El nuevo papa León XIV, originalmente estadounidense de madre inmigrante y padre estadounidense y quien en el 2015 adoptó la nacionalidad peruana a resultas de sus 40 años de sacerdocio en el Perú y luego 10 como alto cargo en la Santa Sede, fácilmente que, si fuera un ciudadano común y corriente, tan pronto llegara algún puerto estadounidense, sería candidato para despojar de su nacionalidad estadounidense y expulsado del país.
La situación, que habría podido ocurrir y aun siendo cardenal Robert Francis Prevots, provoca, si acaso el presidente Trump no haría una variable en su dura política migratoria y la que sus agentes migratorios llevan a rajatablas, provocando, que y de golpe, los viajes de extranjeros a EEUU prácticamente han descendido abruptamente. (DAG-OJO)





