Estados Unidos e Israel lanzaron su agresión militar contra Irán basándose en la expectativa de que, en los primeros días, se produciría un levantamiento interno capaz de derribar al Gobierno iraní, reporta The New York Times, asegurando que tal idea fue un «error de cálculo clave» en los preparativos del conflicto, que entra en su cuarta semana y se ha extendido por todo Oriente Medio.
Según fuentes estadounidenses e israelíes, el jefe del Mossad, David Barnea, presentó al primer ministro de su país, Benjamín Netanyahu, y a altos cargos de la Administración de Donald Trump un plan, según el cual, en cuestión de días, los servicios de inteligencia podrían movilizar a la oposición iraní para desencadenar disturbios y actos de rebelión e incluso provocar el colapso del Gobierno de la República Islámica.
Netanyahu adoptó esta estrategia y la utilizó para convencer a Trump de que un cambio de autoridades en la nación persa era un objetivo realista: una combinación de asesinatos selectivos contra dirigentes iraníes al inicio de la guerra y operaciones de inteligencia para alentar una revuelta masiva. No obstante, el levantamiento esperado no llegó.
Tres semanas después del inicio del conflicto, informes de inteligencia de ambos países concluyen que el Gobierno iraní está debilitado pero intacto y, en lugar de colapsar desde el interior, ha intensificado su respuesta con ataques de represalia contra bases militares estadounidenses en la región e instalaciones vulnerables de petróleo y gas.
El medio destaca que altos mandos militares estadounidenses ya habían advertido a Trump, antes de la ofensiva, que los iraníes no saldrían a protestar mientras Washington y Tel Aviv lanzaran bombas, y que la probabilidad de una sublevación capaz de amenazar la estabilidad del Gobierno era baja.
Asimismo, analistas de la agencia de inteligencia del Ejército israelí (AMAN) se mostraban escépticos a la idea de una insurrección masiva ligada a la campaña militar, considerando el bajo riesgo de que los ataques desencadenaran una guerra civil.
Pese a ello, en público, algunos dirigentes israelíes insisten en que la campaña aérea podría verse respaldada por «botas sobre el terreno», sugiriendo que estas deberían ser iraníes, y aseguran que aún no han perdido la esperanza de que se produzca una revuelta que cambie el curso de la guerra.
Por otro lado, uno de los elementos contemplados por el Mossad era aprovechar el apoyo previo de Israel y la CIA a milicias kurdas iraníes con base en el norte de Irak, señala NYT. Sin embargo, dirigentes kurdos iraquíes desmintieron públicamente que existieran planes de invasión y advirtieron que una ofensiva podría tener el efecto contrario al buscado.
Agresión contra Irán
- La madrugada del 28 de febrero, Israel y EE.UU. iniciaron una agresión conjunta con el objetivo declarado de «eliminar las amenazas» de la República Islámica de Irán.
- Los bombardeos causaron la muerte del ayatolá Alí Jameneí y de varios altos cargos militares, entre ellos el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Ali Larijani; el comandante de la milicia Basij, Gholamreza Soleimani; y el ministro de Inteligencia iraní, Esmaeil Khatib. Por otra parte, Mojtabá Jameneí, hijo del fallecido líder supremo iraní, fue elegido como su sucesor.
- Como represalia por los ataques, Teherán ha lanzado numerosas oleadas de misiles balísticos y drones contra Israel y bases estadounidenses en países de Oriente Medio. Además, en respuesta a los ataques contra su infraestructura energética, realizó una serie de ataques masivos que alcanzaron «instalaciones petroleras vinculadas a Estados Unidos» en varios países de la región.
Irán también ha bloqueado casi por completo el estrecho de Ormuz, ruta marítima por donde circula alrededor de 20 % de todo el petróleo y gas que se comercia en el mundo, lo que ha disparado los precios de los combustibles. (RT)
imagen: Una mujer mira hacia afuera desde su apartamento destruido en un edificio en el barrio de Shahrak-e Gharb, en Teherán (Irán), el 21 de marzo de 2026.Majid Saeedi / Gettyimages.ru





