¿Próximo evento de cisne negro?

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En la medida que pasan los días y con gran preocupación, estamos viendo, lo que parecería una perspectiva ominosa de algo fuera de serie y de hechos concatenados, que de pronto pudieran incidir negativamente en la vida nacional y lo que nos hace entender, que podría ser que se estuviera a las puertas de una situación continua, que al presentarse, estremezca la vida nacional y nos lleve a todos los dominicanos a confrontarnos con nuestros peores miedos y como nación libre e independiente.

Por esta razón, no solo que llamamos la atención de nuestros lectores a que observen determinadas señales de gestación de una situación problemática mayor, sino que, para mayor preocupación, la generalidad de los actores políticos y sociales y tanto como clase gobernante o partidocracia y más abismados en la trampa de egos en la que se encuentran, no tienen ni idea del fenómeno social crispante que pudiese hacer presencia súbita.

Pues poco que mucho, tenemos la impresión, de que no han caído en cuenta sobre el grave peligro que institucionalmente pueda darse, si nuestros responsables políticos de Estado no comienzan y lo más rápido posible, a darse cuenta de que el factor geopolítico militante inicial, parecería que estuviera dispuesto por provocar una explosión social novedosa que arrastrara a toda la nación hacia un serio peligro que costara nuestra institucionalidad.

Situaciones similares que han ocurrido en otros países, son denominadas de “cisne negro”, es decir, algo imprevisto que se presenta como explosión inimaginable que pudiera poner en jaque la misma existencia de una sociedad, colectivo social, economía o país.

Así encontramos, como si de buenas a primeras, el oficialismo y hablamos de gobierno y partido, viendo que realmente sus tantas encuestas por encargos no han logrado vencer la resistencia de una población que se resiste a ser “colonizada” dentro de una versión opuesta a lo que la mayoría quisiera. Comienza a mostrar cierta insatisfacción y al ver que en el gobierno del PRM, sus agentes más activos quisieran generar un clima político, entre traumático y asfixiante y al entender todos ellos, que en la medida que pasan los días, parecería que se encaminaran hacia la pérdida del poder, que por impulso emocional y mediático inducido, se logró electoralmente en el pasado 2020.

De su lado, los gobiernistas, en vez de recapitular sobre los pasos que han llevado a muchos ciudadanos a entenderles y verlos con objetividad critica como un peligro en potencia, dan la impresión de que quisieran convertirse en un yunque, cuyos efectos desestabilizadores se esparcieran en todas direcciones.

Y si semejante probabilidad se confirmara, sin duda que el tiempo de la carrera electoral actual no tendría efectivamente un final positivo y común y mucho menos, al entenderse que el gobierno del PRM está dando muestras de un nerviosismo tan extraño, que parecería quisiera golpear a tontas y a locas.

Mientras ese es el panorama inquietante que creemos observar, nosotros en cambio, consideramos que todavía el gobierno, su popularidad y dominio del poder no se encuentran totalmente perdidos y sí que por lo contrario y si hay buena voluntad, las ciertas negatividades que se observan en el horizonte, no serán y sí se corrigen, todo lo traumáticas como para que la autoridad nacional pudiera caer en pánico.

Sin embargo, las actitudes retaliadoras y hasta de sorpresiva persecución política contra todo aquel individuo o sector que en el gobierno entiendan como enemigo, adversario o poco militante – no son ni uno ni dos los sectores que empiezan a sentirse acosados y después de la fenomenal compra de votos y voluntades acaecidas para los comicios municipales del pasado 18 de febrero- y lo que está generando, la presencia de un cierto tipo de represión publicitaria contra medios de comunicación y de información de masas mayormente independientes a los dóciles dentro de la concentración de medios en pocas manos, que arrastrando a sus responsables periodísticos o comunicadores, de sopetón comienza a crear cierto clima contestatario que al final, a quien realmente le hará daño será a la autoridad nacional reeleccionista.

Naturalmente, lo anterior no es que pudiera ser cosa del otro mundo, en un país que, desde mediados de 1961, de continuo ha conocido todo lo relativo a las diversas como peores formas de represión política y social y al amparo de la existencia de una supuesta democracia representativa que nunca ha sido participativa, pero sí que pudiera generar un inquietante distanciamiento entre las fuerzas políticas y sociales y que no le haría ningún bien a la actual coyuntura electoralista.

Para colmos, hay un sostenido y casi imperceptible agravamiento de la realidad geopolítica que pudiera afectar a la nación en sí y que de un tiempo a esta parte nos ha hecho entender, que si los dominicanos no caemos en cuenta, pudiéramos ser arrastrados hacia una insólita alteración constitucional y porque al factor geopolítico -diplomático y militar- haya decidido, que República Dominicana, que siempre ha sido la especie de “laboratorio social” en el que se conjuga todo tipo de intervención política, económica, institucional y militar extranjera, cuando se trata de Haití o en lo referente a la lucha contra las drogas y el lavado de activos.

De ahí que llamemos la atención sobre un panorama que entendemos tan inquietante y para que, de alguna manera, el liderazgo político y estamos hablando de gobierno y oposición, coincidan o confluyan en algún tipo de conferencia común, que hiciera, que unidos pudieran encarar y solucionar las presiones que, contra la nación, ya empiezan a provenir del exterior.

Considérese, ya no se trata de discrepancias o pleitos de comadres entre todas las fuerzas políticas y sociales, sino de que, en ciernes, hay un grave peligro -que si no se entiende- pudiera afectar la vida institucional del Estado Dominicano y en este aspecto, los primeros que deberán dar el paso son los personajes que más riesgos pudieran tener de perderlo todo: Los principales candidatos presidenciales de las mayores fuerzas políticas y el liderazgo político en pleno y muy específicamente los expresidentes de la República , Danilo, Leonel e Hipólito.

Con ese objetivo, creemos o consideramos, que el factor mediático debería empeñarse en tratar de ser un amable componedor de discrepancias y divisiones de la fuerzas políticas y sociales y tanto de gobierno, oposición o sociedad civil, al tiempo que todos a una, hagamos lo indecible porque a las redes sociales y sus lupanares mediáticos se les imponga un cordón sanitario y hasta que el peligro institucional que avizoramos sea resuelto y por amor de Dios, que el gobierno y también el PRM cesen sus hostilidades contra tantos y simplemente, para que la ciudadanía no les tenga temor y por miedo, la colectividad nacional les enfrente.

¿Se entiende porqué hablamos de un próximo evento de cisne negro? Con Dios. (DAG) 21.03.2024