sábado, octubre 1, 2022
InicioDe aquí y de alláPor cada cancelado en la administración publica por el PRM, son diez...

Por cada cancelado en la administración publica por el PRM, son diez votos menos para el presidente Luis Abinader

De agorero, nunca debe ser el papel de un buen analista y ni hablar dentro de los pocos analistas políticos de Estado que ejercen el periodismo critico independiente en esta nación, por lo que en la medida que los más respetados hacen ver sus criterios y sin que se les entienda poseedores de la verdad divina, en igual proporción contribuyen a crear una opinión pública más enterada y preparada sobre la realidad política y en un momento dado de la vida nacional.

Nosotros y discúlpesenos el ego que pudiéramos hacer ver, entendemos, que en los delicados momentos actuales que vive la nación, donde un presidente de la República es autorizado constitucionalmente para que vaya a su reelección, en tanto dentro del país político, parecería que algunos sectores mediáticos pretenden imponer el retorno del viejo caudillismo de siglos atrás y lo que sería uno de los retrocesos más fenomenales que frenaría la entrada a los instrumentos del poder a las nuevas generaciones y mucho en mayor escala, que los que Abinader ha propiciado en favor de estas.

Viéndose pues esta perspectiva, a nuestro juicio, ominosa para el crecimiento y desarrollo de la educación política ciudadana, así como del ejercicio de la política del poder por sí misma y que sin duda, no solo que son los parámetros en los que la explosión de juventudes que tiene la nación deben orientarse, sino que también debe de entenderse como la puerta amplia, por las que las nuevas generaciones y sus mayores representativos, deben de continuar interesándose en la cosa pública y sin las taras y negatividades en las que incurrieron las generaciones que llegaron al poder entre los años 1996 y 2004.

Entendiéndose el concepto y en un momento, que parecería que lo más atrasado de la vieja política caudillista pretende resurgir y sin duda de ninguna naturaleza, muchos consideramos, que es hora de que en el gobierno de la República haya una saludable entente entre la parte de las nuevas generaciones que lo componen y que ya han logrado saludables experiencias de conducción y con criterios propios, reacios en lo fundamental, a ese caudillismo caduco que pretende renacer y de manos de uno de los mayores demagogos que los dominicanos hemos conocido.

¿Cuál es la diferencia?, que el sector político opositor que quisiera darse la oportunidad para que el caudillismo renazca y que de suceder, sería un neocaudillismo peor de todo cuanto sobre ese sistema de conducción unipersonal los dominicanos hemos conocido, es evidente que pretende imponer y por lo que se está viendo, la peor muestra de culto a la personalidad de quien dentro de semejantes parámetros, pudiera imponerse propagandística y financieramente y que de suceder, retrotraería a situaciones pasadas y propias del ejercicio del caudillismo cuando la pasada Guerra Fría y que en su parte negativa, fue un desastre de cara a la evolución de la política.

Tanto, que por ese fracaso, las fuerzas políticas y sociales se decidieron por imponer la partidocracia actual, hija de lo peor en materia de corrupción, enriquecimiento ilícito desde el poder y aprovechamiento de los recursos públicos y no solo a favor de los grupos oligárquicos, comerciales y empresariales, sino en pro de la supuesta “casta” de jóvenes maleados por el caudillismo boschiano y a quienes si no se les hubiese empujado fuera del poder, habría sucedido lo peor en materia de dictadura partidaria.

Por eso y teniendo en cuenta todo ese pasado, observamos la cierta intrepidez que muestran ciertos funcionarios públicos dentro de los allegados a los llamados “viejos robles” políticos, quienes por lo visto y creyendo que dentro de ese caudillismo redivivo podrían tener una cuota mucho mayor de privilegios de todo cuanto los gobiernos del periodo 2004-2012 establecieron, que descubramos los ciertos pasos  y aparentemente aislados de graves errores de procedimiento en el ejercicio del poder, que dicho sea de paso, marcarían una especie de oposición clandestina dentro de cierta área del PRM y no tanto contra el gobierno y sí contra la reelección constitucional de Abinader.

De ahí, que instemos, a que los funcionarios públicos dejen a un lado o la abandonen sin más, la muy mala practica de las cancelaciones medalaganarias a todo lo largo y ancho de la composición humana del actual gobierno y que no entendemos el porqué de que se estén produciendo y mucho menos, que gente que se entendía “diferente” a otros políticos de la misma corriente política, ahora se muestren a la desesperada tratando de colocar allegados y hasta familiares en una proporción desagradable y la mayoría, como sargentos políticos de los que les nombran y nunca siquiera del propio presidente.

¿Qué nos dice esto?, que, si Abinader se descuida, desde dentro del mismo gobierno que preside y desde el partido que es líder y si la situación que describimos no se ataja, que cuando en enero de 2023 el presidente quiera lanzar el proyecto reeleccionista que la Carta Magna le autoriza, este y para su sorpresa no pudiera arrancar como ahora se supone o debiera y peor, si a ese momento el caudillismo que quiere renacer estuviera haciéndole una competencia más que significativa.

¿Por qué nos metemos en lo que no nos concierne?, porque si antes de lanzar la reelección constitucional, Abinader fuera derrotado desde dentro y que de suceder sería la demostración abierta de que no controla ni dirige su poder, al presidente le sería muy cuesta arriba ganarse una atrapada opinión pública, que a ese tiempo y si se dan las circunstancias que avizoramos, podría estar entregada a la nefasta corriente neocaudillista, que entendemos está por surgir y lo que no le haría nada bien a los intereses permanentes de la República.

Y si desde ahora el cáncer de las cancelaciones masivas empieza a crear pánico entre la empleomanía pública, mientras los quinta columnistas de todos los colores y corrientes “desdibujan” el accionar presidencial y desde la presidencia y la secretaría general del PRM, parecería que hay instalados una serie de bobos de la yuca que no miran más allá de las puntas de sus narices y encima, porque una de esas funciones está hipotecada al expresidente que siempre atacó en los peores términos a Abinader cuando luchaba por su nominación presidencial, entonces sería poco lo que Abinader y los suyos podrían hacer y para enfrentar la conjura partidaria que desde ya creemos que se le tiene a punto de montar.

En consecuencia, el joven gobernante debe sacudirse y entender, que, por cada cancelado en la administración pública por el PRM, son diez votos menos para el presidente Luis Abinader. Por ahora, es cuánto. (DAG)

 

 

 

 

Artículo anteriorLos entes autónomos
Artículo siguientePosverdad
RELATED ARTICLES
- Publicidad -
Por el Ojo de la Cerradura

Mas Populares

Recent Comments