A diferencia de otros mass media y periodistas, creemos, que el hecho de que otros pretendan describir las acciones, actitudes y hechos generados por la oposición política en su ejercicio saludable de contrapeso frente al poder establecido, como si su accionar fuese lo más parecido a un pugilato continuo de fuerza bruta en aras de colocar a la autoridad nacional contra la espada y la pared, entendemos que lo que debe verse y mucho más en el sector mediático, que el intercambio de ideas y choques dialecticos y por más contradictorios que estos sean, es el mejor indicador de que los dominicanos vivimos ejerciendo un quehacer democrático, vivo y viable.
Desde ese punto de vista, no es verdad que “la oposición se hace sentir con fuerza y aprieta al gobierno” como dice hoy el matutino fundado por Trujillo, sino que sencillamente, la dinámica de los hechos públicos impulsan a los políticos y mucho más los opositores, a tratar de mantener un continuo desafío de fuerza, que para nada hubiese que ver como un asunto desproporcionado y sí el propio de una sociedad abierta en la que los criterios de cada quien son respetados y en base al derecho constitucional adquirido se alienta la libre discusión de las ideas.
Lamentablemente, todavía hay una parte del periodismo criollo y lo más sorprendente, en sus nuevas generaciones y hablamos desde el 2004 al presente, que todavía no han aprendido, que el libre choque de las ideas y a más contradictorias mucho mejor, contribuye a que el gobierno en ejercicio entienda siempre, no solo que está vigilado o auditado según los casos, sino que debe entender, que, al ser de origen democrático, su obligación es gobernar para todos y sin reprimir a nadie.
Ahora bien, ¿por qué ocurre que todavía haya ciudadanos que no alcanzan a entender el proceso democrático continuo que se vive y en particular medios de comunicación y de información de masas y que para todo tengan una visión estrecha, cortoplacista y autoritaria?, a que esta nación todavía no ha salido de la vieja etapa de la concentración del poder en pocas manos o para decirlo mejor, solo en las manos del Poder Ejecutivo o lo más abyecto, en manos de una democracia partidaria, convertida en partidocracia negadora a lo absoluto del derecho ciudadano a la opinión libre.
Y es esa distorsión, la que ha originado el atraso formativo y en una mayoría ciudadana, que todavía no ha entendido, que el principio básico de la democracia es el ejercicio de la disidencia y por lo tanto, que para nada haya que ver en los choques dialécticos de una oposición democrática, tal como si se tratara de una aparente rebelión contra el orden constituido y a la que de inmediato hubiese que enfrentarla en base a una violencia institucional critica.
En ese aspecto, es tal la psicosis negativa y que en muchos sentidos abate al periodismo criollo, que sus actores y en la generalidad de los casos, asumen que ellos deben ser, no los mediadores y sí los curiosos instigadores de la protección de un orden establecido dentro de viejos y caducos esquemas de regímenes totalitarios a ocultas y aún cuando en su obcecación, ese periodismo tan atrasado se convierta y actúe cual si fuese guardia pretoriana que no permita que nada se salga de control y solo para fortalecer la democracia partidocrática que ha secuestrado la institucionalidad.
De ahí que el autoritarismo como política de Estado se hubiese establecido y en razón de los factores que mencionamos, trate de imponer una mascarada de gobierno seudo democrático, que a su vez, es resguardado por esa especie de política mayor de vigilancia y cuido de parte de medios de comunicación y en particular los escritos, que realmente no están habituados al libre juego de las ideas y sí a ser obedientes lacayos del poder establecido y la corte de intereses económicos, financieros, sociales, religiosos y de todo tipo, que para nada contribuyen que en este país exista una verdadera funcionabilidad democrática y sí hay que reiterarlo, alterada como cuasi tiranía partidocrática.
Por eso, el matutino fundado por Trujillo, se alarma porque en un momento dado la Oposición política eleve el tono de sus demandas y en algunos casos, muestre un discurso hostil, cuando de lo que se trata, es de simplemente entender, que los actores sociales y ya dentro del debate público, muestran en toda su dinámica lo que debe entenderse como puntos de vistas opuestos a los oficiales y siempre para contribuir a que el debate público sea enriquecedor y los del gobierno, aceptar que es su obligación entender los puntos disidentes a su quehacer.
Al mismo tiempo, lo que mas llama la atención en este ejercicio de derechos truncos y que en la practica es como se convierte el ejercicio democrático en este país y como mascarada partidocrática, es ese ejercicio autoritario del Poder Ejecutivo y sin importar gobiernos y con el único propósito de y vía la concentración de poderes en uno solo, imponer sus políticas personalistas y autoritarias y que, si se dejan establecer, ciertamente que el proceso democrático podría afectarse y desde el punto de vista a la libre expresión de los agentes y militantes políticos.
En consecuencia, mientras cierta prensa se sorprende de que la oposición ejerza sus derechos, se verá como un gobierno nuevo generacionalmente y en el caso del presente que encabeza el presidente Luis Abinader, casi inconscientemente, calca los viejos hábitos totalitarios del pasado y que en lo relativo al ejercicio mediático, se circunscribe a una compra, venta y alquiler de voluntades y también al ejercicio duro de una política publicitaria represiva contra aquellos medios y periodistas que no son gratos o el poder les tiene ojeriza y que a nuestro modo de ver, sí que es el factor que puede afectar la funcionabilidad del ejercicio democrático como tal, pues de dejarse actuar, sí que pudiera generar un espíritu de cuasi dictadura partidocrática y que en un gobierno nuevo, no tiene ninguna razón de ser.
Advirtiendo pues la situación y en la medida que el poder impone la marginalidad de medios y periodistas que parecería que el gobierno no acepta y a nuestro modo de ver, debido a ese ejercicio nada correcto de medios y periodistas vasallos del poder que les paga, consideramos a lo absoluto, que hay que llamar la atención sobre este particular y para que en el caso de Abinader, este se ande con pies de plomo e igual sus funcionarios y ante cualquier tentación de arremeter contra la libertad de prensa, marginar y perseguir medios y periodistas “desafectos”.
Sea en base a represión publicitaria a gran escala o con el otro matiz de atrasar exprofeso los pagos publicitarios para ahogar sistemáticamente a los que en el poder no se sienten inclinados a aceptar su ejercicio profesional diferente al de sus vasallos que el aparato de propaganda gubernamental protege y encomia. Sencillamente, hay espacio para todos y en el gobierno deben de saberlo y más este, cuyo largo tiempo en la oposición le marcó y por lo que de él se espera que sea democrático y no autoritario.
Porque, en definitiva, una oposición dinámica, contribuye a que el ejercicio gubernativo sea eficiente y ajustado a Derecho y genera en la ciudadanía un cálido sentimiento de saberse protegida y los mass media deberían de ser los primeros en aceptarlo y alentarlo. (DAG)





