Si los ciudadanos nos descuidamos y lo mejor de la juventud por igual, para el 2028 no será un político que llegue al poder, sino un influencer amoral y expresidiario del bajo mundo de Nueva York

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El retroceso que cada día experimenta la clase política y al extremo, de que esa colectividad ya no está formada por políticos de carrera y sí por una mayoría de pelafustanes corruptos habidos de riquezas y siempre dispuestos a utilizar la Constitución de la República como si fuera un pedazo de papel higiénico, ha estado llevando a la nación hacia un verdadero callejón sin salida.

Todo se inició en el año 1978 con el ascenso del PRD al poder y el que durante ocho años y en dos administraciones, importó la peor muestra de baja calidad humana y etiquetada como políticos o compañeros de partido y quienes con una falta de escrúpulos inigualable, contaminaron la vida nacional en materia de desfachatez, falta de educación, ausencia de buenas costumbres y nada de civilidad y como hasta ese tiempo no se había conocido.

¿Su herencia? La corrupción absoluta que ha afectado sensiblemente la vida nacional y generando una situación tan lamentable, que la institucionalidad como tal fue irremisiblemente afectada y de golpe, un esquema de oclocracia se estableció en la vida nacional y que dio como resultado, que en el lapso 1996-2024, lo peor de la juventud y que ahora, ejerciendo un despotismo del tropel y sin que muchos se hayan dado cuenta, ha dado un giro y desde el gobierno anterior, hacia lo más crítico del pandillerismo social disfrazado de influencers y con plataformas mediáticas propias en la radio, televisión e internet y quienes definitivamente han afectado a peor el tejido social y dominando a más de un millón de adolescentes y jóvenes, arrebatados por el desorden, la inmoralidad y la droga.

Políticos y gobiernos y en vez de haber enfrentado ese proceso involutivo dentro de un conglomerado social anestesiado por la epidemia social de la marginalidad absoluta, prefirieron adaptarse a esos delincuentes potenciales y al grado, de que el expresidente Danilo Medina como el actual presidente Luis Abinader y el expresidente Hipólito Mejía, cortejan a lo peor de esa inmundicia social, ahora apuntalada por determinados burdeles mediáticos que se han encargado de manipular y distraer la voluntad de tanto joven, que si los gobiernos le hubiesen puesto atención, hoy no serían parte de ese muladar. (“Aquello que mancha o ensucia de un modo material, o infecta de un modo moral”).

Y cuya mayor representación se vio a principios de mes, cuando cerca de tres mil bandoleros barriales tomaron por asalto la zona colonial capitaleña y siguiendo la consigna de un expresidiario por droga dueño de una plataforma en internet y quien por tener una amplia cuenta de $seguidores$, los presidentes han entendido que deben tratar de hacer suyos, generándose de ese modo una sociedad ilícita y amoral entre políticos, gobiernos y poder.

Ni que decir, que semejante proceso involutivo del funcionamiento de la sociedad y los ciudadanos y a nivel de la pobreza material y la barrial extrema, ha traído una deformación absoluta del quehacer político  y tan grave, que lo que entendemos retroceso involutivo de la partidocracia (conjunción de organizaciones políticas y políticos en maridaje con la delincuencia criminal) está llevando poco a poco y hasta con gran firmeza, que pudiera ocurrir, que la misma clase política y ni hablar de la clase gobernante, podrían ser tomadas por asalto por quienes con sus teteos (reuniones callejeras mundanas de degeneración absoluta y de jóvenes) e increíblemente, se están posicionando políticamente como terrible fuerza de choque de impacto político y anárquico grave.

La situación es tal, que por lo que estamos viendo, perfectamente pudiera ocurrir, que en la medida que este tipo de influenciador y de gran peso dentro de la juventud barrial, para los dos procesos electorales de febrero y mayo de 2024 y ya como grupo oclocrático, pudiera imponer ese tipo “de autoridad de un populacho corrompido y tumultuoso”, que para las elecciones del 2028, hasta pudiera presentar candidatos propios  y también alguno que presentando sus resentimientos como tarjeta de presentación, pudiera ser llevado hasta como impensable candidato presidencial de un partido solo de juventudes anti sistema.

Obsérvese, que a este día y de acuerdo con estadísticas de la Junta Central Electoral (JCE) de una población electoral de ocho millones y pico de electores, un millón 324 mil 807 e incluidos 20 mil 351 que en el 2024 tendrán 18 años, se encuentran en el rango de los 18-28 años y que si le sumamos los que se encuentran  entre 29-38 años, fácilmente que estemos hablando de un voto joven de más de dos millones doscientos mil electores aproximadamente y de quienes se pudiera decir, que responden a un esquema “revolucionario” de subversión social a lo absoluto.

Solo esto lo queremos advertir y para que el presidente y los dos expresidentes que hemos señalado específicamente, no continúen incurriendo en el grave error de pretender cortejar a los miembros de esa generación a lo alofoke, que al final y tal como va su caminar sin controles institucionales de ninguna especie, pudieran terminar y para las elecciones del año que viene, siendo determinantes para que la demagogia política, le dé la bendición al conglomerado asocial que terminará por hundir a la partidocracia, la sociedad y el quehacer político y como nunca se hubiese visto.

La política del poder y lo que debe tenerse muy en cuenta, es para que los ciudadanos mejor preparados intelectual y cívicamente sean quienes dirijan a la nación, no para que este país cambie una clase gobernante partidocrática corrupta por una nueva y oclocrática que termine por afectarle institucionalmente y con el riesgo, de que, para quitarla del medio, hubiese que apelar a la fuerza bruta.  La advertencia se hace y a tiempo.

Semejante perspectiva tan ominosa, obliga a decir, que, si los ciudadanos nos descuidamos y lo mejor de la juventud por igual, para el 2028 no será un político que llegue al poder, sino un influencer amoral y expresidiario del bajo mundo de Nueva York, que imponga “la autoridad de un populacho corrompido y tumultuoso, como el despotismo del tropel, nunca el gobierno de un pueblo” y lo que nos recuerda Wikipedia. Con Dios. (DAG) 24.11.2023