El primer ministro canadiense, Mark Carney, explicó que Ottawa suspendió las negociaciones comerciales con Washington después de que EE.UU. presentara nuevas condiciones que consideró «antieconómicas» e «injustas».
Según Carney, Canadá creía que ambas partes avanzaban hacia un acuerdo mutuamente beneficioso, pero las nuevas exigencias estadounidenses terminaron por cuestionar la fiabilidad de cualquier pacto. «Pidieron demasiado y ofrecieron muy poco», resumió.
El mandatario afirmó que la acumulación de demandas de Washington también dejó al descubierto, a juicio de Ottawa, los límites del compromiso estadounidense con una verdadera asociación económica. Por ello, ordenó el regreso de los negociadores a Ottawa tras suspender las conversaciones.
En respuesta, Canadá impondrá aranceles equivalentes, «dólar por dólar», a los nuevos gravámenes estadounidenses. Las medidas se concentrarán en sectores como el acero, los productos lácteos, los electrodomésticos, la maquinaria agrícola, la pulpa y el papel y los productos electrónicos.
La decisión podría elevar los precios
Carney reconoció que la decisión podría elevar los precios y reducir las opciones disponibles para los consumidores canadienses, además de afectar a empresas y estados estadounidenses ajenos a la disputa.
No obstante, sostuvo que Ottawa actúa convencido de que rechazar un mal acuerdo y defender sus intereses es la mejor opción para Canadá. Los detalles de las nuevas tarifas serán anunciados próximamente y entrarán en vigor el 1 de septiembre. (RT)





