¿Qué se fragua? ¿Desfile de diplomáticos supervisando la JCE y chequeos de inspección en frontera por parte de militares estadounidenses? ¿Y aquí, todos en silencio?

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El pasado lunes, se conoció que dos mayores del ejército estadounidense y junto a un grupo de subalternos y adscritos a la embajada de EEUU, giraron una visita “de inspección” al mercado binacional en la ciudad de Dajabón y junto a otro con asiento en Puerto Príncipe y de pasada, echaron el ojo a la situación de seguridad voluble que se entiende hay por allí.

Concomitantemente, se conoció de la visita del embajador inglés a la sede de la Junta Centra Electoral (JCE) y con el propósito de ponerse al tanto de los preparativos últimos y de cara a las elecciones del domingo 18 y últimamente una delegación de observadores internacionales.

Increíblemente, estos  hechos han sido vistos como normales y nadie de las fuerzas vivas y menos del Gobierno y comenzando por el presidente Luis Abinader, parecería que no se dan por enterado del muy grave espíritu de intervención extranjera encubierta en nuestros asuntos internos y que de pronto se ha desatado desde el pasado viernes y lo que al menos debió de merecer el interés más exhaustivo de los medios de comunicación y de los lupanares mediáticos en las redes sociales.

Entonces habría que preguntarse, ¿es que ya los dominicanos hemos dejado de estar atentos a aspectos cardinales de nuestra soberanía?, ¿hay que ver como normales semejantes desplazamientos de responsables extranjeros, quienes de momento les ha entrado “un amor muy grande” por lo dominicano?

Por un momento, podría decirse que el tribunal electoral de primera instancia se ganó la desusada inspección diplomática, cuando se recuerda, que, desde su seno, se originó y fraguó la súbita suspensión aquella de las elecciones municipales de 2020.

Respecto al accionar militar extranjero por parte de agregados militares estadounidenses y en compañía de otro destacado en Haití, es evidente que el mismo contó con el beneplácito de la más alta autoridad del ministerio de Defensa y lo que significa, que indirectamente o de “oídas”, el presidente Abinader dio el consentimiento.

Perturba que la autoridad nacional coadyuve a semejante paso y mostrando cara de servicio pasivo con la presencia del jefe militar dominicano destacado en la zona fronteriza y con asiento en Dajabón y lo que contrasta extremadamente dé como sobre este particular desde las más altas jerarquías del Estado, siempre se disponía una prohibición expresa para que personal militar y seudo diplomático extranjero no pudiera ir como pedro por su casa a nuestras instalaciones y bases militares de tierra, aire y mar destacadas en toda la geografía nacional y que fue un accionar precautorio que Trujillo impuso, en tiempos que nuestras fuerzas armadas nos representaban como las primeras de toda la región caribeña dentro de las islas-estados.

Porque vamos a ver, ¿a qué van militares extranjeros a nuestra base militar fronteriza, que no sea para influir en la psiquis popular, haciendo entender que ellos son el poder militar determinante y al que los criollos les deben sumisión y obediencia?, ¿es o no un mensaje sutil de “empoderamiento” y fisgoneo totalmente innecesario, cuando se conoce, que entre los espías estadounidenses residentes en este país y los satélites militares estadounidenses que sobrevuelan nuestro espacio, en el Pentágono están al tanto de cuanto aquí se mueva o se realice y hasta se oculte y de paso, contando con el inestimable apoyo de voces parlanchinas criollas caza visados?

Si se hace la deducción, debe entenderse que se está ante una escaramuza política de índole militar y en momentos que este país se prepara para concurrir a unas elecciones municipales, que por lo que se está viendo, serán de vida o muerte para el oficialismo, todo ese, vasallo a grado extremo de Washington.

Al esto entenderse, por obligación habría que preguntarse y dado que nuestro gobierno es uno vasallo y sello gomigrafo del estadounidense, ¿si acaso la Casa Blanca no quisiera tirar una mano al gobierno de Abinader, por si sucediera que las elecciones, estas del domingo y las otras presidenciales y legislativas de mayo 18, le fueran adversas a Abinader y a su gobierno?

Agréguesele entonces, la actitud genuflexa de las autoridades de la JCE y al recibir a diplomáticos extranjeros y en apariencias, pretendiendo “instruirse” de como las autoridades electorales manejarán los procesos electorales en agenda y lo que hay que ver con inquietante sospecha y mucho más, cuando los medios de comunicación tradicionales, entiéndase, periódicos escritos, asumen como lo más natural del mundo que esas visitas de “inspección amistosa” estén dándose, cuando lo correcto debió de ser y si en la Cancillería se ajustan al Tratado de Viena, que haya una comunicación de esta y dirigida a todas las embajadas y consulados extranjeros para que absolutamente nadie hiciera semejante tipo  de evidente espionaje consentido preelectoral?

Desde luego, pudiera ser que estemos pecando de algún tipo de exceso de interpretación, pero cuando se observa, que de un tiempo a esta parte el partido de gobierno, el PRM, sus responsables están dando demostraciones evidentes de pánico y ante la probabilidad de que pudieran perder las elecciones y al mismo tiempo se observen determinadas “señales” gubernativas de intolerancia hacia la oposición y de arreciamiento de medidas represivas contra medios y periodistas, productores de radio y televisión y hasta en los lupanares mediáticos en las redes sociales, que ciertamente haya que ponerse a cubierto y ante cualquier eventualidad retardataria que un oficialismo, ya de paso y negado a ser rechazado electoralmente, pudiera presentar.

Lo lógico debería de ser que, si en el gobierno y su partido hay una mentalidad colectiva democrática, que, previendo una derrota electoral, desde ahora sus parciales empiecen a actuar en función no de odio y retaliación y sí de mucha mesura y sentido común.

Al fin y al cabo, que un partido de gobierno pierda unos comicios, no es el fin del mundo y sí la mejor situación para proyectarse a futuro, corregir errores y prepararse para otros nuevos comicios. Ahora, si en el oficialismo quisieran actuar como Jalisco, que cuando pierde arrebata, entonces hay que ver con preocupación las visitas de diplomáticos y militares en áreas de administración de exclusiva competencia de funcionarios dominicanos, civiles y militares.

Y como estamos desconcertados es que preguntamos: ¿Qué se fragua? ¿Desfile de diplomáticos supervisando la JCE y chequeos de inspección en frontera por parte de militares estadounidenses? ¿Y aquí, todos en silencio? Con Dios. (DAG) 14.02.2024