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Ya está bueno de que la opinión de una sola persona y de las hipócritamente consideradas “guía moral”, sea suficiente para encauzar una ciudadanía, a la que los poderes fácticos entienden compuesta por serviles y sumisos

Ahora el debate se quiere encauzar dentro de los limites que la curia católica quiere y desde el punto de vista de tener en cuenta lo que ese poder fáctico asume que debe ser lo mejor para el país y lo que acaba de manifestarse ayer y que se publica a grandes titulares hoy, respecto a lo supuestamente “necesario” de que ningún partido político sea excluido y mucho menos aquellos clasificados como de alquiler y que solo le hacen bulto a los grandes, para fines de hacer creer propagandísticamente que la mayoría ciudadana está con ellos.

La primera voz que la curia católica lanza al ruedo de la discusión pública es a uno de los suyos, al que se entiende “el civil” más cercano a lo que debe ser un obispo titular y por su proximidad oportunista y calculada dentro del equipo de asesores de la jerarquía eclesiástica, “fray” Julio César Castaños Guzmán, quien para la propaganda es un hombre serio, en tanto para quienes lo han tratado, no tanto y mucho menos en sus devaneos de juegos amistosos personales y propios de todo aquel que sabe reprimir sus emociones y sentimientos y sin que esto signifique, que el sujeto fuera un descalificado a nivel moral y lo que desde luego no está al caso analizar y porque no viene a este análisis.

Este individuo y al que algunos no lo entendemos con la suficiente calidad moral para guiar a nadie y mucho menos a un conglomerado social, recuérdese, que siendo presidente de la Junta Central Electoral y contra todo sentido común, anuló las elecciones de 2020 y con el pretexto de que se había detectado una irregularidad tan profunda, que ya iniciados los comicios desde las seis de la mañana, anuló y motu proprio, los mismos y siendo las once de la mañana, precipitando al país político dentro de una  sorpresiva crisis institucional de la que después de muchas peripecias se logró salir casi a la desesperada.

En realidad, todo se trataba de una fuerte maquinación golpista primaria de origen estadounidense, motivada en la mente creativa de un ex acalde de Nueva York, a ese momento asesor de la campaña electoral del entonces candidato opositor Luis Abinader y quien sabiendo que el partido de gobierno, el PLD, ganaría las elecciones y no obstante tener a los medios de comunicación prácticamente en contra y lo que significaba, a la manipulada y atrapada opinión pública y esto, motivado por el trato grosero y arrogante del presidente de entonces, Danilo Medina. 

Este «experto» estadounidense, articuló una estrategia golpista que se fundamentaba en las iniciativas de un joven contratista de seguridad y de “asesoría electoral” de apellido Gómez y lo que se vio luego cuando se repitieron los comicios días después y hasta “ganarlos” Abinader y su partido el PRM, uno de los partidos de facinerosos y arribistas y disponiendo de los tantos «expertos» en pasar de un partido a otro como chaqueteros de ocasión y siempre alentados por la corrupción reinante y ese clientelismo vergonzoso que todos los partidos utilizan para manipular a la población votante y motivada por ese “voto de tránsfugas” que caracteriza las elecciones de este país y cuáles que sean, tanto públicas como en organizaciones privadas.

Y ahora cuando políticos y partidos y como mafia partidocrática se han dado cuenta de que si se deja que los tribunales electorales de primera y última instancia, continúen con su saludable empeño de adecentar las elecciones y que para conseguirlo, había que erradicar de cuajo y en apego a la ley electoral, que ordena que partido que no haya obtenido el uno al cinco por ciento del total de las ultimas elecciones perdía su membresía, este Castaños Guzmán y sin autoridad alguna, salvo la canalla de validos que le tienen como su especie de vocero, viene ahora y proclama y como si los demás ciudadanos fuéramos unos estúpidos, que no se puede permitir que todos los partidos minoritarios sea erradicados, que ellos y aquí su mentira, de que supuestamente “todos se han mantenido desde la fundación de la República” y lo que radicalmente no es cierto.

¿De qué es que se trata?, que desde ya mismo y a dos años y pico de las elecciones del 2028, la clase gobernante se ha decidido por preparar el nuevo espacio para unas nuevas elecciones fraudulentas y por el temor que esa clase tiene de que la abstención pudiera llegar del 51.1 % del 2024 a un 60 % en el 2028 y con lo que la nación le estaría diciendo a la clase gobernante, que el Estado carece de un gobierno legal y legítimo y que es la situación que ya se está viendo con un gobierno de puro bulto y propaganda y sin realizaciones positivas que mostrar, salvo la grosera destrucción de la institucionalidad y su compromiso con la ONU de imponer la haitianización progresiva de la vida nacional.

Esto significa, que desde este día, los dominicanos deben de enfrentar con decisión y coraje el nuevo fraude electoral que se quiere preparar y tanto desde el mismo gobierno y su partido, como desde la embajada estadounidense y sus cómplices criollos; todos a una con tal de impedir que la nación se les vaya de las manos.

Desconocemos si el terrible retroceso moral que la ciudadanía experimenta gracias a las políticas licenciosas y desvergonzadas, de una clase política que a como de lugar no quiere perder sus privilegios y por lo que ahora, partidos de oposición y de gobierno, han aunado voluntades para impedirlo y de ahí que desde el poder arrecie la corrupción  administrativa y política del gobierno, la otra moral y con  la libre ingesta de drogas  y dominio de la voluntad de tantos en base a los subsidios oficiales, las pensiones presidenciales, los nombramientos en la administración pública y toda suerte de prebendas y canonjías en base a los contratos de obras públicas y las contratas de servicios y terminando con los más de 10 mil millones de pesos para este año, en realidad casi 20; que el gobierno tiene listo como presupuesto publicitario para comprar las voluntades de medios, periodistas, comunicadores y tanto en los medios tradicionales como en las redes sociales.

Así mismo, entendemos, que lo que ya hay es una gran conjura contra la nación y la que debe ser enfrentada y corregida a lo inmediato. Pues como nunca, a los ciudadanos en capacidad electoral se nos quiere impedir que ejerzamos la libertad de elegir y es en ese promiscuo interés que va la opinión dirigida y manipulada del doctor Julio César Castaños Guzmán, el único dominicano que si fuera cura católico tuviera rango de obispo y quien de una u otra manera, ha sido parte del tinglado de poder desde que desde la curia saltó a abogado de Corripio y de ahí a consultor jurídico de Balaguer.

Todavía más, en lo político no es una persona de fiar y su palabra menos, aunque como padre de familia y esposo, es de comportamiento decente y honorable. Pero de lo que se trata, es de política y no de virtudes moralistas y de lo que hablamos, es de un agente político de la curia católica y de los poderes fácticos y empeñado como se está viendo, en crear las condiciones para que por nueva vez, el voto de los tránsfugas vuelva y cobre bríos y genere una nueva elección fraudulenta en base a partidos de alquiler y minoritarios sin representación electoral auténtica.

Consecuentemente, solo hay que decir, que ya está bueno de que la opinión de una sola persona y de las hipócritamente consideradas “guía moral”, sea suficiente para encauzar una ciudadanía, a la que los poderes fácticos entienden compuesta por serviles y sumisos. Con Dios. (DAG) 17.09.2026

 

 

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