viernes, enero 27, 2023
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Parecería que el presidente Abinader le ganó el contencioso a la embajada USA, pero todavía es temprano para cantar victoria

Después de la “celebrada” declaración de la embajada estadounidense y tan controversial, sobre una supuesta discriminación contra estadounidenses afrodescendientes y la andanada de ataques  abiertos y enormemente descorteses de variados agentes estadounidenses mediante el factor mediático, queriendo hacer entender que República Dominicana es lo peor en discriminación racial y persecución de haitianos indocumentados y avalado por otro ataque desconsiderado de la ONU desde su “litoral” de defensa de los derechos humanos, parecería que las aguas vuelven a su nivel y que durante un corto tiempo, Washington dejara tranquilo al gobierno nacional.

Y luego que, para aumentar la presión, llegara la comandante en jefe del Comando Sur, la general Laura Richardson y al mismo tiempo se conocieran las reacciones de legisladores estadounidenses de origen dominicano. Una, tratando de recomponer el sorpresivo agrietamiento en las relaciones entre los dos gobiernos y los otros, reclamándole a la delegación diplomática las pruebas documentales de lugar sobre lo que afirmaba y que había herido sensiblemente a los dominicanos.

Encontramos, que la general Richardson y el ministro consejero Titolo y en contraposición al encargado de negocios Thomas, fueron lo suficientemente diestros y como para lograr que el mismo presidente Luis Abinader y quien en principio se resistía a un encuentro con la militar, cediera y aceptara reunirse con ambos, pero no en el Palacio Nacional y sí en un salón de la base militar y naval en Sans Souci, donde se había preparado lo relativo a una  graduación de guardiamarinas que había sido programada treinta días atrás y a la que el primer mandatario asistiría.

La junta se efectuó a puertas cerradas y por cuarenta minutos y testigos silentes, los militares que acompañaron a la militar y al diplomático, en tanto la contrapartida dominicana que acompañó al presidente, estuvo compuesta por militares de alto rango.

En resumidas cuentas, debe decirse que lo que empezó en un evidente tono de crispación pero con normas de decencia y buena educación, al finalizar, presentó un ambiente más relajado y distendido, zanjándose de hecho una ácida controversia que estuvo a punto de provocar un giro diplomático mayor y si se recuerda, que desde el Senado de la República se había anunciado un reconocimiento de su pleno al embajador de China, por el apoyo y servicio brindado por Pekín en lo relativo a las compras dominicanas de vacunas contra el covid-19 y a lo que EEUU había sido remiso.

Lo interesante de todo este ligero contencioso, radica, en que por primera vez en mucho tiempo, el gobierno estadounidense entendió que había ido muy lejos en sus presiones directas e indirectas contra República Dominicana y su gobierno y tanto, que hubo momentos, que, de parte de altos cargos dominicanos, los ataques se entendían como un asunto personal para perjudicar al presidente Abinader.

Desde luego, esto no quiere decir que la nación líder en este Continente se quedará tranquila y que en lo futuro, los dominicanos no volviéramos a experimentar parecidos sofocos, pero sí indica, que por primera vez en mucho tiempo, los dominicanos podemos decir, que se logró que en la capital estadounidense se entendiera la posición dominicana y lo que dicho sea de paso, sirvió para que EEUU reiterara por boca de la general Richardson  y en presencia del ministro consejero, Alexander Titolo, renovados lazos de amistad.

Y esto así, al manifestar la jefa militar, a propósito de la misión humanitaria naval que está en este país, prestando servicios médicos y clínicos para 35 mil personas desde la Misión Promesa Continua que realiza el barco hospital de la Armada USNS Comfort., los fuertes lazos amistosos entre los dos gobiernos y países y haciéndose evidente que quedan reforzados y de manera especial, reconociendo el interés y el aporte directo mostrado por el presidente Abinader para que la misión humanitaria sea un éxito y la que continuará en el territorio nacional hasta el día cinco de este mes.

Por el otro lado, también es necesario llamar la atención a los partidos miembros de la partidocracia, de que fue una verdadera lástima, que todos no expresaran su solidaridad con el gobierno ante los ataques proferidos desde EEUU y la ONU y lo que habla pésimo de su ausencia de responsabilidad cívica al momento que la autoridad nacional estaba siendo embestida injustificadamente desde EEUU.

Sí es cierto que los cuatro principales lideres políticos nacionales se pronunciaron y dieron la cara por el gobierno y Abinader y que era lo menos que podía esperarse cuando tres han sido presidentes (Mejía, Fernández y Medina y uno canciller, Vargas ) pero no lo es menos, que como partidos, no se ofreció el gesto de solidaridad que podía esperarse, de organismos públicos de origen ciudadano, que también han sido gobierno y quienes por lo tanto, debían mostrar una actitud política responsable y si se quiere, hasta patriótica.

En cuanto a la población y sus fuerzas vivas, la gente se pronunció a favor de la defensa del honor nacional y que, entre otras cosas, indica que la ciudadanía está más atenta de lo que podía suponerse y mucho más, cuando se trata y como fue el caso, de ataques directos, abusivos e injustificados contra nuestra nacionalidad.

Ahora bien y haciendo una leve autocritica, hay que consignar, que en la dirección de Migración y sus agentes actuantes, debe de existir un espíritu y comportamiento nada hostil contra los repatriados haitianos y fundamentalmente, porque la mayoría vino aquí en procura de mejorar su pobre nivel y pésima calidad de vida y no robando y tampoco matando y si trabajando esforzadamente y no obstante que el afán de lucro desmedido de sus empleadores, es más que suficiente para que cualquiera se rebele.

Entiéndase, Haití. Es nuestro vecino, nuestro socio y nuestro amigo y mucho más, cuando el país transfronterizo ayudó y colaboró con los patriotas dominicanos que luchaban por la Restauración de la República en tiempos del gobierno del presidente y estadista, Guillaume Fabre Nicolas Geffrard, de quien los dominicanos siempre deberemos de estar más que agradecidos.

Mientras tanto, todavía resuena favorablemente lo expresado por el ministro consejero Titolo y al puntualizar, que «nuestra relación es más fuerte que nunca bajo el liderazgo de Luis Abinader» y que viniendo del importante diplomático estadounidense, es claro que marca un punto de diferencia entre los ataques inamistosos del pasado reciente y la apertura de un indicador de  una relación más duradera, respetuosa y estrecha entre los gobiernos de los presidentes Abinader y Biden y lo que nos permite decir, que parecería que Abinader le ganó el contencioso a la embajada USA, pero todavía es temprano para cantar victoria. (DAG)

 

 

 

 

 

 

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