El primer secretario del Partido Socialista francés (PS), Olivier Faure, participará en las primarias que su formación organizará en octubre con otros partidos de izquierda para fijar el candidato que se presentará a las elecciones presidenciales que se celebrarán la próxima primavera, informa la agencia Efe.
«Soy candidato a la presidencia de la República porque quiero una Francia más justa», declaró Faure este domingo por la noche en el informativo de mayor audiencia en el canal TF1, en una entrevista en la que manifestó su voluntad de dar un giro político tras el mandato del actual presidente, Emmanuel Macron, porque «estos años han sido un desastre».
El que ha sido el dirigente del PS desde hace ocho años participará en unas primarias que su partido prepara con otras formaciones de izquierdas, en particular junto a Plaza Pública, la plataforma del que por ahora es el favorito, el eurodiputado Raphaël Glucksmann.
Preguntado por el sentido de su candidatura, dada la ventaja de Glucksmann en las encuestas, Faure respondió en primer lugar que «los sondeos son los sondeos y las elecciones son las elecciones», para a continuación señalar que el pasado ha demostrado que «las cosas nunca pasan como está previsto», recoge Efe.
La pretensión de Faure, que tiene 58 años, de competir para ser candidato al Elíseo no era ningún secreto para nadie y estos últimos días él mismo lo había dado a entender de forma más o menos explícita.
La primera vez
En cualquier caso, es la primera vez que da este paso, ya que en las presidenciales de 2022 dejó que quien representara al partido fuera la entonces alcaldesa de París, Anne Hidalgo, que obtuvo un resultado históricamente malo, con sólo un 1,7% de los votos.
Interrogado sobre si estuviese dispuesto a llegar a acuerdos con el líder de la izquierda radical, Jean-Luc Mélénchon, cuya candidatura según las encuestas es la única de la izquierda que podría calificarse para la segunda vuelta de las presidenciales, se quejó de la «obsesión» que a su juicio hay por esa cuestión.
«Mi obsesión -añadió- es que el año próximo no tengamos a la heredera de la dinastía Le Pen», en referencia a las posibilidades de ganar las presidenciales de la líder de la extrema derecha, Marine Le Pen, que es a quien todas las encuestas ponen en cabeza de las intenciones de voto para la primera vuelta.
Sobre Mélenchon, se limitó a decir que «no hay acuerdo posible» porque tanto el líder de La Francia Insumisa (LFI) como él mismo son candidatos. Pero luego dejó caer un «cada cosa en su tiempo», que podría entenderse como que una posible alianza con él debería plantearse en una eventual segunda vuelta.
Glucksmann es claramente el favorito para esas primarias de la izquierda, que deben desarrollarse durante dos fines de semana en octubre (los del 9 y el 10, y del 16 y 17).
Las encuestas le dan por ahora una intención de voto de entre el 10 y el 15%, lo que en principio no le permitiría calificarse para la segunda vuelta de las presidenciales, pero quedan todavía más de siete meses para esa cita electoral.
Las encuestas le dan por ahora una intención de voto de entre el 10 y el 15%, lo que en principio no le permitiría calificarse para la segunda vuelta de las presidenciales, pero quedan todavía más de siete meses para esa cita electoral. (La Razón)





