Cuando Cristóbal Colón y sus acompañantes, la mayoría, escoria humana proveniente de las cárceles ibéricas, llegó al Caribe en octubre de 1492 y después de dos meses y nueve días de navegación y concretó su expedición en la isla de la Hispaniola, al “descubrirla” el 05 de diciembre, encontró un territorio insular poblado por aborígenes, de origen mayoritario antillano y que era una rama isleña de los que vivían en la parte norte de Venezuela y Colombia y con extensiones en Perú, pero siendo habitantes originarios de las islas antillanas y las que poblaron en gran mayoría.
Al crear el primer asentamiento en la parte noroeste de la Hispaniola y el que luego pasó a la parte sur este, sus habitantes originarios eran conocidos como taínos y dividiéndose en cinco cacicazgos que dominaban la isla entera.
Con los nacimientos de los primeros cruces entre iberos y aborígenes (blancos y mestizos) nació el denominado criollo y sus variables morenos (piel blanca y cabello negro) o mestizos propiamente (padre y madre de raza diferente y tanto con piel blanca como “aceitunada” y pelo negro liso).
Aparte de los taínos, también estaban los caribes y los siboneyes y de esas tres ramas es que surgió la mezcla de razas que hasta los años 1600, cuando llegan los negros africanos traídos como esclavos para las plantaciones en la parte oeste de la isla, son 108 años en los que las Antillas solo estaban pobladas por sus pueblos aborígenes (originarios de).
Es decir, el criollo que nació en el 1492, para el 1600 y si hubiese estado vivo, habría tenido 108 años. Por lo que hay que hablar, de que cuando los negros llegaron a la isla, en la Hispaniola existían no menos de cinco generaciones y una de inicios en el 1592 que llegaba a los ocho años y todos, originados en el cruce de dos razas y sus subdivisiones.
Fue a partir de 1600 que los plantacionista al oeste de la isla y entre piratas y franceses, al traer esa masa poblacional africana, por cuyo cruce racial originaron el mulato y el negro y otras subdivisiones, originando que la parte occidental isleña tiene un componente mayoritario negro.
Eran los tiempos del reino de España dominando la mayor parte de la isla y la que luego y por un asunto de tratados entre las metrópolis respectivas (Madrid y Paris) se concreta la dominación francesa en lo que hoy es Haití y se robustece la española en la parte oriental, pero con la característica política de provincia de ultramar, no de colonia y como si lo era la francesa en la parte occidental de la isla.
Esta realidad quiere decir, que la población negra llegó en el 1600 y cuando la blanca ibérica ya tenía 108 años en la isla. Por eso, cuando Haití se independiza de Francia en el 1804, la raza negra solo tenía 204 años de establecida, mientras la blanca llevaba 312 años continuos.
Por la independencia política de la parte ibérica, el 21 de diciembre de 1821, que nace El Estado independiente de Haití Español, que un año luego es suspendida por la invasión haitiana de 1822 y hasta que el 27 de febrero de 1844, los dominicanos recuperan su independencia y con el nuevo nombre de República Dominicana, es que la isla adquiere la condición política definitiva de dos Repúblicas, pueblos y naciones independientes y con sus propias idiosincrasias y culturas.
Sin que entremos en detalles de los aspectos de vida iniciales de las dos Repúblicas, la Dominicana, dominada en lo social por el sistema de castas ibérico y en tanto Haití, por la negritud y su componente racista derivado con fuerte resentimiento contra la población blanca y odio hacia los mulatos, no olvidemos que la independencia del país transfronterizo se caracterizó por pasar a cuchillo a toda su población blanca, se llega entonces a la confusión de ideas y conceptos de pueblo y raza, que evolucionando del dogmatismo de los historiadores haitianos, ha dado paso ahora a la interpretación ligera de la historiografía haitiana revisada, llevando sus orígenes de raza trasplantada desde África, a entenderse, antes que los criollos blancos de la parte oriental de la isla y hasta incluso y en un fanatismo aberrante, de hasta queriendo entenderse como parte de las razas autóctonas de la isla.
Como se comprenderá, cuando se es fanático extremo, tanto el sentido común como la cordura se pierden y ahora más, con los hijos de haitianos nacidos en EEUU, Canadá y Europa, quienes les hacen creer a sus paisanos en la parte oeste de la isla, que todo Haití es mucho antes que República Dominicana.
Precisamente por esa distorsión histórica, es que de buenas a primeras ha cobrado fuerza ese racismo haitiano anti dominicano, ese que no permite que el haitiano común pudiera entender su verdadero origen y mucho menos la falsedad, de que ese pueblo hubiese “ocupado” la isla antes de los dominicanos.
Son tan obtusos los haitianos que de esa manera distorsionan la verdad histórica, que cometen el grave error de ni siquiera entender el concepto originario isleño, de que la sociedad era matrilineal (la sucesión se establecía por la vía materna) y con lo que habrían entendido, que entre 1492 al 1600 y mucho antes desde el inicio de los tiempos de la isla Quisqueya, Haití o Babeque (nombres aborígenes originarios) no habían existido pobladores de raza negra.
Sin embargo, hay que destacar, que mientras los dominicanos cuidaron hasta 1961 de ser un conglomerado social básicamente mestizo, desde el 1962 hasta el presente, ha habido un cambio de raza tan profundo, que el mestizo ha sido desplazado por el negro y el mulato y las uniones entre dominicanos y haitianos han sido más que relevantes.
No obstante, los racistas haitianos anti dominicanos no reparan en esa realidad y mucho menos, que en su país existe una población de más de un millón de personas compuesta por haitianos de origen dominicano y que la tendencia de raza para los próximos 25 años, hablamos de inicios del 2050, pudiera ser que el dominicano y el haitiano que nace ahora y que entonces tendría 25 años y con no menos de la mitad de la población de los dos países nacida desde el 1930 a este año, que estará muerta, lo que quiere decir, que podría ser, que por la evolución natural de vida, las dos naciones terminen creando un particular estado binacional y política y administrativamente con dos Repúblicas igual de independientes, pero con mejor ánimo y disposición de ser parte de la tendencia universal, de las dos y fundidas en una y como estado binacional.
De ahí que viéndolo todo a largo plazo, entendamos, que los ultranacionalistas de las dos naciones, parecería que no han alcanzado a entender que serán los nacidos en este lapso 2025-2050, los que determinarán el futuro de dos países en la misma isla y el futuro binacional que les espera y sin que los que vivimos ahora podamos decidir al respecto y lo que obliga a que entendamos, que esa insultante prepotencia del haitiano desclasado, que, ignorando su origen, es racista anti dominicano, está destinada al fracaso absoluto y por simple realidad generacional. Con Dios. (DAG) 23.04.2025





