El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha mostrado creciente frustración por los límites que tendría la influencia militar sobre Irán, según fuentes anónimas citadas por CBS News. La Administración busca una acción decisiva para reconfigurar la mesa diplomática.
Se le ha dicho al mandatario estadounidense que un ataque contra los activos de Teherán casi con certeza no sería un golpe único y decisivo, indica el medio. En cambio, ataques limitados podrían abrir la puerta a una confrontación más amplia.
El general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, advierte que una campaña militar prolongada contra la República Islámica podría desencadenar represalias de Teherán y sus ‘proxies’, convirtiéndose en un conflicto extendido que requeriría más tropas y recursos estadounidenses.
Más difícil de lo pensado
El enviado especial Steve Witkoff, citado por Fox News, comentó que Trump se preguntaba por qué los iraníes no capitularon pese a la presión naval y destacó la dificultad de obligarlos a renunciar a la adquisición de armas.
«Con la cantidad de poder marítimo, poder naval que tenemos allí, ¿por qué no han venido y nos han dicho: ‘Declaramos que no queremos un arma’?», dijo Witkoff, y aseguró que «es difícil hacerlos llegar a ese lugar».
Las reuniones en la Casa Blanca sobre la nación persa reflejan la tensión entre objetivos políticos y realidades militares, de acuerdo con la fuente. Trump busca un despliegue dramático para fortalecer su posición negociadora, mientras los comandantes señalan que las guerras rara vez siguen un guion y las bajas pueden ser impredecibles.
Actualmente, la acumulación de artillería continúa, al tiempo que se afinan planes de contingencia. La decisión de atacar o mantener la postura de disuasión dependerá menos del descontento de Trump que del próximo movimiento de Teherán y del riesgo que Washington esté dispuesto a asumir. (RT)





