Modelo de monitoreo: Un pilar para la efectividad del Programa de Prevención de Lavado de Activos

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En la actualidad, las entidades financieras se enfrentan, cada vez más, a la presión de los entes reguladores, banca corresponsal y partes interesadas para prevenir, detectar y disuadir a todos aquellos que buscan utilizar al sistema financiero global para cometer delitos vinculados con el lavado de activos.

A medida que evoluciona el comportamiento delictivo a esquemas cada vez más complejos, las entidades se ven en la necesidad de utilizar métodos cualitativos y cuantitativos para fortalecer sus modelos de monitoreo, que permitan identificar y gestionar adecuadamente los riesgos de lavado de activos

Para validar la efectividad de sus modelos de monitoreo, las entidades financieras deben considerar los siguientes aspectos:

Comprender los riesgos a los cuales está expuesto la entidad y evaluar el diseño del modelo. el cual consiste en evaluar si su modelo ha sido diseñado e implementado para cumplir con los objetivos de prevención de lavado de activos de la entidad.

Se deben evaluar aspectos tales como: los objetivos del modelo, supuestos, limitaciones, diseño de reglas y escenarios de monitoreo y la integridad de los datos requeridos por el modelo

Evaluar el desempeño continuo del modelo. El desempeño continuo evalúa si los cambios en los productos, canales, clientes, condiciones del mercado, tipologías de riesgo de lavado de activos y el desarrollo o el reemplazo de un modelo de monitoreo existente siguen siendo válidos, están actualizados, así como su impacto en las reglas y escenarios de monitoreo.

Esta evaluación del desempeño continuo brinda la oportunidad de identificar oportunidades de mejora y evaluar cambios fuera del ciclo de revisión periódica, así como, determinar la efectividad y vigencia del modelo de monitoreo.

Los resultados de la evaluación del modelo de monitoreo confirmarán cuán efectivo es su modelo para identificar actividades sospechosas en relación con las tipologías de riesgo de lavado de activos previamente documentadas

Reportar las debilidades y fortalezas del modelo. El paso final en la validación del modelo es proporcionar visibilidad del diseño y el rendimiento general del modelo.

En este punto, las fortalezas y debilidades del modelo están bien entendidas y documentadas, tanto desde una perspectiva de diseño como de eficiencia operativa. 

Todos los hallazgos, problemas y debilidades identificadas durante la validación del modelo están claramente articulados, incluidos los diversos tipos de análisis realizados al completar la evaluación.

Los resultados deben ser reportados a los órganos internos apropiados y cualquier acción acordada deberá ser monitoreada para su resolución.

La aplicación de modelos de monitoreo en la gran mayoría de las entidades financieras a nivel mundial refleja realmente hasta qué punto un modelo de monitoreo efectivo y bien diseñado puede mejorar las decisiones comerciales, la gestión de riesgos y reducir los costos de cumplimiento.

Contar con un proceso de validación de modelos que proporcione un desafío efectivo es una necesidad que las entidades no puede pasar por alto para contar con un programa efectivo de prevención de lavado de activos.

Asimismo, las evaluaciones del modelo de monitoreo también deben utilizarse como insumo para la revisión de los escenarios implementados por la entidad y puede utilizarse como una indicación de que se requiere una actualización de la evaluación del riesgo de lavado de activos. [OJO-Listín Diario-mb]