Que el expresidente Leonel Fernández se hubiese decidido por reorganizar sus contactos semanales mediáticos y el lunes de cada semana y en horas de la mañana, sin duda, es la mejor noticia que los periodistas y medios independientes y sobre todo, no propagandistas de nadie y sí informadores de la nación, hubiésemos podido recibir.
Y hay que ofrecer la bienvenida a tan excelente comunicador y con el peso fáctico de ser un expresidente de la República, en razón de que las pocas voces que pudiésemos calificar de disidentes a los políticos y en específico a los gubernamentales, estábamos llegando al extremo, de que los periodistas, comunicadores y youtubers e influenciadores bajo nómina oficial, prácticamente están copando todos los espacios de opinión y al tiempo que por abiertas presiones oficiales, los dueños de los medios de comunicación y de información de masas tradicionales, están entendiendo a plenitud el peso de coacción del aparato de propaganda oficial.
También hay que recordar, que el expresidente nunca pudo escapar a su pretensión fallida de controlar a aquellos medios y periodistas que nunca le simpatizaron, por lo que tampoco sea que se vaya ignorar esa parte gris de su pasado escabroso con determinados medios, periodistas y analistas, aunque si hay que esperar, que ahora como opositor, tenga la suficiente flexibilidad de criterio y para comprender por qué en esta nación siempre tendrán que existir medios y periodistas irreductiblemente independientes y como la mejor vía para evitar el poder presidencial absoluto.
Concomitantemente, es conocido, que los llamados barones mediáticos, todo un grupo de intereses millonarios, quienes por sus privilegios se sienten intocables y al ser los controles de la infame concentración de medios en pocas manos, de buenas a primeras comienzan a darse cuenta, de que a partir de la promulgación de la ley 1-24, no solo serán los periodistas y comunicadores de a pie, los que están siendo amenazados “institucionalmente”, sino que paralelamente, a los barones mediáticos también les están llegando ciertas presiones del poder casi absoluto, que finalmente pudiera reflejarse en un verdadero dolor de cartera y por un gobierno que no le tiembla el pulso para tratar de imponerse sin importar riesgo.
Ante estas circunstancias, indudablemente que la entrada cada semana del comentarista político Leonel Fernández y para ofrecer su opinión contrastante sobre la situación política nacional y con todo que se conoce, que por lo menos uno de los barones mediáticos, Corripio, es una fuente de apoyo inestimable para el expresidente, pensamos que serán juicios de valor doctos y confiables y lo más significativo, con el peso de un punto de vista institucional fundamentado en un político y comunicador con tres periodos de gobiernos en su haber y lo que ningún gobierno y por autócrata que sea, puede darse el lujo de desestimar.
Por los pronto, ya la rueda de prensa presidencial de cada lunes en la tarde, tiene y hablando en criollo, la tusa que no le dejará desplegarse con el desenfado como hasta ahora se ha visto, sino que el presidente Luis Abinader, deberá tener en cuenta tal factor crítico de opinión disidente y sabiendo, que la entrada del expresidente, generará una de frenos y medidas de criterios y para empezar, de parte de todos los medios de comunicación y de información de masas tradicionales, al tiempo que los periodistas, comunicadores, comentaristas, youtubers e influenciadores en los lupanares mediáticos y estos últimos en las infames y descontroladas redes sociales, deberán emplearse a fondo para justificar los miles de millones de pesos que mensualmente el gobierno les paga.
Es decir, ahora todos esos intereses comprometidos con el poder gubernamental deberán de dar resultados confiables y convincentes al gobierno que les paga, a la vez que el aparato de propaganda gubernamental deberá dejarse de la soberbia majadería de publicar cada tiempo los supuestos niveles favorables de opinión y popularidad, que supuestamente hacen de Abinader “uno de los presidentes mejor evaluados del Continente”.
Aun más, creemos que la entrada del programa semanal del expresidente hará que la ciudadanía despierte del desastroso ámbito de corrupción en el que vive adormecida y debido a las colosales ayudas sociales gubernamentales, que han terminado por convertir en idiotas y súcubos, a millones de dominicanos que le han tomado el gusto a la degeneración moral que el PRM ha logrado inculcarles y desde luego a la misma nación.
Por ejemplo, si el nicho de corrupción desde el poder es más que preocupante, peor es darnos cuenta, de que parecería, que es cierto que el gobierno tiene una agenda oculta cercana a la ONU y las oficinas colaterales de esta y disfrazadas de ONGs y que va dirigida a pretender la absurda haitianización de la vida dominicana y lo que es profundamente inaceptable y que debe ser respondido vigorosamente por todo aquel que realmente se sienta dominicano y lo que nada tiene que ver con racismo ni cosa parecida.
Abinader, un dominicano de cuarta generación y de origen familiar libanes, país situado en una parte de África y cercano al llamado Medio Oriente, por lo visto y creyendo que de esa manera contribuye a la “globalización” de las naciones, da la desagradable impresión, de ser el primer presidente de este país que porfiadamente y desde su gobierno, trata de hacer lo suficiente para que los símbolos patrios dominicanos desaparezcan de pleno y como ya está ocurriendo con el Escudo Nacional y casi detrás, aunque túmidamente con la Bandera Nacional, de paso, él mismo trata de presentarse como un presidente de corte militar, quien lejos de meter miedo, irrita. Sin embargo, su soberbia no le permite tener sobre este particular un criterio equilibrado emocionalmente.
De esta suerte, se colige, que, si a él no le importa borrar de la memoria nacional, eliminando en principio, los símbolos patrios, tenemos que ser los dominicanos y como nación, que le hagamos saber y por las vías que fueren necesarios que nunca se lo consentiremos.
Entonces, lo obvio, se impone una necesaria oposición política y mediática institucional, que ya mismo debe iniciarse enfrentando su atrevida pretensión de reforma constitucional dirigida a convertirle en un presidente dictador, anular las libertades públicas y destruir la libertad de disidencia como de conciencia y basura seríamos los dominicanos, si le permitimos semejante osadía y atrevimiento.
Recordemos, que debe observarse, que la nación tiene que romper la especie de cordón umbilical que existe entre el Poder Legislativo como amanuense del Poder Ejecutivo y sabiéndose que Abinader quiere imponer su aplanadora Legislativa. En este sentido, la oposición más firme y dura debe centrarse en contra de senadores y diputados vendidos o entregados al oficialismo, cuando al juramentarse, lo hicieron como legisladores de la República y no del PRM o de ningún partido político.
De ahí que digamos y para que quede en la conciencia de quienes nos hacen el honor de leer estos diarios análisis políticos de Estado, que, con relación a Leonel Fernández, el comunicador. Ofrecemos la bienvenida a un excelente contrapeso de opinión contrastada y frente a un aparato de propaganda gubernamental que distorsiona y asfixia. Con Dios. 17.09.2024





