Después del grave diferendo sobre comportamiento humano del 1937 y por el que grupos de la clase media trujillista y junto a elementos de la oligarquía, conspiraron para llevar al ánimo del entonces presidente Trujillo la necesidad de sacar a los haitianos violentamente de nuestro territorio y porque según ellos lo estaban ocupando ilegalmente y lo que no era cierto.
Parecería, que toda una cortina de desencuentros se apoderó de ambos pueblos y naciones y hasta dos años atrás, con la implementación del proceso de regularización del extranjero indocumentado y en particular haitiano. Ahora, lo que hay, son muestras racistas y anti cada pueblo de lado y lado e impulsadas por lo peor de la derecha de cada país y en el caso dominicano, con las muestras más vergonzosas y racistas de anti haitianismo cegado por un fanatismo irracional que no tiene punto de comparación y por no querer aceptarse la negritud común de ambos lados.
Por lo visto, nadie quiere entender y entre ese reducido elemento de renegados del sentido común, que la economía dominicana ha llegado al punto de ser una necesidad suya, de la mano de obra haitiana y que la economía haitiana, requiere y con urgencia, que las remesas de los haitianos en nuestro país no cesen a favor del restablecimiento de los mecanismos más elementales de concreción de futuro para el pueblo del otro lado, que guste o no a nuestros extremistas, viene siendo lo más parecido al anhelo dominicano.
De ahí, que sea hora de que todos entendamos y nos referimos a los dominicanos, que las hostilidades y resquemores recurrentes, perfectamente pueden terminar, si los dominicanos entendemos, que la única y mejor manera de acabar con el contencioso continuo, es sencillamente estableciendo una amnistía general para todo extranjero indocumentado y que si es trabajador en nuestra economía, debe liberarse la residencia legal y para que eventualmente y cinco años luego, tome un examen para saber si es apto para la nacionalidad dominicana y se la otorgue.
¿Cómo es posible, que, en Israel, país opresor que se robó la tierra de la nación palestina, se haya entendido que sus dos millones de judíos de origen palestino deben ser ciudadanos de ese país y ser parte de este con todos los atributos de todo ciudadano en un país libre y soberano?
A nuestro modo de ver la realidad, ese debe ser el camino por seguir por la República Dominicana y la República de Haití, aceptar, que cuando esta situación se resuelva, de su lado, nunca habrá haitiano indocumentado en nuestro territorio y sí haitiano transeúnte con apoyo legal como visitante extranjero acogido y apegado a la ley y lo que manifestamos de la mejor buena fe. [DAG-OJO]





