Si el problema radica, en que los indocumentados y en algunos casos se resisten a ser deportados y porque no tienen dinero suficiente para afrontar su nueva vida en su país, al menos por los primeros tres meses, lo práctico debería de ser que el presidente Luis Abinader disponga del acápite de gastos especiales del presupuesto de este año y fije una cantidad aceptable para cada deportado o como grupo familiar.
Sobre todo, que con esta sugerencia sabemos, que deportar, digamos a 300 mil indocumentados fijándoles un momento a cada deportación, nunca llegaría a los niveles de la corrupción oficial, salvo que ese dinero se les diera a terceros “burócratas operativos”, que entonces sí que duplicarían el presupuesto. ¿Porqué no se estudia esta idea?
Otro punto es, que de hacerse, el personal dominicano a emplear sería menos de la mitad de lo que ahora se ha hecho saber y abultado, porque para remate, los “jefes” quieren lo suyo “por el servicio que sus unidades van a prestar”. Y también tómese en cuenta, que por esta iniciativa cada deportado financiaría su viaje a la frontera. (DAG-OJO)





