delincuencia, significa y en dinero de los contribuyentes, un gasto cercano a más de 75 millones de pesos mensualmente y una verdadera sangría en recursos humanos y que como tal, da una de las razones del porqué la policía no es la entidad de seguridad del Estado a favor de los ciudadanos y que al ser convertida en una privada, el mismo gobierno ha dislocado sus objetivos y generando la muy grave distorsión institucional que la abate.
Vamos más lejos, recién hubo una especie de “choque dialectico” entre generales y que provocó la salida sorpresiva de su director y el que apenas tuvo seis meses en el cargo y por dos razones: Pretendió reducir a la nada a la célula operativa criminal interna en materia de drogas y quiso actuar en lo personal con mayor limpieza de conducta y tal como si efectivamente no fuera uno, que por sus actuaciones de enriquecimiento desmesurado, era tachado con los peores descalificativos y por sus pares que se sentían afectados por su proceder.
Esos errores de “procedimiento” y tanto del gobierno central como de los mismos mandos de la institución, ha provocado la terrible situación, de que nadie confía en el otro y que todos andan prácticamente arma en mano esperando el estallido “de disciplina” que todos esperan que suceda.
Ayer por ejemplo, en los corrillos policiales se hablaba de la salida abrupta del nuevo jefe y para ser sustituido por su inspector general, en tanto a nivel de tropa, los subalternos entienden y viendo como generales y oficiales superiores y en los mismos pasillos policiales andan con espalderos policiales armados “y corta ojos”, de que en cualquier momento “una situación muy grave está a punto de explotar”.
A nuestro criterio, creemos, que de la única manera que Abinader pudiera controlar la situación, es si aprovecha las unidades del Comando Sur estadounidense, que con su autorización ya operan en el territorio nacional e instala un mando exclusivamente militar con personal de nuestras Fuerzas Armadas y para que domine la situación de rebeldía latente y rápidamente desmantela el control del empresariado y anulando el fideicomiso empresarial que todavía no entendemos por qué lo creó, aunque algunos entienden que fue una sugerencia de su ministro de la presidencia Paliza.
Hasta ahora, la atrapada opinión pública no ha conocido del problema y por la simple situación, de que la policía tiene bajo su influencia a no menos de mil periodistas y desde directores y articulistas y productores de radio y televisión en los medios tradicionales y con otros comunicadores de las redes sociales, todos y con ingresos semanales cada domingo entregados personalmente, más armas para su defensa de por medio y hasta privilegios de boletos para reabastecer de combustibles en la misma policía y quienes a cambio, silencian ante el público todo lo que sea negativo para la institución. Cuanto se eroga cada mes? no menos de 50 millones de pesos.
Por eso, creemos que es necesario advertir, que si la anarquía se materializa, podrían presentarse casos de muertes violentas hijas de los sicarios, que responde al sector “rebelde” y que nace como todo el conflicto y de una realidad concreta: Desde hace años existe la aspiración romántica, de que la policía esté compuesta únicamente por oficiales y personal académico o técnico.
Pero resulta, que la institución y en un 90 % está compuesta por oficiales y efectivos “cajotas”, es decir, no académicos, pero quienes son los que sí saben y controlan el día a día de la institución y quienes sabiendo que el gobierno quiere sacarlos, le plantan cara y la verdad, que sería un muy grave error de Abinader, si permite que esta situación se diera y porque los cajotas son los que verdaderamente y con todo y las fallas morales de algunos y quienes mantienen en pie de efectividad a la institución quienes también se corresponden al comportamiento anárquico de una gran parte de la población.
Tanto es así que le tienen paralizados los trabajos de la nueva reforma policial y llegando tan lejos, que no le han permitido que la misma se discuta fuera del Cuartel General policial. Pero vamos más lejos, en algún momento no nos extrañaría, que frente al mismo presidente se dé cualquier lunes un duelo verbal entre los mandos en pugna, que de suceder, seguro que la autoridad presidencial rodaría por el suelo.
Consecuentemente, creemos que Abinader y en esto debe tener los pies en la tierra y actuar, no dejando que la institución sea desmantelada por los empresarios del CONEP que ahora intentan controlarla a lo absoluto y lo decimos, porque también y aun cuando no lo parezca, el presidente aún tiene tiempo para partir por el medio e imponerse, pero si cae en el error de escuchar solo a políticos, entonces habría que decir que la suerte estaría echada.
Entonces y con gran alarma y nada de tranquilidad, decimos, que la Reforma Policial ha sido boicoteada desde adentro y que la crisis interna es tan grave, que solo falta que estalle una especie de guerra civil «privada» dentro de sus filas y para que Dios reparta suertes. Con Dios. (DAG) 31.08.2026





