¿Qué responde ChatGPT cuando le preguntan sobre fondos?

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Hace un mes escuché en un podcast que la inteligencia artificial ya puede redactar artículos con una sintaxis perfecta. Poco después leí que una máquina había aprobado los exámenes que dan acceso a profesiones como la de médico y abogado en Estados Unidos. Por si esto no fuera suficientemente sorprendente, la prestigiosa universidad de Wharton reconoce que ChatGPT, que es como se llama esta inteligencia artificial, ha superado su examen MBA.

Tan pronto como estuvo disponible ChatGPT, decidí hacerle preguntas sobre fondos de inversión para ver si me ayudaba a escribir esta tribuna. Esta fue la primera:

–Me gustaría saber tú opinión sobre los fondos de inversión como producto financiero– pregunté tras pedirle que cambiara al castellano por favor.

–Los fondos de inversión pueden ser una buena opción para diversificar una cartera de inversiones y acceder a una amplia gama de activos, tales como acciones, bonos y otros instrumentos financieros. Sin embargo, es importante tener en cuenta los costos asociados con la inversión en fondos, incluyendo cargos de administración y comisiones de gestión, y hacer una investigación adecuada sobre la historia de rendimiento y la estrategia de inversión del fondo antes de tomar una decisión de inversión. En general, los fondos de inversión pueden ser una buena opción para aquellos que buscan una estrategia de inversión a largo plazo y no tienen la experiencia o los recursos para seleccionar activos individuales– respondió.

Estoy de acuerdo en que los fondos son un producto magnífico para diversificar entre una amplia gama de bonos y acciones de todo el mundo. Es un vehículo con el que los inversores, grandes y pequeños, pueden minimizar fácilmente el riesgo que supone invertir en una sola compañía o institución. Pero yo cambiaría el orden de qué es relevante mirar si se va a invertir en fondos. Para mí lo más importante es analizar la estrategia de inversión. Respecto a los costes, además de estar limitados por el regulador, están descontados del valor liquidativo por lo que el impacto de costes más elevados supondrá menores rendimientos respecto a otras inversiones comparables y ya se vería en el análisis de rentabilidad relativa. En artículos anteriores comenté diferencias de oferta y demanda en la industria de fondos de inversión entre Europa continental y Estados Unidos, donde se programó este robot. Casi seguro que vuelvo a hablar de las particularidades del caso español.

ChatGPT da importancia a investigar “sobre la historia de los rendimientos”. Advierto, tal y como aparece en los folletos comerciales por prescripción del regulador, que rentabilidades pasadas no predicen rentabilidades futuras. Si el inversor investiga rendimientos pasados para estimar su futura rentabilidad, posiblemente le inducirá a error, especialmente si se han obtenido en una coyuntura de mercados muy diferente. Cosa distinta es analizar cómo un fondo aportó más rentabilidad frente a otro similar, investigar si ese extra de rentabilidad es consistente y cómo de probable es que se pueda volver a replicar puede ser fundamental.

Por el final de la respuesta de ChatGPT se podría deducir que: aquellos inversores que “no tienen la experiencia o los recursos para seleccionar activos individuales”, sí podrían realizar una “investigación adecuada” para escoger fondos de inversión. Sin embargo, la oferta de fondos es colosal. Sólo en líquidos hay más de cien mil a disposición de un inversor español, más del doble que compañías cotizadas en todas las bolsas mundiales. Dentro de renta variable hay cientos de formas de combinar acciones que pueden clasificarse en decenas de tipos de fondos. Si la taxonomía se simplifica, se corre el riesgo de comparar cosas distintas. Los inversores pueden buscar por sectores, por temáticas, por regiones, por países, por estilos y tamaños de compañías, por gestoras, por filosofías de gestión y un largo etcétera. El fondo es una “buena opción” por diversificación y regulación. De ahí, a que sea más fácil de investigar, no sé yo.

Si hablamos de renta fija, en un bono se conocen los flujos esperados hasta vencimiento y se puede calcular una tasa de rendimiento. La TIR de un bono es similar a la rentabilidad al vencimiento. Es verdad que asume la reinversión de cupones al mismo tipo, y eso no se puede asegurar, pero la diferencia al final no es significativa. Lo relevante es que el emisor del bono devuelva el principal. En fondos de renta fija con plazo ilimitado la TIR no sirve para estimar la rentabilidad al reembolsar. La evolución del valor liquidativo depende de los mercados y para un no profesional suele resultar bastante abstrusa.

En fondos cuya estrategia sea mantener siempre bonos con el mismo riesgo de crédito y un vencimiento medio determinado, la TIR es útil como indicador de lo atractivo de ese tipo de renta fija frente a otros. Si su plazo es a cinco años, podría incluso acabar perdiendo dinero en un fondo de bonos españoles con ese vencimiento medio, aunque España pague. Si por lo que sea, no digo que vaya a pasar, dentro de cinco años la rentabilidad exigida al Tesoro fuese muy superior a la actual, por ejemplo, un 7%, el fondo tendrá un valor liquidativo inferior al que tiene en la actualidad. Si invierte en fondos para diversificar su riesgo de crédito, y no desea asumir demasiado riesgo de subidas de TIR, puede seleccionar fondos con vencimientos similares a su horizonte temporal e ir traspasando a otros de menor plazo según pase el tiempo.

Si pide recomendaciones de fondos a ChatGPT le dirá que consulte a un asesor profesional. Por: Marta Díaz-Bajo [CincoDíaz] Marta Díaz-Bajo es Directora de soluciones de inversión de Atl Capital