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Nuestra impresión es, que las enmiendas hechas al Código Penal y viendo el accionar policial de gran represión, es la preparación de un escenario en el que una variable de democracia pasando a dictadura pudiera suceder y obligándonos a tener nuestras reservas

No es que se quiera ser pesimista o que las actitudes represivas de las autoridades desalienten, sino que evidentemente y con la promulgación de lo que los oficialistas denominan indebidamente “nuevo” Código Penal, el gobierno de Abinader-PRM-Competitividad ha iniciado, lo que entendemos, es un paso de no retorno y el que en algún momento pudiera devenir en una catástrofe institucional.

¿Cómo promulgar un «código penal» sin que no se haya efectuado una revisión exhaustiva del mismo y si se toma en cuenta que senadores y diputados no participaron en su estructuración y sí solo la Consultoría Jurídica del Poder Ejecutivo y para colmos, que el 90 por ciento de los legisladores, ni siquiera lo habían leído al completo, en tanto solo un senador lo rechazó de plano y sin firmarlo?

¿Cómo hablar de que instrumento legal tan importante para normar la vida de una nación y junto al Código Civil haya que aplaudirlo como el correcto, si a la hora de los debates, la sociedad civil como instituciones de las Fuerzas Vivas no, que fueran consultadas, sino que se rechazaron de plano las observaciones escritas que hicieran a un texto provisional que circulaba en los pasillos legislativos?

¿De qué “nuevo” Código Penal se habla, cuando tanto empeño el gobierno mostró desde su aparato de propaganda y para que el noventa por ciento del sector mediático e incluido más del 50 por ciento de los medios en las redes sociales y una fuerte mayoría de influenciadores “independientes”, se sumaron a ese indecente despliegue de manipulación artera y con el único propósito de confundir a la atrapada opinión  ciudadana y para que nadie se diera cuenta del grueso del articulado que atenta contra los derechos individuales y aniquila el derecho de réplica de una población que estaba siendo manipulada ignominiosamente?

Frente a esta realidad, no es verdad que, teniéndose reservas del texto promulgado, este medio se quedaría callado, observando como el gobierno y decididamente, quiere un «código penal» que estuviera calcado a su solo interés y ya nada oculto, de prorrogar su mandato y neutralizar toda disidencia que pudiera presentársele a una autoridad nacional, que ciertamente ya luce desbordada.

Por eso y con todo que la ley fija, que promulgado el código, deben esperarse doce meses a partir del día de su promulgación y para que se hiciera efectivo en todo el territorio nacional y comprobando que el Congreso Nacional ya no es un poder independiente al Poder Ejecutivo y tampoco al Poder Judicial, sino que todo es parte de un entramado conculcador del estado derecho y con el solo propósito, de que al final, el presidente Luis Abinader quede  como un presidente ejerciendo desde ahora con métodos dictatoriales y de represión, extorsión y hasta chantaje y frente a una ciudadanía que todavía no ha caído en cuenta de la barbaridad nada constitucional que el poder le ha montado y afectando sus derechos civiles y políticos.

Ahora es evidente que Abinader concentra todos los poderes públicos y la muestra más elocuente, la tenemos en el Consejo Nacional de la Magistratura, donde los presidentes de las cámaras legislativas y junto al presidente del Tribunal Constitucional y hasta el mismo de la Suprema Corte de Justicia, realmente participan en esta trama colectiva de afectación del estado de derecho y a un nivel tan vergonzoso, que ni siquiera en la Era de Trujillo y antes, la República había confrontado el reto de semejante concentración de poder anulatorio de la Carta Magna.

Lo que obliga a que se hable o advierta, de que vamos mal, institucionalmente pésimo y con el agravante, de una oposición que hasta ahora ha sido extremadamente complaciente con el poder desbordado de un gobierno que quiere su continuidad inmediata. Primero, porque de ese modo anula toda oposición electoral interna dentro del PRM y segundo, porque en base al aumento demencial de subsidios y compra de voluntades se podría asegurar la fidelidad momentánea de un país anestesiado, corrompido y hasta se podría decir sin voluntad, toda esa hija de la droga y la corrupción a gran escala.

Téngase en cuenta , que ya el llamado Consejo Nacional de Competitividad, no es un simple grupo de consulta estatal para el área económica y financiera, sino que de hecho y violando las leyes, Abinader lo ha convertido en un gobierno paralelo con capacidad de hacer sus leyes, elegir o designar los miembros de toda la administración pública, diseñar el sistema tributario e imponerse en los tribunales, al tiempo de controlar el Congreso Nacional y todas las altas cortes y lo que ha sucedido por la cobardía  de la mayoría de los ciudadanos y para colmos, controlando la política económica en las zonas francas y al estilo de zonas económicas especiales con participación directa de la burguesía haitiana.

Es tal el desorden establecido desde el poder, que Abinader continua en sus empeños de controlar los medios de comunicación y periodistas que entiende disidentes a su política y para lo cual, tiene una ley mordaza en carpeta, apoyada vergonzosamente por todos los directores y dueños de los medios tradicionales y como un empujón para su promulgación, la insólita incursión televisiva de la magistrada fiscal distrital incursionando en el debate público y con el pretexto de que va por todas contra medios y periodistas “difamadores, chantajistas y extorsionadores”, cuando su función es la de perseguir los delitos y no anunciar lo que haría y que es la muestra más evidente de que Abinader está dando los últimos pasos para imponer su “dictadura democrática”, que repetimos tiene dos propósitos, anular la oposición interna que le tiene el expresidente Hipólito Mejía  y llevarse de encuentro y en base a desinformación absoluta, a los expresidentes Leonel Fernández y Danilo Medina.

De esta forma y angustiados, al ver que la nación no responde contra los aprestos oficiales para anularla en voluntad y carácter, es que decimos, que nuestra impresión es, que las enmiendas hechas al Código Penal y viendo el accionar policial de gran represión, es la preparación de un escenario, en el que una variable de democracia pasando a dictadura pudiera suceder y obligándonos a tener nuestras reservas. Con Dios. (DAG) 04.08.2025

última actualización: 09:03 am.

 

 

 

 

 

 

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