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¿Sobrevive el libre gobierno, entre mentiras, propaganda, fiscales, jueces corruptos y medios de comunicación tradicionales en las redes sociales e incluidas las plataformas de mensajería y comunicación?

Indudablemente que ofrecer una respuesta positiva para satisfacción de todo el mundo es harto difícil y mucho más, cuando desde el mismo internet, medios como Katalanserai @ciriagerman es de los primeros en ponerlo en tela de juicio. Sin embargo, el solo hecho de que exista la libre disidencia, es a nuestro juicio, más que suficiente para que quienes creemos que la libre opinión disidente debe ser defendida y sostenida, precisamente para contrarrestar la fuerza apabullante de los medios de comunicación y de información de masas, los que ahora reconvertido en medios de opinión, no hacen en líneas generales, nada positivo para que las personas se acepten emitiendo sus criterios y opiniones y tal como algunos dicen en términos amplios “sin favor ni opinión”.

Y lo que debe de puntualizarse, porque lo que se está viendo -al menos en República Dominicana- que en la medida que los mass media se hacen poderosos y entendiéndose como los agentes que certifican la verdad e igual la libre opinión dirigida, no ayudan en mucho para que se les entienda con la suficiente objetividad libre de los intereses económicos y financieros que los respaldan, que permita que el sistema democrático bien entendido pueda funcionar a plenitud.

En cierto modo habría que decir que se ha estado dando el fenómeno y desde los últimos 26 años, mediante el cual, grupos de opinantes profesionales entre comunicadores y periodistas, entran a manipular a la atrapada opinión pública y tanto como tertulianos o comentaristas diarios en la radio y la televisión y ahora permanentes en las redes sociales, con el expreso interés, no de fortalecer las instituciones democráticas y sí con el propósito de convertirse en un peligroso cartel de opinión dirigida, cuyo interés es evitar que la generalidad de los ciudadanos puedan tener acceso a la libre opinión.

Entonces y debido a esa distorsión del ejercicio libre de la palabra y del derecho a opinar de cualquier ciudadano, ese tipo de grupo de presión del que hablamos se reconvierte en la mejore herramienta de control, de grupos económicos, financieros y políticos y todos funcionando como mascaradas de supuesta opinión libre para contrarrestar todo cuanto afecte al poder constituido desde el gobierno de la nación y del que ellos son parte motora.

De ahí que el resultado primario sea la castración del pensamiento libre y en base a utilizar el estado de necesidad y la ambición de lucro desmesurada de los mismos opinantes y quienes en la medida que suben en la escala social y se hacen adinerados, automáticamente son los censores que la clase gobernante tiene para imponérsele a lo absoluto a la nación.

Es así como hay periodistas, de “mis periodistas” y enfrentados a los periodistas de opinión irreductiblemente libre, que pugnan entre todos, por ver quien logra, que de una u otra manera la democracia no sea tal y sí una y dirigida que termine por esclavizar aún mucho más a las instituciones públicas y privadas y con el solo propósito de que la atrapada opinión pública no tenga nunca posibilidad de escape.

Porque ahora se ha “evolucionado” y dejando atrás los asesinatos por encargos de periodistas, cuando la clase gobernante ha descubierto que solo avivando el afán de lucro, los puede tener a todos comiendo de sus manos y por supuesto, haciendo abstracción del reducido grupo de lideres de opinión que prevalidos de su verdad, los enfrentan a todos y al terrible precio de experimentar el ostracismo interno, la quiebra económica y la persecución social sistemática, esta última, avivada por los mismos opinantes en las redes sociales principalmente y la mayoría analfabetos funcionales y algunos de orígenes turco y árabe, erigidos de facto, en “jueces de la opinión libre y controladores de la opinión pública».

Dándose el lastimoso resultado, de que si la clase gobernante no se siente con contrapesos, los gobiernos se convierten en herramientas de represión continua y siempre utilizando su mayor arma: La compra de conciencias y la prostitución generalizada de los medios de comunicación.

El ejemplo dominicano es extremadamente atrevido: El gobierno reprime publicitariamente a los medios y periodistas y en la medida que estos remodelan sus discursos, entonces los favorece con privilegios y sinecuras de toda especie y hasta llegar a lo de ahora, que la mentira ocupa el lugar de la verdad y la corrupción generalizada aplasta la conciencia de quienes se dejan comprar.

De ahí que a la fecha y en líneas generales en este país no existe una prensa realmente libre y menos, una opinión independiente y firme que enfrente los poderes constituidos, públicos y privados, en tanto a los pocos que nos mantenemos emitiendo un ejercicio profesional creíble, debemos luchar todos los días contra ese periodismo caricaturesco y de farsantes de opinión dirigida y manipulada, que es el primero en pretender descalificarnos y negarnos hasta el derecho a existir. Mientras otros de los mancillados por el estado de necesidad, se convierten en los peores cancerberos contra la libre opinión, la disidencia libre y el derecho de cada persona a proclamar su verdad y para confrontarla con las verdades de los otros y de esa manera, para que la gente se forme la suya propia.

Es por eso, que al no existir en este país una genuina libre opinión y habiéndose convertido las plataformas mediáticas y lupanares en las redes sociales, en la especie de tribunales inquisidores, que señalan quien vale o no en el ejercicio de la comunicación, es imposible que la corrupción política y económica no ejerza la tiranía actual, por la que la instituciones nacionales han sido secuestradas y la democracia ha sido reconvertida en corrupta partidocracia enemiga de un correcto estado de derecho y al extremo, de que quien sea presidente de la nación es el siervo amaestrado de sus amos en el Consejo Nacional de Competitividad y las personas han dejado de ser ciudadanos y para pasar a convertirse en súbditos de un nuevo tipo de dictadura mediática con apoyo oficial, que solo  cuando las personas maduren cívicamente y tengan los pantalones  suficientes o los ruedos de las faldas pesen como debería de ser y para rebelarse, es que se podría tener esperanzas de que la nación podría volver a ser libre y soberana.

Esperamos que se entienda el por qué preguntamos: ¿Sobrevive el libre gobierno, entre mentiras, propaganda, fiscales, jueces corruptos y medios de comunicación tradicionales y en las redes sociales e incluidas las plataformas de mensajería y comunicación? Desde luego que no. Con Dios. (DAG) 25.02.2026

última actualización: 11:02 am.

 

 

 

 

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