Al 10 de diciembre, terminándose 2021, el Gobierno había invertido 21 millones de pesos menos por cada hora laborable en comparación con lo proyectado en el presupuesto original; pues los complementarios se están concibiendo para encubrir desatinos, compensar errores de programación y/o legalizar situaciones consumadas.
Esta contracción de inversiones en realizaciones contrasta con anuncios efectuados en numerosas visitas presidenciales contactando sectores de población en pueblos y hasta barrios-cansando al Presidente y distrayéndole tiempo dedicable a analizar, dirigir y supervisar funcionarios-así como con primeros picazos, paladas, tijerazos o brochazos que aparecen diariamente en medios de comunicación.
Requiérese proporcionarle contundencia al Cambio en 2022 mediante mayores realizaciones de lo anunciado, evidenciándolo prioritariamente en la agropecuaria. Por sus extraordinarios aportes a nuestro desarrollo y por estar constituyendo la cenicienta de nuestro crecimiento.
Produce bienes para satisfacer necesidades humanas, especialmente la más fundamental: alimentación; en momentos en que deficiencias logísticas internacionales-productivas, comercio y transporte-arriesgan la autosuficiencia alimentaria vía carencias y carestías.
Genera empleos en campos que frenan migración rural-urbana, especialmente a grandes urbes donde ocasionan aglomeraciones de alta densidad poblacional, hacinamiento y promiscuidad, proclives, ante falta de servicios adecuados, a propagación de patologías bacterianas, virales y sicológicas. La emigración rural despuebla campos afectando equilibrio demoterritorial. Provoca escasez de mano de obra agrícola habiendo tanto desempleo.
Despoblados los campos, aumenta tentación de ocupar tierras por poblaciones nómadas, depredadoras; afectando medio ambiente.
A pesar de estas bondades, a septiembre 2021, mientras PBI total crecía 12.7%, el agropecuario solo 1.6%, 8 veces más lentamente; confirmando tendencias recientes que han llevado la proporción del PBI agropecuario/total al 5%, la mitad de lo que era.
Que el próximo año nos traiga más inversión agropecuaria, en campos; aunque sea en seguimiento a primeros picazos, palazos, tijerazos o brochazos: En canales de riego, caminos vecinales y estructuras de comercialización. En infraestructura comunitaria rural-escuelas, dispensarios, centros comunitarios, etc.-para retener población en su hábitat y eliminar migraciones obstaculizadoras de un sano ordenamiento socioeconómico y demoterritorial. Un cambio contundente que justificaría deseos de prosperidad 2022. Por: Guillermo Caram [hoy]





