Los cuatro de la partidocracia se engañan entre si y la Ley 1-24 es su gran referencia y como los farsantes de opinión que todos son

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Es posible que el boicot que los medios de la prensa mercancía le tienen a POR EL OJO DE LA CERRADURA desde agosto de 1978 y siguiendo instrucciones del PRD de Peña Gómez de aquel tiempo, que ahora y con el aumento sostenido en nuestra credibilidad profesional y que nuestros análisis políticos de Estado se agrandan, que tal situación de represión mediática inusual arrecie y sobre todo, cuando lo que decimos, retrata de cuerpo entero la falsedad de farsantes, de medios y periodistas apandillados en la llamada prensa mercancía.

Y lo advertimos, no por asuntos de ego, sino porque los informes que nos llegan de parte de quienes nos hacen el honor de atender estos análisis y comentarios, coinciden en comentar, que ahora con nuestras exposiciones sobre la Ley 1-24 y su antes y después de promulgada, se refuerza el criterio de muchos y en cuanto a que aprecian, que somos el punto de referencia y diferencia positivo en materia de análisis político, que coadyuva a entender la realidad cruda de la vida política nacional.

Dejando elogios a un lado, lo cierto es, que con el escándalo y debate ocasionado sobre la entrada al escenario público de la ley 1-24, originada en tres proyectos de leyes de autoría de la partidocracia representada por las bancadas opositoras en el Congreso Nacional y otro, recién del 2021 del partido oficial, el PRM, nuestros políticos y expresidentes de la República y hasta el mismo gobierno, se retratan de cuerpo entero.

Porque vamos a ver, son más de diez años que los partidos PLD y PRD y tres años atrás el PRM, presentaron y registraron sus proyectos sobre lo que debería de ser una autoridad nacional de inteligencia y contraespionaje que abarcara los aspectos más sensibles de la seguridad nacional y desde el punto de vista estatal como ciudadano.

Durante este lapso y mucho más a partir del 2021 hubo una de debates tremendos en la comisión a cargo de estudiar la viabilidad de esos proyectos y hasta llegar al consenso de crear una ley aceptada por todos o hacer una nueva que responda a las características de estos tiempos y en los que la geopolítica se impone a las naciones y obliga a pactos y conveniencias deliberativas en las que cada una aporte o ceda algo o ambas cosas a la vez.

Aun así, ninguno de esos proyectos fue seguido de una observación continua de los medios de comunicación y de información de masas y menos de los centros de pensamiento como tampoco universidades y centros de los círculos de intelectuales. En este sentido, todos se hicieron como que no sabían lo que ocurría y  por qué a cada rato en las cámaras legislativas estallaban desencuentros por parte de los analfabetos funcionales senadores y diputados, quienes ni siquiera se hicieron acompañar de expertos constitucionalistas que les asesoraran.

¿Por qué ocurría esto?, porque el conjunto de los partidos que componen la partidocracia y su tiranía de facto, de hecho no le daban la menor importancia a lo que se discutía y solo cuando el gobierno del presidente Luis Abinader tomó el toro por los cuernos y se decidió por responderle al Estado, fue que entonces arrancó el hipócrita escarceo que recrudeció con la aprobación del proyecto de ley y prácticamente en secreto, pues ni siquiera se tomaron la molestia de convocar a vistas públicas para que la sociedad y la ciudadanía opinaran.

Para nosotros, es ahí donde radica el error de exposición del gobierno: No haber debatido públicamente con las fuerzas vivas el proyecto de ley y haberle pasado el rodillo al mismo y garantizado con el vergonzoso amanuense que el PRM ha logrado que el Congreso Nacional le funcione tal como un vergonzoso sello gomigrafo del presidente Abinader.

Fue por esa debilidad, digamos conceptual, que taimadamente el gobierno logró la aprobación y rápido, el proyecto fue enviado al Poder Ejecutivo, para su rechazo, enmienda o aprobación y conociéndose ya mismo, que Abinader la promulgó como ley de la República bajo el registro 1-24.

Pero ¿qué ocurrió? Que en la medida que quienes para nada y por años no se preocuparon por el anteproyecto, ahora como ley han puesto el grito al cielo y ya hemos visto como los sapos y culebras han saltado por doquier y como la simulación, que es la ley de Estado que en este país los políticos, periodistas y medios aplican, cuando se quieren sacudir de las responsabilidades cívicas que les tocan, les ha funcionado a rajatablas.

Ahora vemos, que, como los pavos, todo el mundo le ha caído encima al presidente Abinader y a él, es al único que señalan como la especie de “autor malvado” de una ley con la que supuestamente se quiere imponer “una nueva dictadura”, cuando lo cierto ha sido, que la partidocracia, lo que ha querido, es una ley que le blinde indefinidamente y por encima de la libre escogencia de los electores ciudadanos.

Sin embargo, los políticos y comenzando por los tres expresidentes de la República que calladamente consintieron en todo y hasta uno que otro sugirió determinados capítulos para la nueva ley, viendo que las descalificaciones y descrédito les caerían encima y a sus partidos, han preferido hacer mutis y por medio de la partidocracia, instruir a sus medios en la prensa mercancía y para que todas las imputaciones y acusaciones solo recaigan en la persona del presidente Abinader.

Abinader, que nunca se imaginó que el proyecto de ley, la partidocracia quería utilizarlo como chivo expiatorio en su contra, se encuentra ahora víctima de una sarta de groserías, imputaciones, descalificaciones e insultos que desde todos los mass medias se le lanzan y ni se diga en esa cloaca tan repugnante de los lupanares mediáticos a lo alofoke, en las redes sociales.

Lo que ya debió ocurrir, fue que el presidente y en vez de crear un diálogo social a través de la descalificada asociación de diarios y del que estamos seguros que también saldrá lesionado, se tenía que empeñar en desaprobar la Ley 1-24 e instar al Congreso a realizar un nuevo estudio, discusión y consulta de un proyecto más realista y menos sectario como radical contra los fueros ciudadanos y derechos de estos a la libre opinión, el libre desistimiento, cuido del secreto profesional en todas las carreras a las que le concierne y en particular al periodismo. Por esa falla, le quieren crucificar y lográndolo, los tres expresidentes salvarán responsabilidades y los aparatos de los partidos también y ni hablar de la partidocracia en sí.

Y recalquemos. Fueron tres los proyectos originales y de los partidos opositores para la futura ley sobre la seguridad nacional y solo uno de parte del partido de gobierno e injustamente las bocinas y medios periodísticos solo encuentran culpabilidad en el presidente de la República y lo que es, aparte de una desfachatez, una gran injusticia y mentira.

Entonces y con toda razón es que decimos, que los cuatro de la partidocracia se engañan entre sí y la Ley 1-24 es su gran referencia y como los farsantes de opinión que todos son. Con Dios. (DAG) 02.02.2024