¿Militares retirados y políticos, metidos en los cuarteles?

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Muchos quisiéramos saber, que demonios es que tiene la carrera militar en este país, que guardia que es pasado a retiro es uno que todo el tiempo entiende que debe coger de zoquetes a los demás y clandestinamente meterse en la sociedad civil, pero como milicia clandestina y peor, perturbando la institucionalidad civil que siempre debe ser la preponderante.

Ahí está el caso reciente, de que un jefe militar en Dajabón permitió que un grupo de exmilitares políticos entraran a una base militar y con el pretexto de “felicitar” a los militares en activo y supuestamente, “para expresar su solidaridad por “la prudencia y firmeza” con que los militares destacados en la región han manejado su misión”. Y que acaba de ocurrir en la Base de Operaciones Fronterizas “Batalla de Sabana Larga” que sirve al Cuerpo Especializado de Seguridad Fronteriza Terrestre (CESFRONT).

El grupo, perteneciente a una ONG que se mantiene vigente por dedicarse aparentemente  “a mantener viva la memoria de la revolución de abril de 1965”, que en realidad, fue un movimiento armado y político hijo de una asonada militar y que como Fundación tiene 59 años haciendo creer que son militares en activo, cuando en lo que han devenido, es en uno de civiles con amago de militares políticos y dado que el sistema político nacional es una mueca de democracia autoritaria en la que la voluntad popular apenas se tiene en cuenta.

Lo peligroso de la visita girada, es que envía un equivocado meta mensaje de “militares” supuestamente “constitucionalistas” y quienes por edad no tienen pulso para agarrar un arma de fuego, entrando a un cuartel en ánimo de reclutamiento político de cara a las elecciones de mayo 19 y que es la única explicación posible ante semejante accionar, que de suyo, entendemos desestabilizador en lo institucional.

¿y esto por qué? Porque la Carta Magna prohíbe que los militares se inmiscuyan o sean agentes políticos y lo que se obvia, cuando con el disfraz de “retirados”, uno que otro grupo penetra en los cuarteles y como en este caso, para explorar el ánimo de los efectivos con relación al acontecer político nacional y en esta ocasión, por lo de la “defensa de la frontera”.

Esta nación vivió tiempos sumamente azarosos cuando en plena Guerra Fría (lucha ideológica entre comunismo y capitalismo) estalló en abril de 1965 la fracasada asonada cuartelaria, por la que subalternos militares de la capital de la República, quedaron atrapados en las pugnas de los jefes militares de la época y en razón de ello y en este caso, el grupo que comentamos, quedó atrapado en un lado de la historia y que en aquel momento les produjo terror y al ver que se habían quedado como contrarios a sus compañeros de armas en el ejército regular.

Así resultó, que, debido a la singularidad de la política de este país, estos militares retirados y por lo que parece, dentro del actual estado de cosas dentro del país político, que a nadie llama la atención que con cualquier pretexto actúen como si se encontraran en activo, lo que entendemos, es que en la practica son agentes de políticos y tanto de gobierno como de la oposición y lo que es altamente perjudicial para la existencia de la democracia representativa, que se fundamenta en el orden civil.

Solo hay que entender, que entre “militares constitucionalistas” ( no más de mil individuos) y militares retirados al servicio de empresas privadas de vigilancia dirigidas por oficiales militares en activo la mayoría (50 mil registrados) y los ramales políticos que cada partido político tiene y solo entre los cuatro principales, unos 25 mil, hay suficiente elemento “civil” de uniforme, para y si se lo proponen, desestabilizar el sistema político y que en caso de algún intento de golpe de estado militar, serían lo más parecido a una fuerza de choque dirigida a acorralar a la población y sea porque el gobierno de turno quiera darse un autogolpe o que la oposición intentara algo parecido.

En consecuencia hay que desmilitarizar la vida pública nacional e invitamos a nuestros lectores, a que presten atención a este tipo de iniciativa de penetración política clandestina en los cuarteles, a la vez que instamos al gobierno a que haga valer la disposición constitucional, de que los cuarteles deben de estar libres de la influencia de la política diaria y mucho más en este tiempo de campaña electoral presidencial y legislativa.

De esta manera, exhortamos a los jefes políticos y candidatos presidenciales, Leonel Fernández, Miguel Vargas Maldonado y Abel Martínez y este, quien por “trasmanos” tiene al jefe político Danilo Medina y jefe del PLD, a que no aplaudan ningún tipo de iniciativa de militares retirados fungiendo como sus sargentos políticos de uniforme y que vaya en contra del respeto a la institucionalidad, puesto que con ese aplauso, se incentiva directamente, que alguna célula militar extremista clandestina, sus miembros pudieran considerar que la acida lucha política que se está viviendo, fuera el punto de arranque propicio para algún tipo de asonada militar desde el cuartel  y por parte de extremistas y esto, dicho pura y simple.

Tómese en cuenta, que Haití y de hecho, sus instituciones están desintegradas, no hay una fuerza militar que sirva de contrapeso y al contrario, no menos de cinco mil pandilleros formados por exmilitares y expolicías, en la práctica están conformando el poder político beligerante en el país transfronterizo y el que ahora está bajo la amenaza de una intervención militar extranjera “humanitaria” y que de suceder, sería un impulso de desestabilización general para República Dominicana.

Y si encima de semejante panorama casi apocalíptico, de este lado, “militares retirados” de hace 59 años y que se deben a la dirección general militar de retirados, que a su vez es una fuerza paralela de las Fuerzas Armadas, se toman la infeliz iniciativa de penetrar de soslayo a los cuarteles y sondear el ánimo de los militares en activo, quisiéramos que alguien nos dijera, si no es correcto mostrar preocupación y mucha, cuando se ve a militares retirados metidos en los cuarteles y siendo recibidos y agasajados por sus mandos y en una clara admisión de que los entienden iguales.

Es hora pues y lo recalcamos, que esta mala práctica de visita de supuestos militares retirados entrando a los cuarteles “para alentar” el patriotismo a favor de la “defensa de la patria”, es una, que debe cesar y prohibirla a lo inmediato y para que luego no resulte, que se esté ante el surgimiento de un accionar clandestino de desestabilización institucional.

Si se analiza en frío nuestra preocupación, se entenderá el por qué preguntamos: ¿Militares retirados y políticos, metidos en los cuarteles? ¡Ojalá se nos haga caso! Con Dios. (DAG) 02.04.2024