Nacimiento de la partidocracia: Exigencia del candidato presidencial del PRD en el 1962, de que a su vicepresidente electo por convención le exigió renunciar y en su lugar colocar a un favorito

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Sus seguidores podrán continuar escondiendo esa realidad, pero lo cierto fue, que después que el candidato presidencial del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) para diciembre de 1962, Juan Bosch Gaviño, obtuvo la candidatura presidencial, exigió que el político Buenaventura Sánchez Féliz, fuera desalojado como su compañero de boleta y con todo que este había sido elegido por la asamblea general partidaria.

Los argumentos de Bosch, insostenibles en estos tiempos, fue que él entendía que su compañero de boleta “solamente había obtenido 155 votos en la convención integrada por 485 delegados” y olvidando adrede, que estos fueron los únicos que votaron y dado el poco interés por la segunda posición. Al final, fue “electo” el joven médico, Segundo Armando González Tamayo, quien para Boch Gaviño no representaba sombra alguna a su liderato.

Lo anterior, fue el tiro de gracia que originó las bases de la terrible dictadura partidocrática que a partir de 1966 tomó fuerza dentro de las fuerzas políticas y sin importar sus diversas como diferentes visiones de como gobernar.

Ahora bien, la definitiva carta de nacimiento de la partidocracia, la otorgó el mismo Bosch Gavino y el PRD, cuando temerariamente y porque el candidato presidencial había ido a un programa televisivo en el que el jesuita Láutico García le imputó ser un político de raíces marxistas-leninistas y colocándolo ante la audiencia en una posición nada airosa, por la que la dirección del PRD elevó el increíble pedimento al gobierno de facto del Consejo de Estado, que gobernaba mediante decretos-leyes y al no existir el Congreso Nacional  el 17 de diciembre, tres días antes de la fecha electoral. Solicitando “que el proceso fuera postergado para el día 21 de enero del siguiente año 1963, debido a que el candidato Bosch había sido acusado de “marxista-leninista” por sectores de la Iglesia Católica”.

Ese pedimento y efectuado a un gobierno de facto, marcó el nacimiento concreto de la partidocracia tal como la conocemos hoy, toda vez que Bosch Gaviño y el PRD y ya aliados a los periódicos de la época, El Caribe, La Opinión y La Información, obtuvieron la propaganda necesaria que hiciera olvidar al electorado la enojosa situación creada y básicamente por la arrogancia de Bosch Gaviño y la dirigencia de un PRD, cuyo secretario general, lo era el marxista Angel Emilio Miolán Reynoso, quien fuera secretario del connotado marxista mejicano, Vicente Lombardo Toledano.

Cómo había que presumir, el Consejo de Estado accedió a todo lo que se le pidió y de ese modo, la partidocracia se abría paso para establecerse en el nicho de poder usurpado que todos conocemos y como el dominador común y bajo secuestro, de la libertad de escogencia ciudadana, deviniendo a partir de 1966 en la dictadura multipartidaria, que como partidocracia domina la vida política nacional y en la que el PRD es parte, pero manejada e impulsada por partidos hijos putativos suyos como el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y la Fuerza del Pueblo  (FP).

Conociendo estos antecedentes, no es de extrañar que la partidocracia sea un ente de comportamiento autoritario y accionar sumamente inescrupuloso, que indudablemente a marcado la vida de los dominicanos y como una organización que hace uso de los métodos que sea y con tal de no abandonar nunca los instrumentos del poder político y menos el gubernamental.

De ahí que su mayor característica en el campo de la política diaria sean las alianzas más variopintas y la creación e impulso de supuestas agrupaciones políticas todas de carpeta y con el único interés de y hablando en dominicano, “hacer bulto” para dar la impresión de la existencia de partidos y agrupaciones políticas funcionales que siempre van aliadas al partido y candidato con mayores probabilidades para ganar unos comicios.

Justo ahora, la partidocracia a llegado al nivel de la perfección casi absoluta, toda vez que el actual partido de gobierno, el Revolucionario Moderno  (PRM) hijo putativo del PRD e hijo real de la Alianza Social Demócrata (ASD) partido privado de la familia Abinader, arrastra 22 partidos de alquiler que funcionan en imagen, como si fueran independientes y de administración propia, siendo en realidad, sellos gomigrafos del PRM y con la etiqueta de : RD-Avanza y en contraposición a la otra cara de la partidocracia, Rescate-RD, que es el conjunto opositor con cuatro partidos fuertes y uno que otro aliado de alquiler.

Estas dos alianzas hijas del mismo tronco partidocrático y en sus funciones específicas, tienen y aun cuando parezca contradictorio, el nefasto propósito u objetivo de suplantar la libertad de escogencia ciudadana, imponiendo en líneas generales, listados de candidatos hijos suyos y con no más de diez candidaturas importantes o posibles a nivel de alcaldías.

Y que ocurre, porque no obstante que de elecciones propiamente se puede hablar y en materia de continuidad cierta desde el 1966 a estas del 2024, todavía el pueblo elector, maniatado por la corrupción política reinante y el afán de lucro más desmesurado, se encuentra totalmente atado a los principios básicos y sí de este modo pudiéramos llamarlo, del caudillismo populista más desenfrenado, que es el instrumento de aplicación de dominio partidocrático.

Mañana se va a las elecciones municipales y como siempre, hay favoritos y se darán derrotados, se supone, que si los electores tuvieran libre albedrío, podrían ser la diferencia para debilitar a una partidocracia que está haciendo lo imposible para que sus candidatos a las importantes elecciones presidenciales y legislativas del 19 de mayo, la consoliden cuatro años más en la dictadura partidocrática que realmente es y en función, de que hasta ahora, quienes han llegado a senadurías, diputaciones, alcaldías y regidurías son los ejecutores de sus intereses y de sus políticas y al extremo, de atrofiar los principios más inmutables de separación de poderes dentro del esquema de tres poderes constitucionales interdependientes y que solo deben responder a la nación y no al liderazgo político actuante y no lo que sucede, que legisladores, regidores y alcaldes solo responden a los lideratos partidarios.

Otra demostración de lo que decimos, la encontramos en la Constitución de la República, que es hechura suya y en la que, a la ciudadanía se le veta el derecho al plebiscito o al referéndum y como mecanismo precautorio de salvaguarda de la institucionalidad propia de una democracia liberal.

“Lo que debe decirse -puntualizábamos en nuestro análisis político de Estado de ayer-  porque en los hechos, a los dominicanos, la delincuencia política nos secuestró, no solo nuestro derecho a decidir y elegir, sino lo más grave y al ser y sentirnos personas decentes y de comportamiento correcto y por eso de la corrupción a gran escala, reinante desde las primeras elecciones en el 1962 en las que un candidato presidencial y por encima de la voluntad de las mayorías, que en convención, habían elegido a un candidato a la vicepresidencia de más vivo sentimiento patrio y lo que a su vez generó un gobierno sietemesino de farsantes de opinión y quienes causaron el golpe de estado con el que el exilio antitrujillista demostró su propia falta de calidad y valía”.

Con todo, hay entusiasmo ciudadano y en contraposición, la compra y venta de lealtades y por parte de todos los partidos. Además, por un lado, la partidocracia apuesta a que el PRM y su Avanza RD sean los gananciosos, pero oportunista y calculadora, no deja de mirar con ojos de interés, si la alianza Rescate-RD desplazara a la primera y para de inmediato colocarse a la sombra del partido y el presidente ganadores.

Lamentablemente, hay un pasado que ha marcado estos últimos 58 años continuos de “vida democrática” y de ahí que puntualicemos, sobre el origen y nacimiento de la partidocracia: Exigencia candidato del presidencial del PRD en el 1962, de que a su vicepresidente electo por convención le exigió renunciar y en su lugar colocar a un favorito. Con Dios. (DAG) 17.02.2024