Se supone, que un político que ya tiene seis años en el ejercicio del poder autocrático en el poder presidencial dominicano, debería de ser una personalidad casi inmune a halagos, manipuladores y mentirosos de toda laya. Sin embargo, desde el momento que alguien se acerca al entorno del presidente Luis Abinader y con las excepciones naturales desde luego, se encuentra con una penosa radiografía, de lo peor de los resentidos sociales actuando en funciones de asesores y consejeros y todos, dispuestos a descalabrar a quien se le ocurra acercarse o querer ser parte del entorno del gobernante.
De tan marcada es la deformación mental de muchos de ese círculo íntimo, que cuando se dan cuenta de que por alguna razón y de entrada, Abinader se muestra receloso y en cierta manera les rechaza con tacto y discreción, rápidamente monta una cabeza de playa en el área de la familia y como una forma de salvaguarda para llegar paso a paso hasta el entorno de quienes, no que Abinader controla, sino del grupito que entre sus miembros, se ufanan de ejercer influencia marcada en las decisiones del presidente.
A esta suerte y poco que mucho, a estos “especímenes”, tremendamente adiestrados para el halago, la servidumbre y el servilismo, se les ve como terminan por llegar al santo sanctórum del entorno presidencial y a partir de ahí, entonces entablan y casi “espontáneamente” la mejor manera de como ganarse la confianza presidencial y sin importarles hacer lo que sea y con tal, de que de pronto y de ese entorno, sus “empeños”, den como resultado uno que otro “cadáver” de potencial competidor que ya no pudiera hacerle daño.
De ahí que a corto tiempo, nuestro sujeto y prácticamente, se ha hecho indispensable, juega con los sentimientos de terceros y esclaviza con promesas a los que caen en su red de presumible tráfico de influencia y extorsión y como es un encanto en materia de buenas modales y simpatías, casi “por arte de magia” ni tiene que tocar la puerta del despacho presidencial. Es decir, como arribista, ha llegado a la primera meta-base que se había propuesto.
A partir de ahí se constituye, el solo, es una especie de calié “todo en uno”. Tiene información, da la que le parezca y de cuando en vez le hunde el cuchillo de la envidia y la intriga a quien entienda que pudiera hacerle sombra. Por eso, es el primero en llegar y el último en irse y siempre y como un radar maléfico, está atento a lo primero que ocurra y para ser el primero en ofrecer el dato y en lo que el arma del celular le sirve de maravillas.
Cuando esto último sucede, ni el propio presidente ha podido caer en cuenta de que se ha convertido en un objeto manipulable y al que solo puede salvarle, si en el caso de Abinader, tiene cerca una hija como fiel pararrayos y en lo que la “temperamental” de la esposa y por sus emociones a flor de piel, no le sirve de gran ayuda. Con todo, el sujeto de que hablamos, que solo sabe accionar atendiendo a todo cuanto le diga “el tío Abi” -personaje oculto que esconde la identidad de otro tan oscuro como él- y porque sabe «serruchar» en silencio y con mucha perfidia. A paso lento pero firme cada día sube un escalón más.
Ya tiene acceso a la agenda presidencial. Sabe quienes tienen audiencia y hasta que quieren, pues uno que otro de los “asistentes personales” le da la confidencia y entonces viene y lo que entendemos, es el arte consumado de la alevosía y la traición: X tiene cita con el mandatario y nuestro sujeto sabe qué quiere o persigue y rápidamente articula una serie de citas cortas de funcionarios o allegados a los que les ha facilitado, que en algún momento se les coloque fuera de agenda y cuando esto sucede, resulta que el sujeto quiere descalabrar los planes del citado a audiencia.
Entonces viene la escenografía. ¿X será recibido a las cinco de la tarde?, pues el que irá a las tres y el otro a las cuatro, así como los otros dos que les toca y en orden sucesivo después de la presa de la cinco, se les hace entender, que independientemente de lo que vayan a tratar y como “quien no quiere la cosa”, le hagan ver al manipulado mandatario y con una simple mención casual, algún dato que pudiera ser desdoroso para X, ¿el interés? Sembrar la duda en el gobernante sobre ese individuo y lo que en muchos casos se da en el blanco y porque luego, el individuo, jamás volverá a toparse con el gobernante y dada la manipulación terrible que se hiciera del mismo.
Al esto suceder, el “tío Abi” logró su propósito de controlar al presidente Abinader y como él, también otros que tienen interés en descalabrar a alguien, pero sin que el gobernante pudiera entender que ha sido manipulado.
¿Sorprende entonces, que de pronto, Abinader vaya perdiendo apoyos y que una que otra de su políticas sean desacreditadas o porque algún diplomático dijo algo que molestó, la reacción fuera y como si se tratara de muchachos traviesos, hacer un movimiento publico que al diplomático en cuestión pudiera molestarle y ahí se abren las posibilidades: Un enviado que vaya a algún simposio y que resulte, que por cuya sola presencia irrite y sin importar afectar relaciones con otros gobiernos “aliados” o un empleado de tercer nivel desafiando a un enviado extranjero y hasta uno legislador de esos atrevidos, queriendo denostar a algún embajador?
Bueno, pues de todo hay en la viña del Señor y cuando sucede, perfectamente que se puede suponer, que Abinader no controla la agenda de su gobierno y como está sucediendo en la actualidad y mientras de “coro acompañante”, bocinas en las redes sociales se encargan de zaherir y molestar y casi siempre en lo personal.
De esta manera y cuando estos episodios suceden, hasta los ciegos se dan cuenta que al presidente Abinader -los de su entorno- se encargan de ganarle enemigos gratuitos y que en su caso, siempre son letales.
¿Se entiende por qué preguntamos, ¿Y cuál es la razón de que el “tío Abi” quiera destruir a Abinader? Con Dios. (DAG) 23.04.2026
imagen: El Nuevo Diario
última actualización: 09:35 am





